Lost in Translation (versión Hiroshima)
[Por Euge]
Hasta ayer veníamos bastante bien, el idioma no había sido un obstáculo. A fuerza de algo de inglés, señas y paciencia veníamos zafando. Pero ayer vivimos algo parecido a Bill Murray en Lost in Translation.
Decidimos buscar un buen restaurant para celebrar la última noche de nuestra estadía en Japón. Investigamos un poco, preguntamos en el hostel y encontramos el lugar perfecto para una buena cena. Lindo barrio, buen menú, bares cerca, 10 puntos.
Nosotros. Llegamos al restaurant y con la mano le hacemos a la moza que nos recibe la típica seña de la Victoria o la V, indicándole que somos 2 para cenar.
Ella. Responde con sonrisa, llevándose los dedos a la boca, como imitando la pitada de un cigarrillo.
Nosotros. Negamos con la cabeza respondiendo “no smoking, please”
Ella. Frunce el seño, mira como preocupada y dice… “guachimató, comorimará… wait-wait-wait!”
Y así empieza el espiral de refuerzo negativo.
Nos empezamos a poner nerviosos tratando de completar las frases que la moza luchaba por sacar de algún lado para tratar de explicarnos.
Nosotros. “Wait? Is there wait for the non-smoking area?”
Ella. Asiente, algo aliviada.
Nosotros. “How long?” Y le señalamos el reloj ante su mirada en blanco. No dice nada. “How long?”
Ella. Nada.
Nosotros. “Time? Time?” How much time preguntamos golpeándonos el reloj con el dedo.
Ella. “Oh Oh, ehhh ahh, acaricató… ehhhh ahh, acaricató”. Se señala su reloj.
Lu arriesga. “Ten minutes?”
Ella. Sonríe, asiente contenta. “Hi, Hi!”
Nosotros. Nos miramos como pensando, diez minutos no es nada, vamos al bar, pedimos algo y esperamos. Le levantamos el dedo pulgar en un “thumbs up!, no hay problema”, nos descalzamos imitando a todos los que estaban adentro, nos ponemos los pares de pantuflas que estaban en la entrada huérfanas y le decimos.
“Ehh… counter? Bar? Drinks?”
Ella. Nos mira perpleja. “Ehhh, coto-chomó, eto-domó, domo-chó domo chó… eh eh eh ahhh”. Y se va. Se va a buscar a la otra moza amiga en busca de ayuda. Se queda un rato con la amiga y vuelven las dos.
La amiga. Se arrodilla. Hace silencio, frunce el seño y dice. “Ehhh, ehh… caunter, counter FULL FULL – no-counter, no counter. Cotomó cho-gozaimás… ahhh”.
Nosotros nos miramos. “OK”. Nos quedamos esperando.
La moza la mira a la amiga moza y le sonríe. Nos mira a nosotros, la mira a ella y las dos se ríen. Se nos acerca, se arrodilla y nos saca de los pies las pantuflas que nos habíamos puesto diciendo, “ehhhh ehh, gotamachó-gotamachó ehhh. Shoes-NO, Shoes-NO”
Nosotros. Ok. Se ve que las pantuflas no eran para los comensales. Nos quedamos quietos ahí, con un poco de hambre, esperando, habían pasado 15 minutos.
Esperamos un rato más. De a rato nos mira, cabecea y sonríe. No se inmuta nada, ni un comentario. Esperamos otro rato, habría pasado otra media hora. Nos miramos con hambre y pensando cómo hacer para preguntarle si faltaba mucho sin embarcarnos en el mar de las señas mudas.
Yo me arriesgo y pensando que hablándole como tarzán nos iba a ir mejor, le digo. “Sorry. Do you know if time…long… for table”.
Ella mira perpleja, asustada. “Acomochó nagarachá eh eh ehhhhhhhhhhhhhhh”. Se va corriendo a buscar a otra amiga moza.
La agarra. Le cuenta. Espera. La otra le dice algo, le repregunta. Esperan. De golpe se deciden y vienen.
La otra. “Ehhh ehhhhhhhhhh”. Hace símbolo de fumar y dice “OK OK”.
Yo me empiezo a sonreir. “No, no, NO ME ENTENDISTE. Non smoking. No smoking. No fumador, sin fumar, cuánto tiempo, how long how long???”
La otra. Se calla, frunce el seño. Quiere decir algo y no lo dice. “Ehhhh, ahhhhhhhhhhh”.
Yo… me sale en medio de risas. “Dale decilo por Dios decilo. Time, falta mucho? Reloj, time, comer”.
Ella. “Acaricató chó, domo chó, icarito chó ahhhh, full fulllll counter full. Eating eating, no time”.
Yo riéndome. “Pero cuánto falta por el amor de Dios para la mesa. Con señas de llevarme un tenedor a la boca. Comer. Comer. Eat. Time. How long how longggggggggg?? Lo miro a perzo y me empiezo a reir”.
Ella trata con su mejor esfuerzo de decirnos algo que no sale. Y de vuelta el domo-chó. “Domo chó domo chó-counter full ehhh ahhh, no time no time”.
Yo. “No counter no counter. Table. How long for a TABLE T-A-B-L-E. Y me empiezo a morir de risa sin parar, con mucha tentación y se me empiezan a caer las lágrimas de la risa en una carcajada tremenda. Y la japonesa ahí, enfrente mío, tratando de hilar palabras inenteligibles. Mirándome como sin entender nada, seguía intentando, con cara de seria.
Perzo me dice que no da para más que me siga riendo así, pero yo no lo puedo cortar. La situación era tremenda.
En ese momento viene la moza original, nos dibuja un mapita de la calle, y nos señala otro restaurant para que vayamos. El mapita no se entendía nada, le intentamos preguntar cómo llegar y ella directamente le pide a alguien que nos acompañe.
Así que así terminó nuestra noche de ayer. Cenando pizza en un restaurant japonés-americano, con menú en inglés, con moza que hablaba inglés.
Intenso lo del idioma. Da impotencia cuando te dicen algo que no tenés manera de entender y no hay cómo darle la vuelta. También tremendo pensar las cosas de un país que uno se pierde por no conocer el idioma y por la dificultad de la interacción. Por suerte lo tuvimos a Kei en Tokyo, que nos ayudó mucho. En China nos espera Grace y en Thailandia Noi y Nuchi. Tendremos que ver como nos arreglamos después!
Twitter
Facebook
Delicious

Ja, muy bueno…esas situaciones son comicas, pero te das cuanta de las limitaciones que te da muchas veces no saber el idioma y como decis de las cosas que te perdes.
Suerte con el resto del viaje!
Sds,
Sebastian
Impagable el relato. Imagino las carcajadas y la cara de Luciano. No poder hablar ni poder hacerte callar, mucho para una cena.