Para el viajero independiente, sin una agenda fija ni actividades turísticas contratadas de antemano, tener un contacto local es muy importante.
No es indispensable que sea un amigo sino alguien hospitalario que tenga las ganas de ayudarte a descubrir su ciudad desde una perspectiva mas autóctona.
En China tuvimos la suerte de contar con Grace, un china nativa de Beijing sumamente simpática, alegre y generosa. A Grace la conocimos gracias a que nuestra amiga americana Lizzy nos puso en contacto unas semanas antes de llegar a China.
Grace se porto impecable con nosotros. La lista de sus atenciones es muy larga y voy a mencionar sólo algunas: nos fue a buscar al aeropuerto un domingo a la noche, nos compro un sim card para que podamos estar comunicados, nos llevó a probar comidas clásicas locales como el roast duck, los dumplings y pinchos asados, nos consiguió un conductor para ir a la muralla china, etc, etc, etc.
Aunque disfrutamos mucho de todas estas actividades, lo más interesate para nosotros fue poder compartir charlas con ella y sus amigas y acercarnos un poco más a la realidad china de todos los dias.
Grace tiene 32 años y refleja un poco como sienten y piensan los chinos que nacieron después de la muerte de Mao y de la revolución cultural. Esta generación de chinos vivió de lleno los años de crecimiento astronóminco que empezaron cuando Deng Xiaoping reformó y abrió la economía del país en 1978.
Grace esta orgullosa de ser China, y en especial de ser de Beijing. Se nota que ama a su ciudad y la ve con sinceridad como la mejor del mundo. Trabaja en la misma escuela hace 14 años como maestra de matemáticas de primer y segundo grado, y su empleo le permite vivir una buena vida y darse gustos, como viajar a Estados Unidos a visitar a su amiga Lizzy. Al igual que la gran mayoria de los chinos Grace está muy feliz con su vida y con como van las cosas en su país.
Para nosotros fue una gran sorpresa que no se sienta perjudicada por la censura del gobierno. Cuando le preguntamos por el bloqueo a facebook, youtube, blogs y otras páginas, nos miró como si estuvieramos haciendo un tema de algo irrelevante. Me pareció que Grace cree que la falta de ciertas libertades es un pequeño inconveniente, y que entre tanta pujanza económica pasa inadvertido. No lo dijo literalmente, pero en su respuesta intuí una idea que en argentino sonaría así: ‘mirá si con todas estas buenas noticas me voy a preocupar por esa pavada’. Es un trade off que por ahora los chinos están dispuestos a tolerar, aunque veremos que pasa cuando la bonanza aminore (lo cual no creo que sea pronto).
Hablar con Grace fue como abrir una pequeña ventana al mundo chino. Un mundo increíble que contaremos mejor en los siguientes posts.
Vuelvo al blog con un lista. A continuación va el top 3 de actos de civilidad que experimenté después de 10 días en Japón.
1- Respeto a los mayores. Situación: venimos viajando en colectivo y en una parada se suben como cinco viejitos todos juntos. Al instante se levantan de sus asientos cinco personas para dejar sus lugares, y no pasa mucho tiempo hasta que todos los asientos del bus son ocupados por ancianos. Tremenda verguenza me da recordar que en mi adolescencia era de lo mas normal que con mis amigos nos hicieramos los dormidos en la línea 144 para zafar de dar el asiento.
2- Cero vandalismo. En las ciudades hay muchísimas máquinas expendedoras de bebidas en la vía pública, casi una por cuadra. Todas funcionan, no tienen un rasguño, una escritura ni un abollón. Supongo que la ausencia de bandalismo me sorprendió a mi tanto como a un Japonés le sorprendería saber lo que hacemos en Argentina con las plazas públicas (ver aca)
3- Amabilidad. Cada vez que entramos o salimos de un restaurant o local de ventas todos los empleados nos saludan, despiden y agradecen en voz alta, repetidas veces. ‘Irasshaimase’, ‘arigato gozaimas’ y otras frases imposibles de recordar, todo para hacerte sentir bienvenido.
