Publicado el 14 de Diciembre de 2009 — 1 Comentario
Ayer se murió Paul Samuelson, economista leyenda y autor del libro de texto más leído de la historia. Cuando me enteré de la noticia me vino de inmediato a la mente uno de los momentos más memorables de mi paso por MIT. Un viernes cualquiera de fines de 2006, comiendo ensaladas sin que nadie les llevara el apunte, me los encontré a Samuelson y Solow y me puse a charlar con ellos por 5 minutos. Por supuesto que describí la experiencia en un post que fue uno de los más leídos del blog. Lo que más me sorprendió en ese momento fue la sencillez y humildad de estos personajes. Nunca me hubiera imaginado que dos premios nobel serían mas accesibles que los mismos estudiantes. En el artículo que ayer hoy le dedicó el New York Times también destacan la misma virtud:
Despite his celebrated accomplishments, Mr. Samuelson preached and practiced humility. The M.I.T. economics department became famous for collegiality, in no small part because no one else could play prima donna if Mr. Samuelson refused the role, and, of course, he did. Economists, he told his students, as Churchill said of political colleagues, “have much to be humble about.”
Samuelson era un grande de verdad y fue un lujo encontrármelo en MIT. La foto de aquel momento esta entre mis preferidas:
El sábado pasado estuve en MobileCamp Boston. Fue mi primera experiencia en el formato BarCamp y tengo que decir que es excepcional, mucho más dinámico y entretenido que los formatos tradicionales del speaker hablándole a la aundiencia pasiva.
Para los que no sepan de que se trata, un BarCamp es un formato de reunión – o unconference como la llamaron los pioneros – donde no hay nada preestablecido. No hay agenda aunque si puede haber un tema general (en el caso de la que yo fui era Mobile). No hay charlas fijas ni oradores, sino que los asistentes van organizando los workshops a medida que van llegando en función de sus intereses. O sea que son los participantes quienes proveen el contenido y va gestándose a lo largo del día o los días que dura el BarCamp. En la foto se ve la agenda armada con los Post-it escritos en el momento. En términos tecnológicos se puede decir que todo el proceso de organización es open source.
Un factor clave: esta prohibido usar el power point. Por ahi prohibido es un término un poco exagerado, pero al menos es strongly discouraged. Es un detalle genial. Sin power point todas las presentaciones son más interactivas, nadie se duerme, se puede interrumpir y dar tu opinión mucho más fácil. Si alguien esta siendo muy aburrido otros intervienen y le dan dinámica al tema. Hace un tiempo escribí un post con el título Abajo el Power Point y me alegró muchísimo ver en la práctica lo poderosa que puede ser una reunión con sólo un pizarrón y buenas ideas. Supongo que he descubierto el BarCamp un poco tarde (el primero fue en el 2005) pero es un formato que no debiera limitarse a los meetings de tecnología y web applications. Tiene potencialidad para cualquier tipo de temática con un requisito: los asistentes tienen que ser apasionados de la temática que se discute.
El mes que viene se organiza otro Barcamp en el Stata Center en MIT. La combinación me parece perfecta: Barcamp + Stata Center. Frank Gehry diseñó al Stata justamente para potenciar este tipo de dinámica participativa e improvisada. A continuación la explicación de diseño del increíble Stata que leí en un artículo del Economist:
The entire structure was conceived with the nomadic lifestyles of modern students and faculty in mind. This is best seen in the building’s student street, an interior passage that twists and meanders through the complex and is open to the public 24 hours a day. It is dotted with nooks and crannies. Cafés and lounges are interspersed with work desks and whiteboards, and there is free Wi-Fi everywhere. Students, teachers and visitors are cramming for exams, firting, napping, instant-messaging, researching, reading and discussing. No part of the student street is physically specialised for any of these activities. Instead, every bit of it can instantaneously become the venue for a seminar, a snack or romance.
