Tragicomedia en la Ruta
[Por Euge]

No hay aventura sin desventura y era imposible pensar que íbamos a alquilar una casa rodante, y no iba a suceder algo tragicómico.
La primer decisión equivocada la tomamos cuando buscamos La Tioga.
La chica de la concesionaria después de explicar las condiciones del contrato, nos dice:
La chica - Como parte del contrato tienen que comprar el seguro básico que cubre cualquier tipo de accidentes
Nosotros – Perfecto, no hay problema
La chica – También tienen la posibilidad de comprar un seguro VIP que cuesta $32 dólares más por día y que les cubre cualquier daño potencial que le pueda ocurrir al vehículo…
(Rápidamente perzo y yo hacemos la cuenta mental… $32 dólares X 8 días… serían $256 dólares más… mmm… Nos miramos, pensamos en la vez que compramos un seguro extra para un auto alquilado en Boston y jamás lo necesitamos, nos volvemos a mirar como asintiendo en el pensamiento y con la mayor naturalidad del mundo respondemos)
Nosotros – No, muchas gracias
Y nos subimos al RV para empezar el viaje sin seguro VIP (error #1).
Pero la sucesión de decisiones equivocadas pasó la noche del Domingo. Habíamos dejado Yosemite a la tarde y habiendo manejado más de cuatro horas, decidimos pasar la noche en un punto intermedio, para seguir camino a Las Vegas la mañana siguiente.
Llegamos a un camping para RVs en Bakersfield, una especie de pueblito fantasma en el centro de California, alrededor de las 10 de la noche. Después de registrarnos, miramos el reloj muertos de hambre y empezamos a desesperar. Era tarde y todos los lugares para cenar, iban a estar cerrados.
En lugar de instalarnos en el camping tranquilos y arreglarnos con las salchichas que teníamos en la heladera, salimos enfurecidos a encontrar una pizzería, una hamburguesería o un puesto de panchos donde calmar el hambre (error #2). Damos unas vueltas en La Tioga y encontramos una especie de mall con una pizzería abierta. Cuando estamos por estacionar, vemos a lo lejos el cartel luminoso de Burger King. Nos miramos sonrientes y como si las hamburguesas de Burger fueran mejores que la napolitana, damos vuelta en U, encarando para el Burger King (error #3).
Entramos con el RV al parking y vemos las luces del local apagadas. Miramos un poco más y vemos que el “drive-thru” para hacer el pedido y llevártelo en el auto todavía está abierto. “Excelente”, pensamos. Avanzamos un poco más. Jubilosos ordenamos las hamburguesas. Sonreimos contentos. Con toda la confianza del mundo agarramos la rampita para pasar por la ventanilla donde pagás (error fatal)… y ahí pasó…
Escuchamos un sonido metálico, como de acero contra piedra, “TRA-TRA, TRA TRA TRA TRA TRA” acompañado por la camioneta haciendo fuerza. Pánico. “Hicimos bosta todo”, pensamos. Se baja Diego y mira. Estábamos aprisionados tipo sanguche abajo del techito de la ventanilla del drive thru de Burger King. Momento jodido.
Diego empieza a darle una serie interminable de direcciones a Luciano con el objetivo de sacar la camioneta sin dejar el techo en Burger King. “Un poquito a la derecha… enderezá, derecho derecho… Ahora a la izquierda, enderezá otra vez”. Después de unos 10 minutos de direcciones, donde lo vi transpirar a Lu más que nunca en los últimos 5 años, sacamos la Tioga del Burger.
Nosotros estábamos impecables pero la Tioga sufrió consecuencias. El toldo del “slide-out”, parte que permitía “agrandar” la camioneta cuando estaba estacionada para tener más espacio, quedó completamente destruido. 100%. Fue jodido, volvimos al camping en un silencio depre tremendo. Nos sentíamos importantemente bo–dos de haber insertado la camioneta abajo de un techo bajo de Burger King, todo por un par de hamburguesas.
A la mañana siguiente nos levantamos 6am para llamar al Roadside Assistance de la concesionaria. Nos recomiendan un taller y la llevamos. Malas noticias, hay que cambiarle todo el techo del slide-out. La revisan para chequear que todo ande bien y podamos seguir andando. Terminan de arrancar lo que quedaba del toldo y seguimos de viaje. También nos pasan el presupuesto de lo que va a costar el arreglo. Duro. No imposible, pero duro.
Las dos horas siguientes fueron en silencio. Después empezamos con los mates y la música y fuimos repuntando. Nos reímos largamente de la estupidez cometida y de lo mensos que fuimos. Tambien del ruido que hizo la Tioga cuando le dio al techo del Burger, que Diego bautizó “balacera”, por el parecido a un sonido de tiroteo con ametralladoras. Pero en fin, ya estamos perfectos nuevamente, camino al Gran Cañón del Colorado. Aprendimos que hay que contratar los seguros VIPs y tener cuidado con los techos bajos y a cada rato imitamos el TRA TRA, TRA TRA TRA TRA, que lo hizo transpirar tanto a perzo.

En fin, buena la actitud, que es lo fundamental. Como dice nuestro querido Rolf Potts en Vagabonding:
“After all, if you can find joy in insults, if you can learn to laugh at what would otherwise have made you angry, the world is indeed “all yours”.
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Euge: te cuento que hay tradición familiar, tanto respecto a sentirnos importantes boludos, en general, como respecto de rebanar techos de camionetas, en particular.
El puente ferroviario de Ruiz Huidobro y Plaza, en el barrio de Saavedra se encaprichó una tarde en impedirme el paso. Llevaba en pick up ajena a la tía Lucy a clase de baile. Llegaba tarde, y cuando sentí los tiros (TRA… TRA-TRA-TRA-TRA-TRA), ¡aceleré!
Le gané al puente, te cuento. Y trabajé toda la tarde y noche con mi viejo para enderezar los fierros que sostenían la lona de la parte trasera.
La tía Lucy llegó temprano.
Bueno, y no llego a traducir la frase de Rolf Potts en Vagabonding. ¿Me la pasarías en spanish?
Viejo! Perdón por la demora, acá va la traducción de la frase (aprovecho hoy que tenemos tormenta en Kyoto):
“Después de todo, si puedes encontrar alegría en insultos y si puedes aprender a reir sobre las cosas que te hubieran hecho enojar, el mundo es “todo tuyo”.
Saludos al cabezo!
Euge
Noooooo! casi como mi vuelta a SF desde Yosemite
Noooo!!…todo malll….
Lo que no contaron es si comieron las hamburguesas o se quedaron sin hambre despues de la “balacera”…
Que no decaiga…!
Lucho, lo primero que hicimos fue comer las hamburguesas, jajajaj. Después salimos a solucionar el problema.
Beso grande y saludos a Caro,
Euge
Que garrón, cada vez que alquilé un auto me mata el miedo a que le pase algo, pero no tanto como para sacar el seguro extra.
Lo de las hamburguesas se entiende, cuando hay hambre y está todo cerrado el auto mac es una bendición!