Sin embargo nada en la vida es absoluto y menos en Japón. En esta sociedad de orden y respeto por el prójimo me sorprendió una excepción.
En Kyoto las bicicletas tienen prioridad sobre los peatones, con los que comparten la vereda todo el tiempo porque casi no hay bicisendas. Increíble pero real, al principio me costó asimilarlo: bicis a todo lo que da haciendo ring-ring con la bocina y la gente tirándose para el costado para que no la atropellen, sin protestar.
Japón tiene mucho de escurridizo para el occidental. Cuando pensás que empezás a entender la cultura y que la podés encasillar en alguna categoría conocida, ves algo que te descoloca. Justo en esa impredecibilidad reside lo interesante de viajar al lejano oriente.
No hay aventura sin desventura y era imposible pensar que íbamos a alquilar una casa rodante, y no iba a suceder algo tragicómico.
La primer decisión equivocada la tomamos cuando buscamos La Tioga.
La chica de la concesionaria después de explicar las condiciones del contrato, nos dice:
La chica - Como parte del contrato tienen que comprar el seguro básico que cubre cualquier tipo de accidentes
Nosotros – Perfecto, no hay problema
La chica – También tienen la posibilidad de comprar un seguro VIP que cuesta $32 dólares más por día y que les cubre cualquier daño potencial que le pueda ocurrir al vehículo…
(Rápidamente perzo y yo hacemos la cuenta mental… $32 dólares X 8 días… serían $256 dólares más… mmm… Nos miramos, pensamos en la vez que compramos un seguro extra para un auto alquilado en Boston y jamás lo necesitamos, nos volvemos a mirar como asintiendo en el pensamiento y con la mayor naturalidad del mundo respondemos)
Nosotros – No, muchas gracias
Y nos subimos al RV para empezar el viaje sin seguro VIP (error #1).
Pero la sucesión de decisiones equivocadas pasó la noche del Domingo. Habíamos dejado Yosemite a la tarde y habiendo manejado más de cuatro horas, decidimos pasar la noche en un punto intermedio, para seguir camino a Las Vegas la mañana siguiente.
Llegamos a un camping para RVs en Bakersfield, una especie de pueblito fantasma en el centro de California, alrededor de las 10 de la noche. Después de registrarnos, miramos el reloj muertos de hambre y empezamos a desesperar. Era tarde y todos los lugares para cenar, iban a estar cerrados.
En lugar de instalarnos en el camping tranquilos y arreglarnos con las salchichas que teníamos en la heladera, salimos enfurecidos a encontrar una pizzería, una hamburguesería o un puesto de panchos donde calmar el hambre (error #2). Damos unas vueltas en La Tioga y encontramos una especie de mall con una pizzería abierta. Cuando estamos por estacionar, vemos a lo lejos el cartel luminoso de Burger King. Nos miramos sonrientes y como si las hamburguesas de Burger fueran mejores que la napolitana, damos vuelta en U, encarando para el Burger King (error #3).
Entramos con el RV al parking y vemos las luces del local apagadas. Miramos un poco más y vemos que el “drive-thru” para hacer el pedido y llevártelo en el auto todavía está abierto. “Excelente”, pensamos. Avanzamos un poco más. Jubilosos ordenamos las hamburguesas. Sonreimos contentos. Con toda la confianza del mundo agarramos la rampita para pasar por la ventanilla donde pagás (error fatal)… y ahí pasó…
Escuchamos un sonido metálico, como de acero contra piedra, “TRA-TRA, TRA TRA TRA TRA TRA” acompañado por la camioneta haciendo fuerza. Pánico. “Hicimos bosta todo”, pensamos. Se baja Diego y mira. Estábamos aprisionados tipo sanguche abajo del techito de la ventanilla del drive thru de Burger King. Momento jodido.