Que un BarCamp tenga un soporte arquitectónico como el Stata ya es, digamos, demasiado primer mundo. Pero justamente lo bueno del formato es que no tiene costo, o aún mejor, tiene tan pocos requisitos que hace baratas las conferencias.
Update: Les comparto unas fotos del Stata que tomé hace unos meses, sobre todo para que vean el interior con sus recovecos listos para ser utilizados en una reunión espontánea.
La idea de pedir ideas a tus clientes es genial, pero del concepto a la ejecución hay un largo camino con obstáculos.
En primer lugar es necesario tener un producto o servicio que sea lo suficientemente engaging como para que a tus usuarios les interese expresar su opinión. Un ejemplo: el otro día descrubrí a Snuggie que es una frazada con mangas (vean el video que no tiene desperdicio). Es difícil motivar a alguien para que opine o ofrezca ideas salvo para tomarle el pelo a la compañía. La gente quiere hablar de un producto interesante, sexy, innovador.
Después hay que saber canalizar las opiniones a través de un site que sea interesante, fácil, que estimule el debate, donde se pueda responder a los posts de otra gente, y se evite lo más posible las opiniones anónimas. Pocas cosas más depresivas que un foro o comunidad con cinco participantes que se putean entre ellos.
Esta semana Nokia estrenó el site Ideas Project, que le da una vuelta de tuerca interesante porque eligió a un grupo de referentes en distintos ámbitos (académico, startups, medios, innovación) para que cuenten sus ideas y de esta forma arrancar el debate. El diseño del site es brillante, y la verdad que Nokia convocó un verdadero dream team para que compartan sus ideas.
Por último voy a contar el caso de MIT que como todas las universidades americanas fue muy golpeada por la crisis. En medio año el endowment perdió 2 billones y medio de dólares, un 25% de su valor. Ante esta calamidad MIT está recortando por todos lados y decidió hacer partícipe a la comunidad toda para ayudar en el esfuerzo. Creo el site MIT Idea Bank y ahi estudiantes, profesores y demás personas vincualdas con MIT dejan sus sugerencias sobre como ahorrar plata o ser más eficientes con los gastos. Revisando encontré ideas tan básicas como fotocopiar por default en doble faz o apagar las luces por la noche (eso si que es básico) proveer recibos electrónicos para todos los pagos del instituto. La participación es muy buena porque se dá el requisito que mencioné arriba: a mucha gente realmente le importa MIT y están involucrados con hacer su futuro viable. Entonces sólo faltaba tener un sitio donde canalizar las opiniones.
Una parte importante de lo que se conoce como “ecosistema” de soporte a startups y pequeñas empresas en USA es la excelente relación de colaboración que hay entre éstas y las universidades.
En el cuadro de arriba, publicado en el WSJ hace unos días, se listan algunos de los programas de MBA que envían estudiantes a trabajar en projectos de consultoría como parte de alguna clase. En general la empresa no tiene que pagar nada por este servicio, y recibe un grupo de 3 o 4 estudiantes que trabajan desde 3 semanas hasta un máximo de un trimestre en un problema específico que el management les plantea. Puede ser un estudio de competidores, de nuevos mercados, de potenciales targets para adquisiciones, un relevamiento y optimización de procesos, recomendaciones sobre nuevas estructuras organizativas, análisis SWOT, etc, etc.
Es una relación que beneficia a ambas partes. La empresa obtiene asesoramiento for free y los estudiantes experiencia en nuevas industrias, nuevos antecedentes para posicionarse mejor en las futuras búsquedas laborales. Muchos inclusive terminan trabajando para las empresas que asesoraron. Yo en mi tiempo en MIT hice dos proyectos de estos, uno en Brasil para Nanox y otro en Cambridge para Mendix y fueron ambas experiencias muy buenas. Cuando apliqué a Vlingo (mi trabajo actual) me sirvió de mucho mostrar mi interés previo y trabajo en startups.
