Piketty, y el punto justo entre ideología y datos.


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Capital

Acabo de terminar de leer Capital en el Siglo XXI de Thomas Piketty. Es el libro que todo el mundo comentó el año pasado. Lo recomiendo altamente. No voy a escribir aquí un resumen porque hay muy buenos ya publicados, por ejemplo este del Economist. Sí decir brevemente que se trata de una lectura fundamental para entender el fenómeno de la inequidad de ingresos y patrimonio en la sociedad capitalista. Más allá de los debates (¿es r > g in the long run?) queda claro que el mercado no ofrece un mecanismo automático para corregir esta fuerza divergente como la llama Piketty, y los niveles altísimos de desigualdad y concentración de riqueza pueden tener consecuencias muy graves para el futuro de la democracia. Sin más, bajalo ya en el kindle.

En este post quiero detenerme en otro aspecto, quizás más filosófico: el approach que impulsa Piketty para dirimir qué tipo de sociedad queremos para el futuro. Para él hay dos ejes centrales. Primero, todo ciudadano y en particular el científico y el intelectual, tiene que participar en el debate público de ideas. Y para eso tiene que decidir que tipo de estado e instituciones prefiere, es decir tomar una posición política. Dice:

The world is not divided between a political elite on one side and, on the other, an army of commentators and spectators whose only responsibility is to drop a ballot in a ballot box once every four or five years.

Es decir, como titula Petrella su último libro, “que se metan todos”. Nadie, y yo agrego sobre todo los que desarrollan su actividad en la empresa privada, debe quedar al margen del debate de ideas.

El segundo pilar de Piketty para un debate positivo sobre políticas públicas son los datos. Piketty cree que la confrontación entre capitalismo y comunismo en el siglo XX embarró mucho la cancha, e hizo que muchas veces se dejaran los datos duros de lado en la argumentación.

The bipolar confrontations of the period 1917-1989 are now clearly behind us. The clash of communism and capitalism sterilized rather than stimulated research on capital and inequality by historians, economists, and even philosophers. It is long since time to move beyond these old controversies and the historical research they engendered, which to my mind still bears their stamp.

Si hay algo que contribuyó Piketty al debate sobre la desigualdad, es una montaña de datos precisos y mucho más comprensivos que los existentes hasta el momento. Ya no será posible hablar desde el lugar de las sensaciones. El de Piketty es un buen consejo aplicado a los cientistas sociales de Argentina, la mayoría posicionados en la izquierda ideológica como él: “refusing to deal with numbers rarely serves de interests of the well-off”.

En resumen, hay a mi entender un sweet spot entre la toma de posición política y el uso de los datos para probar o rechazar la hipótesis. Mucha posición previa, y hay dogmatismo. Muchos datos, y uno se pierde en una acumulación sin sentido práctico para la toma de decisiones (Drucker era categórico respecto a esto: “there are no facts unless one has a criterion of relevance”). Creo que una gran explicación dentrás de la potencia del libro de Piketty es que encontró ese sweet spot. Partió de una opinión fuerte, y luego recopiló todos los datos necesarios para validarla.

Aspirar a la dosis justa de ideología y datos es una excelente receta para el debate constructivo sobre la sociedad que queremos. A meternos todos!

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