Diego empieza a darle una serie interminable de direcciones a Luciano con el objetivo de sacar la camioneta sin dejar el techo en Burger King. “Un poquito a la derecha… enderezá, derecho derecho… Ahora a la izquierda, enderezá otra vez”. Después de unos 10 minutos de direcciones, donde lo vi transpirar a Lu más que nunca en los últimos 5 años, sacamos la Tioga del Burger.
Nosotros estábamos impecables pero la Tioga sufrió consecuencias. El toldo del “slide-out”, parte que permitía “agrandar” la camioneta cuando estaba estacionada para tener más espacio, quedó completamente destruido. 100%. Fue jodido, volvimos al camping en un silencio depre tremendo. Nos sentíamos importantemente bo–dos de haber insertado la camioneta abajo de un techo bajo de Burger King, todo por un par de hamburguesas.
A la mañana siguiente nos levantamos 6am para llamar al Roadside Assistance de la concesionaria. Nos recomiendan un taller y la llevamos. Malas noticias, hay que cambiarle todo el techo del slide-out. La revisan para chequear que todo ande bien y podamos seguir andando. Terminan de arrancar lo que quedaba del toldo y seguimos de viaje. También nos pasan el presupuesto de lo que va a costar el arreglo. Duro. No imposible, pero duro.
Las dos horas siguientes fueron en silencio. Después empezamos con los mates y la música y fuimos repuntando. Nos reímos largamente de la estupidez cometida y de lo mensos que fuimos. Tambien del ruido que hizo la Tioga cuando le dio al techo del Burger, que Diego bautizó “balacera”, por el parecido a un sonido de tiroteo con ametralladoras. Pero en fin, ya estamos perfectos nuevamente, camino al Gran Cañón del Colorado. Aprendimos que hay que contratar los seguros VIPs y tener cuidado con los techos bajos y a cada rato imitamos el TRA TRA, TRA TRA TRA TRA, que lo hizo transpirar tanto a perzo.
En fin, buena la actitud, que es lo fundamental. Como dice nuestro querido Rolf Potts en Vagabonding:
“After all, if you can find joy in insults, if you can learn to laugh at what would otherwise have made you angry, the world is indeed “all yours”.
Cuando pensamos el viaje y decidimos empezar por la Costa Oeste para recorrer ciudades y parques, se nos ocurrió que alquilar una casa rodante podía ser una buena idea. Creo que en parte porque los “road trip” son algo común por estos pagos y porque nos pareció una experiencia divertida.
Así que después de investigar un poco, hicimos la reserva en “El Monte RV” y ayer al mediodía la fuimos a buscar. Nos pusieron un video de 15 minutos donde nos explicaron cómo funciona y nos trajeron a “La Tioga”.
Una cosa espectacular. Como 3 nenes, sonrisa de oreja a oreja, inspeccionamos cada rincón del RV. La Tioga es así: tiene lugar para que duerman cómodas 4 personas, una cocinita, una mesita, una buena heladera, un microondas, un baño chiquito con una ducha, tele, calefacción y aire acondicionado. Además te la alquilan con un set de cocina, de cama y sillitas. En resumen, tiene todo lo necesario para hacer un buen recorrido.
A la noche se duerme en campings para RVs, porque es imposible estacionarla en una calle de la ciudad o en lugares no preparados. Cada estacionamiento para RV tiene un lugar donde la RV se enchufa (como si fuera un velador), y todo anda a la perfección. Incluso hay wifi y televisión por cable.
Los pros: es muy buena para viajes donde uno va visitando distintos pueblitos y lugares, sin quedarse mucho en ningún lugar. No es necesario armar y desarmar la valija todo el tiempo porque estas 110% instalado en el RV. Tenés mate caliente todo el tiempo. La disponibilidad de provisiones es muy conveniente. Ayer tomamos mate con Cheerios, que fue lo más, y nuestra heladera va cargando las cosas que vamos comprando en el camino. Ayer a la noche hizo frío y llovió, y nosotros dormimos como angelitos, adentro de nuestra RV, con calefacción y todo.