Creo que es algo que en Argentina tendríamos que copiar. Yo en toda mi carrera de ingeniería en la Universidad Nacional de Rosario recuerdo un sólo proyecto para una empresa privada, y era casi un favor que nos hacían al dejarnos entrar en la empresa, porque la universidad no vende bien estos proyectos. Hay una mutua desconfianza: las empresas sienten que pierden el tiempo con estudiantes y la universidad se enfoca en lo que se aprende en el aula pero no afuera. Implementar programas de este estilo implica un esfuerzo de muchos años, hay que venderle la idea a las empresas y reclutarlas, buscar mentores para los equipos, “matchear” los equipos con los proyectos de acuerdo a la experiencia e interéses mutuos, y mil cosas logísticas más. Es una iniciativa de largo plazo pero vale la pena. Me encantaría ayudar a concretar algo de esto cuando vuelva a Rosario.
Clarín hizo un muy buen informe sobre Boston y el increíble ambiente de innovación que propicia el ecosistema de universidades que hay en la zona. Después de verlo me puse a pensar que muchas veces me olvido del privilegio que es poder pasar unos años de tu vida en este lugar único. Como escribí en este blog una vez, si sos un tipo curioso y te interesa la innovación Boston es como Disneyworld. Este informe deja bien en claro por qué.
Publicado el 21 de Diciembre de 2008 — 2 Comentarios
En los meses de Octubre y Noviembre se concentra la parte más intensa del reclutamiento (léase maratón de entrevistas para conseguir laburo) de los programas de MBA en Estados Unidos. En un año normal los bancos y las consultoras acaparan la mayor atención de los estudiantes, y contratan – o contrataban debería decir – a algo así como el 60% de los graduados. El resto se va para trabajos que en el léxico MBA se llaman “de industria”, una denominación medio despectiva que se da las empresas sin el prestigio/exclusividad/altísimos sueldos de la banca o la consultoría. No tengo que aclarar que este ranking –luego de las quiebras y fraudes millonarios de los bancos, y de bajísima demanda de proyectos para los consultores – se dio vuelta por completo. Es bueno que los graduados ahora quieran trabajar en empresas que “producen cosas” y no solo planillas de cálculo y power points.
Pero volvamos al tema del post. Esta será la peor temporada de reclutamiento de la historia de los MBAs (en la crisis de 30 todavía no existía ninguno salvo el de Harvard, así que no se puede comparar). Los estudiantes están muy preocupados, por no decir desesperados. Muchos de ellos tomaron préstamos de 150 mil dólares, invirtieron dos de los años más productivos de su vida para apostar a que la educación, la experiencia y las conexiones que da un posgrado en negocios les abrirían muchas nuevas oportunidades.
No quisiera estar buscando trabajo en este momento. En mi experiencia el reclutamiento es la peor parte de MBA, por la incertidumbre, el estrés y lo tedioso de todo el proceso. Así es en un año normal, con lo cual en medio de esta debacle la cosa se pone especialmente difícil. Creo que puede ser interesante para quien no vivió la experiencia conocer de que se trata. A continuación entonces van mis impresiones.
Primer acto: La preparación y las aplicaciones
Como todo en USA, la búsqueda de trabajo es un proceso muy estructurado. Me acuerdo cuando busqué trabajo al terminar mi carrera en Ingeniería en la UNR en Rosario. Nada que ver. Ahí salí al mercado sin una pista, más crudo que el sushi, apliqué a las dos o tres empresas que siempre reclutan en ingeniería y por suerte conseguí una pasantía en Techint. Creo que armé mi curriculum en una tarde.
En USA el armado de un buen resume – nuestro curriculum – es el primer fundamental paso para salir a la búsqueda de empleo. Me llevó unas dos semanas tener el mío listo, incluyendo entrevistas con el Career Development Office, un grupo de gente que se dedica a asesorarte en esta materia. Por ejemplo hay que usar ciertos verbos para describir tus antecedentes, los ideales son led, persuaded, delivered, que denotan acciones concretas de liderazgo en contraste con participated por ejemplo.
