Los reyes de la bicicleta


Publicado en: Cultura, Viajes | 4 Comentarios

You may have heard of Copenhagen’s cycling culture, but it has to be biked to be believed. It’s not enough to call Copenhagen a bike-friendly city: I’d call it a biking city that is moderately car-friendly.

The Frugal Traveler Blog

Después del período más largo del blog sin posts – escribí el último hace más de 6 meses – encontré un tema lo suficientemente estimulante, cool y alegre para volver al ruedo. Con Euge recién volvemos de unas copadas vacaciones por tres países nórdicos, Dinamarca, Suecia y Finlandia. Cuando uno viaja conoce muchas cosas nuevas, aprende, pero lo que perdura en el tiempo son las experiencias. Y diría que una de las mejores experiencias viajeras que hay por ahi es pasar días arriba de una bicicleta en Copenague.

¿Eso? ¿Andar en bici por una ciudad? What? ¿La mejor experiencia? Si. Rotundamente si. Como dice la cita del arranque, se tiene que experimentar para creerse. Pero igual voy a hacer mi mejor intento por transmitir la sensación.

Arranquemos con una comparación con Amsterdam. Ahí se anda mucho en bici, y también hace unos años tuvimos la suerte de probarlo. Está buenísimo, pero se nota que es una diversión y no tanto un medio de transporte en serio. La escala es chica, las calles son como de juguete, puentecitos por todos lados, y con pocos autos. Las bicis andan por el costado de la calle, donde la clásica raya blanca pintada en el asfalto delimita la bicisenda. Si, claro, impresiona la cantidad de ciclistas, pero en un paraíso sin autos es como Disneylandia.

Now, enter Copenhagen. La ciudad es extensa, con avenidas en serio, muchos autos y mucha gente yendo a laburar. Al poco tiempo de estar pedaleando te das cuenta que no es joda, andar en bici acá es cosa seria. La bicisenda esta separada de los autos por una barrera concreta – árboles, autos estacionados, o un cantero – y no la metáfora de la línea pintada que casi nunca se respeta en ningún lugar del mundo. Tienen su propio sistema de semáforos, distinto al de los autos, y por supuesto sus reglas y señalizaciones de tránsito (inclusive hay un manual de estacionamiento!). A veces en hora pico hasta se generan congestiones de tránsito bicicleteril, una locura que nunca me hubiera imaginado posible. El 40% de la gente va a trabajar en bicicleta – y el municipio espera llegar al 50% en 2015. Repito: la mitad de la gente al laburo en bici. Es super común ver tipos de traje, y mujeres arregladas arriba de las 2 ruedas (miren este blog para fotos increíbles de la moda y glamour ciclista). De noche lo mismo, salís a cenar en la bici, después al bar o boliche, y te volvés a la madrugada pedaleando feliz, quemando los whiskies o cervezas que te tomaste.

Ahora, piensen un segundo el impacto que tiene en el “sentimiento social” el hecho que todo el mundo pedalee todos los días de su vida. Ayer se lo explicaba a un amigo asi: “imaginate que vos hubieras llegado a este bar, para el happy hour, en bici. Después de un día estresante en el laburo, la brisa en la cara y el placer del pedaleo te relajan y oxigenan para llegar a ver a tu amigo. Después de la charla y los tragos, salís a la puerta, agarrás tu bici otra vez y vuelta al pedal hasta tu casa. Paz. Las ideas se refrescan, te preparan con ganas para ver a tu familia. Llegás feliz”. Y asi multiplicado por cientos de miles, millones, que recorren las calles de Copenague en verano y también con la nieve en invierno. Después de esa experiencia no me extraña ni un poco que Dinamarca salga, año tras año, arriba en los rankings de felicidad y calidad de vida.

Te cambia además tu relación con la bicicleta. No es “sólo” una bici. En un punto, te pasa de verla como tu transporte, como acá vemos al auto o al colectivo. Te olvidás de su fragilidad, de su simpleza, de estar haciendo fuerza en los pedales. Parece moverse sola, te lleva a lugares, y hace del trayecto algo tan lindo como el arribar a destino. Nunca más cierto que la felicidad no es “llegar” sino el camino que tomamos, y lo que nos va pasando, para llegar.

Digamos que fue tan pero tan buena la experiencia, que me hizo volver a escribir después de seis meses.

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4 comentarios

  1. Alvaro

    Hace varios años que vengo pensando en comprarme una bici para moverme. Siento el auto como una carga, que me demanda muchisimo tiempo.

    Lamentablemente nunca fui a Dinamarca, pero lo que mas rescato de mi visita a Amsterdam es el uso de la bici para moverme a todos lados. Recuerdo estar volviendo del boliche Paradiso en bici, riendome como loco.

    ME ENCANTO ESTE POST

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  2. Santiago Castineira

    Hola Luciano,

    te leo desde antes que te volvieras a Argentina, pero nunca te comente. Me alegra que hayas visitado los países escandinavos. Yo soy argentino, pero viví 2 años en Suecia, y en algún momento volveré. Realmente lo que contás es tal cual, la bici es un tema muy serio en estos países. Me hacen mucha gracia tus comentarios y lo sorprendido que estás, pero es tal cual, a mi me pasó lo mismo. Te dejo un artículo que leí en The New York Times sobre las autopistas para ciclistas que están haciendo en Copenhague (quieren tener más ciclistas! WTF?!): http://www.nytimes.com/2012/07/18/world/europe/in-denmark-pedaling-to-work-on-a-superhighway.html?pagewanted=all

    Un saludo,

    Responder

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