Meldorek y el discurso anticorporativo


Publicado en: Argentina, Empresas | 3 Comentarios

Hoy leía en el diario algunos detalles sobre la costructora Meldorek con la que se ejecutan las obras de la fundación de las Madres de Plaza de Mayo.

Meldorek pertenece en un 90% a Sergio Schocklender y pasó de la nada a ser la segunda constructura por número de empleados de la Argentina, sólo superada por la multinacional Techint. Ahora está investigada por ser una pantalla desde donde Shocklender y otros secuaces lavaban dinero y defraudaban al estado.

Meldorek para mi es el clásico ejemplo de las empresas chupasangre del estado escudada en una misión noble. Si uno va al website (por cierto bastante marketinero) de Meldorek se encuentra con la descripción de una empresa que hace “innovación tecnlógica con compromiso social”.

En lugar de tenerle miedo a la empresa/corporación como pretende el gobierno K, lo que hay que desterrar son los chupasangres corruptos del estado. Meldorek no tiene que competir con nadie (como tampoco Covelia la empresa de Moyano), no tiene que ganarse ningún cliente en base a bajar sus precios, ser más eficiente, u ofrecer un mejor producto. Lo único que tienen que hacer es tener un buen lobby y ganarse el favor estatal.

El discurso anti-empresa dice que estamos a merced de la maldad de los monopolios. Yo no argumento que la empresa sea la panacea ni esté exenta de alguna mala intención. Sería ingenuo pensar así. Pero es evidente que al responder a sus clientes, tiene siempre el control y la auditoría del mercado. Si hacen las cosas mal, los clientes le dan la espalda. Los chupasangre del estado no conocen estos riesgos.

La desconfianza muchas veces está puesta en el lugar incorrecto, como muy bien argumenta este párrafo de The Rational Optmist:

But I detect that the criticism is increasingly out of date, and that large corporations are ever more vulnerable to their nimbler competitors in the modern world – or would be if they were not granted special privileges by the state. Most big firms are actually becoming frail, fragile and frightened – of the press, of pressure groups, of government, of their customers.

(…) Companies have a far shorter half-life than government agencies. Half of the biggest American companies of 1980 have now dissapeared by take-over or bankruptcy; half of today´s biggest companies did not even exist in 1980.

(…) Yet most anti-corporate activists have faith in the good will of leviatans that can force you to do business with them, but are suspcious of the behemoths that have to beg for your business.

3 comentarios

  1. Sebastian Wain

    Yo no encontre a la pagina de Meldorek marketinera. Al contrario me dio mucha desconfianza (la busque apenas lei del caso) porque en la pagina de “Quiene somos” no daban ningun nombre. Aunque encuentro en muchas empresas Argentinas que no se dan nombres, no asi en empresas que tienen una importante facturacion.
    Luego hay mas perlas buscando en http://nic.ar como que la entidad administradora es el Colegio Jean Piaget.

    Con respecto al discurso Anti-Corporativo, el problema es que le falta balance y juega mucho al pensamiento binario/dualista: son las corporaciones las culpables de todo. Especificamente en Argentina creo que el problema es que el discurso corre por un carril totalmente desonectado a la realidad y a nadie le importa. La realidad no importa, importa lo que se dice y el debate es un juego verbal.

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  2. Gustavo Andrade

    Estimado Luciano: con el respeto que este blog se merece, discrepo bastante de tu idea respecto a que los “chupasangres corruptos” hay que erradicarlos del estado. Estoy TOTALMENTE de acuerdo con que hay que erradicarlos, pero no solo del estado, sino también de las empresas privadas.
    No se puede obviar que empresas como Techint (casualmente mencionada por vos) han conseguido contratos multimillonarios a costa del estado “bobo” pagando retornos importantes. Tampoco se puede dejar de mencionar que se quedaron con SOMISA por un precio vil y con esa empresa obtienen una posición dominante en el mercado siderúrgico y carterizan el precio, haciendo mas ineficiente a todas las industrias que dependen del acero.
    Por supuesto que es detestable la corrupción y mas si la realiza un funcionario público o, como en este caso, una entidad amparada por el Estado Argentino. Pero lo que en definitiva quiero dejar claro es que la corrupción y los chupasangre están de los dos lados del mostrador.
    Ni Estado Omnipresente ni mercado desregulado. Si, pretendo un estado eficiente y capaz de controlar a los mercados competitivos y marcar el rumbo necesario en ciertas areas donde el mercado no cumple con las necesidades de la población.
    Te saludo atentamente.

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    • Luciano

      Gustavo, coincido con tu comentario, la corrupción no es propiedad exclusiva del Estado. Los mecanismos auto reguladores del mercado a los que me refiero funcionan cuando no hay monopolios.
      En Argentina solemos dar un poder de daño a la empresa que en realidad no tiene, porque depende del favor diario de sus consumidores. En las multinacional gigante donde yo trabajé, Procter and Gamble, el desafío diario es como hacer que el consumidor prefiera nuestras marcas. P&G está “a merced” del consumidor. Algo que el discurso anticorporativo muchas veces se olvida.
      En el caso de Techint que mencionás, de nuevo, el problema es que es un acuerdo hecho de espaldas al mercado, sin competencia. Ahi Techint opera como el chupasangre del estado al que yo hacía referencia.
      Saludos!

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