Una vez que está lista esta hoja – y nunca puede ser más de una hoja – hay que practicar las entrevistas. La mayoría tiene una parte de caso y otra de conducta o behavioral. En la primera te presentan un problema hipotético que no tiene por qué estar relacionado con el empleo al que estás aplicando. Esperan que lo resuelvas en una media hora. Resolverlo no significa dar con ‘la’ solución correcta porque de hecho no hay ninguna, se trata de demostrar tu proceso de razonamiento, la capacidad de estructurar el problema en partes, la creatividad para elaborar hipótesis y la racionalidad para probarlas. Algunos casos pueden sonar ridículos (no exagero): cuántos calzoncillos se venden en USA por año, cuál es el stock de pelotitas de golf en New York, cuántas tapas de alcantarilla hay en Boston y por qué son todas redondas, en fin, se entiende la idea. En la parte behavioral, te preguntan de forma más o menos general por tu pasado, tus principales logros y las dificultades que enfrentaste, tu presente y tus ambiciones en el futuro. Se trata de ver si hay un fit cultural, y principalmente si sonás comprometido con el trabajo o lo ves sólo como una etapa temporal. Tratan de minimizar el riesgo de que los dejes al poco tiempo de que te hayan contratado.
La práctica de entrevistas – mock interviews – se hace en general en grupo, con otros compañeros de clase, donde uno toma el rol de entrevistador y el otro de entrevistado. Créanme que después de hacer cinco prácticas uno no quiere saber más nada…pero para mejorar realmente es necesario hacer mínimo unas veinte, que es lo que yo debo haber hecho. Tengo compañeros que superaron las 40, una locura! Para maximizar las chances uno tiene que aplicar a muchas empresas dentro de la industria o el sector que haya elegido. Por ejemplo si querés laburar en consultoría entonces aplicás a McKinsey, BCG, Bain, Booz Allen, y unas 10 más que son menos importantes y por ende menos selectivas. Aun así es posible que ni te llamen para entrevistar, y por eso es importante estar atento y ejecutar bien la etapa que sigue.
Segundo acto: El bendito networking
Hace un tiempo le dediqué un post completo a esta fascinante y particular forma americana de desarrollar relaciones. Para nuestra cultura es directamente insólito que uno encare reuniones sociales con objetivos tan definidos. El networking es un trabajo en sí mismo, y mejor que uno lo haga con seriedad. Las modalidades son varias. Esta el ‘coffee chat’ donde un empleado de la empresa te invita a tomar un café (en Starbucks es un clásico) para conocerte mejor. Hay que ir preparado con una batería de preguntas interesantes para hacer, para demostrar interés y sonar inteligente. Otra variante es la cena o cocktail, pero la idea es la misma: preparar preguntas y dar una impresión smart. La cuestión no sería tan grave si hubiera que hacerlo un par de veces. Pero el trámite se repite de forma incansable con cada compañía a la que le mandaste un resume. Después del evento número veinticinco ya no sabés en que compañía estás, los bocaditos te parecen todos horribles y ya no soportás tener que impostar la risa ante los chistes insulsos de los partners. Los tipos hacen como que nunca escucharon tus preguntas, y vos haces como si te pareciera súper interesante lo que dicen. Agotador.
Tercer acto: La picadora de carne, ah, perdón, las entrevistas
Si hiciste todo lo anterior y sobreviviste ahora te toca entrevistar, dónde se juega el partido verdadero. Si te va bien en la primera entrevista vas pasando a las siguientes etapas. No es raro que tengas entre 6 y 8 entrevistas con la misma empresa antes de que tomen una decisión final. Las primeras pueden ser telefónicas, como un primer filtro. Con una consultora por ejemplo hice la primera entrevista por teléfono con un tipo basado en Chicago, después otro llamado con uno en NYC, luego otro más con un socio en Boston. De ahí me invitaron a las oficinas centrales, donde tuve en una mañana 4 entrevistas más al hilo.
