Ser extranjero

Publicado el 18 de diciembre de 2009

Imagen por inaqui

En el último Economist hay una muy buena nota sobre lo que significa ser extranjero en el mundo de hoy. Siendo yo mismo un extranjero en Boston hace casi 4 años me sentí identificado con muchas de las ideas. Se me ocurrió repasarlas acá y contar mi perspectiva sobre cada una.

For the first time in history, across much of the world, to be foreign is a perfectly normal condition (…) the foreign-born average in the rich world is over 8% of a given population.

Esto no puede ser mas cierto en Boston. Algunos la llaman la Atenas de Estados Unidos por la cantidad de Universidades y centros de educación que hay. El corolario: gente de absolutamente todos los países del mundo. Ser extranjero acá es más la regla que la excepción. No se los números exactos pero sin dudas estamos mucho más arriba que el 8% promedio, más cerca del 30% estimo.

…all other things being equal, foreignness is intrinsically stimulating. Like a good game of bridge, the condition of being foreign engages the mind constantly without ever tiring it. John Lechte, an Australian professor of social theory, characterises foreignness as “an escape from the boredom and banality of the everyday”. The mundane becomes “super-real”, and experienced “with an intensity evocative of the events of a true biography” (…) living in a foreign country can evoke many of the emotions of childhood: novelty, surprise, anxiety, relief, powerlessness, frustration, irresponsibility.

Concuerdo 100%. Si hablamos de los emigrantes por elección (no los que se fueron por la falta de oportunidades en su país de origen o por exilios políticos, etc) llegar al nuevo país tiene un componente de aventura y adrenalina que estimula muchísimo. No hay días aburridos. Descubrir la nueva cultura es fascinante. Aún después de haber pasado la adaptación inicial el estado de alerta persiste. Las rutinas del extranjero, al menos en mi caso, nunca son comparables a las rutinas de tu país de origen. Siempre tenés una veta de riesgo, de imprevisibilidad, de descubrimiento, las cosas nunca son un acto reflejo sino que se hacen con un nivel de awareness (no se como traducirlo) que uno no tiene en su hogar.

Perhaps foreigners are, by their nature, hard to satisfy. A foreigner is, after all, someone who didn’t like his own country enough to stay there. Even so, the complaining foreigner poses something of a logical contradiction. He complains about the country in which he finds himself, yet he is there by choice. Why doesn’t he go home?

De nuevo, aclaremos acá que se habla de los extranjeros por elección. Mi experiencia es que si, somos difíciles de satisfacer, y por eso la búsqueda de otros horizontes. Respecto a la queja, no me la banco mucho. Ni hacia el país que te recibió ni al que dejaste. De los emigrantes Argentinos en Boston, la segunda es la más común, y por eso me veo varias veces en la posición de recordarles a mis amigos de acá las partes positivas de la vida en Argentina. No hay que caer en la idealización de lo extranjero tampoco, no es necesario para apreciar lo positivo.

But we cannot expect to have it all ways. Life is full of choices, and to choose one thing is to forgo another. The dilemma of foreignness comes down to one of liberty versus fraternity—the pleasures of freedom versus the pleasures of belonging. The homebody chooses the pleasures of belonging. The foreigner chooses the pleasures of freedom, and the pains that go with them.

El artículo es genial porque cierra con el punto clave de la emigración. Al principio en extranjero siente que tiene las dos cosas: la libertad de un mundo donde no te conoce nadie y también el hogar, que está listo para recibirte de nuevo cuando quieras pegar la vuelta. Pero al pasar el tiempo el trade off se hace cada vez más claro. Ya el hogar empieza a resultar ajeno, los amigos cambiaron, la familia tiene rutinas que no te incluyen. Si pensás tener hijos y crecen en otro país la pertenencia se diluye aún más. Por eso hay un momento donde esta decisión de pertenencia versus libertad tiene que ser tomada.

Con Euge vamos a volver a Rosario por elegimos la pertenencia. Pero creo que ambos pensamos (quizás con ingenuidad, no sé) que es posible combinarla con un grado de libertad aprendido y bien ejercido acá y al que no queremos renunciar. Se nos ocurren maneras de llevarlo acabo. En un par de años podré escribir sobre si tal cosa es posible.

1 Comentario en “Ser extranjero”

  1. Julian dice:

    Muy buen post Luciano. Yo vivo en Buenos Aires pero tengo planeado probar suerte en el exterior dentro de 3 años, ya recibido.

    Tengo amigos y familia que viven afuera y uno no sabe lo que realmente se siente fuera de su país hasta que ya no estás más en él. Adaptarse puede ser muy difícil y hay personas que nunca lo hacen.

    Como una vez me dijo mi hermano, hoy en día el lugar de nacimiento es circunstancial. Hoy podés vivir prácticamente en cualquier parte del mundo. Eso no lo hace fácil, pero la posibilidad existe y es real.

    Tal vez en unos años mientras vos escribas sobre tu vuelta a Rosario yo lo estaré haciendo sobre mi vida en el exterior.

    Saludos!

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