Los contras: no es una experiencia económica. Si te quedás varios días en una ciudad, se complica. Difícil de estacionar y difícil de manejar en una ciudad con mucho tránsito.
Para el que le interese un poco más: el costo es de aproximadamente $150 dólares por día, más $0.25 por cada milla después de las 400 millas. A eso hay que sumarle el costo de los campings, que dependiendo del lugar y la infraestructura disponible cuesta entre $50 y $70 dólares por noche.
Pero en fin, nosotros estamos felices. Ya le sacamos unas 200 fotos y ademas Luciano y Diego manejan con una sonrisa de orgullo, que da alegría verla.
La primera parte del viaje empieza en la Costa Oeste de Estados Unidos y la hacemos acompañados por Diego/”Ford”, el hermano de Lu que nos acompaña en esta primera etapa. Alquilamos una RV (recreational vehicle o casa rodante, en criollo), para recorrer distintas ciudades y parques nacionales de la Costa Oeste de Estados Unidos en los estados de California, Nevada y Arizona.
El itinerario probablemente vaya ajustándose dependiendo del clima, de los lugares que nos gusten más y de la energía. El recorrido es bastante ambicioso en cantidad de lugares a visitar y kilómetros a manejar. En total son aproximadamente 1,900 millas o 3,000 kilometros en 9 días, así que esto probablemente también sea un factor de ajuste.
Si alguno tienen comentarios o sugerencias para los próximos días, serán muy bienvenidos!
Itinerario:
Día 1 – Miércoles 31/3 – Long Beach – Santa Barbara (California) – 116 millas
Aterrizamos ayer a la 1pm en el aeropuerto de Long Beach en California, cerca de Los Angeles (LA). Fuimos a buscar nuestra RV (después escribiremos un post aparte porque lo merece) y manejamos hasta Santa Barbara, 2 hs al Norte de LA. Nos instalamos en el camping y después nos encontramos con Mari, la hermana de Lu y las amigas, y cenamos todos juntos en el centro de Santa Barbara.
Día 2 – Jueves 1/4 – Santa Barbara Wine Country – San Luis Obispo – Big Sur – Carmel (California) – 227 millas
Dejamos el camping y nos fuimos a recorrer el “wine country”, las bodegas de Santa Barbara, donde filmaron la pelicula “Sideways” (Entre Copas). Almorzamos, probamos el Pinot Noir y seguimos al norte hasta Carmel, pasando por San Luis Obispo y Big Sur
Partimos de Carmel hacia el Parque Nacional Yosemite. En el medio nos encontramos también con Leandro y Maggie, unos amigos argentino-americanos para pasar el fin de semana con ellos, tomar mates y comer asado.
Día 4 – Sabado 3/4 – Yosemite (California)
Pasamos el dia haciendo hiking y visitando las Sequoias de Yosemite.
Día 5 – Domingo 4/4 – Yosemite – Las Vegas (Nevada) – 484 millas
Partimos de Yosemite y vamos a Las Vegas, baby!
Día 6 – Lunes 5/4 – Las Vegas (Nevada)
GRAN noche en Las Vegas
Día 7 – Martes 6/4 – Las Vegas (Nevada) – Grand Canyon South Rim (Arizona)– 275 millas
Partimos de Las Vegas y nos vamos para el Gran Cañón del Colorado
Día 8 – Miercoles 7/4 – Grand Canyon – Los Angeles (California) – 491 millas
Pasamos el dia en el Gran Cañón y a la tarde partimos para Los Angeles, probablemente parando a la noche en algun punto intermedio.
Día 9 – Jueves 8/4 – Los Angeles (California)
Llegamos a LA y devolvemos el RV a las 11 am
Día 10 – Viernes 9/4 – Los Angeles (California)
Recorremos LA
Día 11 – Sabado 10/4 Los Angeles (California)
Recorremos LA
Día 12 – Domingo 11/4 – Universal Studios, Aneheim (California)
No nos podemos perder de Universal!!!!!
Día 13 – Lunes 12/4 – Volamos a Tokyo desde Los Angeles