Algunas empresas prefieren juntar a todos los MBAs en un solo sitio y hacer un par de días super intensos de entrevistas. Es el caso de Johnson & Johnson, que arma el evento de reclutamiento más masivo al que asistí en mi vida. En un fin de semana juntan a 1500 MBAs de todo el mundo y 600 entrevistadores, todos alojados en uno de los hoteles más grandes de Disneyworld en Orlando. Cuando digo de todo el mundo es literal. Ahí me encontré con Marcus, un argentino divertidísimo de ascendencia Alemana, amante del surf, que se había venido desde Australia, donde estaba terminado su master para entrevistar por un día. La intensidad es brutal: en ese evento de J&J batí mi record de entrevistas en un día, siete, para puestos de marketing en consumo masivo, medical devices y pharma. La dimensión y el despliegue me impactaron mucho y algo de eso puede apreciarse en este video que filmé. Digan si no parece la Expomanagement o alguna conferencia del estilo.
Último acto: Las conclusiones
Si alguien pensaba que por graduarse de un MBA uno tiene el trabajo asegurado, se equivoca. La competencia es muy grande, y si se aspira a los puestos más buscados – consultoría o banca de inversión, y las blue chip de tecnología tipo Google – hay que estar dispuesto a pasar por esta desgastante maratón para tener chances.
Me di cuenta que mucha gente hace un MBA sólo para tener acceso a este circuito selecto de empleadores, como una especie de peaje o precondición para poder entrar a la compañía soñada. Me parece entendible aunque a mi juicio cuando se enfatiza demasiado la búsqueda de empleo se pierden oportunidades de aprovechar la experiencia y la educación que ofrece el MBA. Entre tanto networking, resumes y entrevistas a uno se le pasaron los dos años. No exagero si digo que hay gente que casi no va a clases en la temporada de reclutamiento, ni hablar de estar al día con los temas y las discusiones y proyectos que surgen en el aula. Yo estoy contento de haber priorizado la experiencia educativa a la búsqueda permanente de empleo, aunque por momentos me vi inmerso en este frenesí que te hace sentir que si no estás entrevistando todo el tiempo algo estás haciendo mal (el ejemplo más ridículo: entreviste para Sears, la empresa de retail más decadente del mundo). Mis objetivos fueron sacarle el mayor jugo posible a las clases y a los profesores, y meterme de lleno en el mundo del entrepreneurship y las startups que se viven en MIT como en pocos lugares del mundo.
Aca va entonces un consejo. Si se te ocurre estudiar un MBA – experiencia que recomiendo sin dudar – es mucho mejor si tenés una idea más o menos concreta de tus planes posteriores. No era mi caso al inicio, pero al poco tiempo de vivir la experiencia me fue apareciendo con claridad. Lo peor es no tener rumbo. Si te pasa eso vas a verte envuelto en un sinfín de entrevistas, tratando de gustarle a cada empresa que pise el campus y midiendo tu éxito por la cantidad de ofertas laborales recibidas (a la universidad le conviene y lo va a incentivar, porque a mayor número de ofertas por alumno mejor raking).
El otro día vi un documental donde se referían a los MBA (y en particular el de Harvard) como el West Point del capitalismo. En esta visión el MBA es un sistema que prepara como en una línea de montaje a los mejores managers, inversores, consultores, etc, y se los ofrece en bandeja a sus clientes, los Goldman Sachs, los Lehman Brothers (RIP), los McKinsey, los BCG, los Bain, etc. Uno vendría a ser el producto que cuanto más se ajusta a las ‘especificaciones’ mejor. El proceso de entrevistas que describí es el engranaje perfecto para acoplar empleados con empleadores, y uno puede dedicarse sólo a eso durante sus 2 años de posgrado como un acto reflejo sin pensar mucho en el camino.
Pero el MBA puede ser mucho mejor que eso. Puede ser una experiencia que te abra la cabeza, que te prepare para los mayores desafíos que vos elijas encarar. Es bueno acordarse que tus gustos importan al momento de elegir un trabajo y no dejarse intimidar por la presión de conseguir la posición que la mayoría quiere. Yo debo haber hecho unas 50 entrevistas en mis dos años de MBA. Con suerte, cinco de esas las hice en empresas que en verdad me entusiasmaban. Es bueno aislarse un poco de frenesí, y pensar donde uno se ve y donde no. Esto es difícil en momentos de crisis como el actual, aunque en realidad pienso que la lección es más clara hoy que nunca. Muchos tipos que priorizaron por años el bonus de los bancos se quedaron de repente si nada. Con un laburo de mierda y sin la plata que esperaban por el sacrificio de bancar una semana de más de 75 horas de oficina. Si al final nadie tiene la vaca atada, es mejor arriesgar en algo que verdaderamente te guste, te mueva la aguja, te haga sentir orgulloso. Como dice el capo de Seth Godin, be careful of who you work for. A tenerlo muy en cuenta si te embarcás en la aventura del MBA.
Chicago GSB, la escuela de negocios de la universidad de Chicago, cambió de nombre hoy para pasar a llamarse Chicago Booth GSB. La razón de tan drástico cambio en su branding? Su alumnus David Booth les donó 300 millones de dólares para desarrollar nuevos programas, contratar más profesores y en general posicionar aun mejor a Chicago en el nucleo de los MBA top del mundo.
Estuve revisando los endowments de los MBA para ver si 300 palos es mucha plata. Seguro que es mucha plata para mi, pero quería saber como se posiciona la donación en el total de dinero que manejan estas escuelas. Mi conclusión es que Harvard HBS sería el único MBA que no modificaría su marca (agregandole un apellido) por una donación de 300 millones. El endowment de HBS es $2.8 billones, y creo que por sumar 300 millones (10%) no tocarían el branding. Para las demás el incremento que representa $300 millones es muy sustancial:
MIT Sloan, endowment $657 millones, +45%
Stanford GSB, $1 billones, +30%
Kellogg, $729 millones, +41%
Wharton, $691 millones, +43%
Siempre pensé que donar a estas intituciones tan ricas tiene poco impacto. Aunque es cierto, no conozco si Booth ya hace otras donaciones que verdaderamente le cambian la vida a la gente.
Publicado el 21 de Septiembre de 2008 — 1 Comentario
Tanto el título como parte del contenido de este blog se refiere a mi experiencia como estudiante del Massachusetts Institute of Technology, MIT. Como es lógico entonces, la mayoría de los emails que recibo de gente que lee mi blog son con preguntas sobre la universidad, el proceso de admisión, el costo de estudiar acá, la vida en Cambridge y Boston, y cosas relacionadas con el MIT.
Para los que me preguntan por el undergrad (el título de grado, como se dice en Argentina, que viene directo después de la secundaria) siempre les recomiendo ir a la web de admisiones de MIT que es en verdad muy completa. Inclusive tiene blogs de actuales estudiantes, que son una fuente de información mucho mejor que mi blog ya que yo no hice mi grado en MIT (estudié ingeniería industrial en la UNR).
Hay otros que están interesados más en un MBA (Master in Business Administration) en USA que en el MIT en sí. Para ellos tengo una recomendación. Si quieren en muy buen relato de la experiencia completa del MBA lean el un libro Ahead of the Curve de Philip Delves Broughton. Philip es un periodista del Daily Telegraph de Londes que en un momento de su vida se aburrió del trabajo de periodista y quiso aprender sobre management. Para eso fue al Harvard Business School, y en el libro cuenta sus impresiones de los dos años que pasó de vuelta en las aulas. El libro no sólo se explaya en el contenido de las clases (la parte más aburrida para mi) sino que relata desde una mirada bien personal las mil sensaciones que uno vive mientras transita por esta experiencia única. La mudanza a otro país, la adaptación cultural, el trabajar y divertirse con gente de todas las nacionalidades del mundo, la angustiante búsqueda del trabajo perfecto, la incertidumbre sobre el futuro, y mil otras cuestiones con las que me siento muy identificado. En definitiva habla de como te cambia la vida hacer un MBA. Si bien hay cosas particulares de Harvard que no pasan en todos los otros MBA, creo que igual es muy valioso ya que a grandes rasgos la experiencia es comparable.
Para los investment bankers (si es que existen todavía después del colapso de esta semana!) o consultores, el MBA es casi un requerimiento obligado para continuar con sus carreras. Para el resto de nosotros, es una decisión muy importante que tiene que ser tomada con la mayor información posible. Si estás considerándolo, Ahead of the Curve te va a venir muy bien.
Techcrunch (el blog de tecnología mas leido de USA) y en New York Times reseñaron hace unos días una startup llamada You Noodle que tiene entre sus empleados clave a una argentina. Claro que nadie que lea la nota sospechará que una mujer llamada Rebeca Hwang es nuestra compatriota. Pero asi es, y como dice su bio hizo la secundaria en el mismísimo Colegio Nacional de Buenos Aires antes de venirse al MIT a estudiar ingeniería química. No la conozco personalmente, pero si me la habían nombrado porque fue presidenta del Club Argentino de MIT unos años antes que yo.
You Noodle causó un poco de revuelo ya que hay muchos que no creen en su producto. La empresa dice que desarrolló un “predictor” que te permite saber el valor que cualquier startup tendra en tres años, solo completando una encuesta. A mi me da muchas dudas que pueda ser confiable. La empresa dice que es solo un primer producto, y que pronto lanzarán otras herramientas para emprendedores.
De cualquier forma, tanto si a You Noodle le va bien como si le va mal, es muy bueno que ver a argentinos (o argentinos-koreanos) como Rebeca involucrados en propuestas tan innovadoras.
Muy interesante estudio de la Kauffman Foundation sobre los emprendedores en USA, con algunos hallazgos sorprendentes. Si creías que la mayoría de los fundadores de startups de tecnología en el Silicon Valley eran tipos muy jóvenes, casi adolescentes, trabajando desde el garage de su casa, estás equivocado. El estudio es bastante confiable, ya que se encuestaron 1800 compañías fundadas entre 1995 y 2005 de manera aleatoria. Algunas de las conclusiones:
La edad promedio (y también la mediana) de los fundadores de startups nacidos en USA es 39 años
El 92% de los fundadores tenía estudios universitarios (lo traduzco de bachelor degree). El 31% tenía un master y 10% PhDs. Y hay correlación entre el nivel de estudios alcanzado y el éxito de la empresa (en términos de facturación y rentabilidad).
En promedio, pasan 16 años desde que el emprendedor termina su último titulo académico (secundario, universitario o posgrado) hasta que funda su empresa. Para los que se gradúan con un MBA, este plazo un poco menor, 13 años.
Emprendedores inmigrantes de otros países fundaron el 25.6% de todas las startups de USA en el período estudiado (95-05). La mayoría de estos inmigrantes vinieron originalmente a USA a estudiar y decidieron quedarse.
La conclusiones de este estudio refuerzan lo que decía el otro día sobre el ‘entrepreneurship poco cool‘. En síntesis, la gran mayoría de los emprendedores exitosos son tipos que se forman, se insertan en mundo laboral, ganan experiencia, contactos o network como se dice aca y recién maduros (16 años después en promedio!) fundan su compañía. Es una maratón mas que una carrera de 100 metros llanos. Casos excepcionales hay, Zuckergerg (Facebook), Chad Hurley (Youtube), o Bill Gates en su momento. Pero están, en términos estadísticos, en la cola de la distribución a mas de 3 sigma. El otro camino, más largo y menos cool, al menos se puede planificar y ejecutar, aunque sin éxito garantizado.