La mística emprendedora
La foto de arriba es de la reunión de despedida de año de Instituto Gamma en 1980. Se cuentan 12 personas, entre las que están mis viejos treintañeros.
Fast forward 31 años: hace unas semanas tuvimos la fiesta de despedida del 2011, y entre personal y médicos de staff éramos más de 400. En la presentación, mi viejo mostró la foto del 80 para poner en prespectiva el crecimiento y los nuevos desafíos.
Para mi fue la parte más impactante de la presentación y me pregunté por la razón. Creo que tiene que ver con la mística emprendedora. Cuando uno está creando algo de la nada, soñando que en algún momento puede ser grande, está desafiando a todas las probabilidades. La mayoría de los nuevos emprendimientos falla, no se los números exactos pero pensar en 9 fracasos por cada éxito es realista. Ir en contra de las estadísticas requiere de muchas cosas: ganas, suerte, equipo, liderazgo, perseverancia, y varias más. A la ensalada de todas juntas me gusta llamarle mística emprendedora. Recordar la mística y revalidarla como parte de la cultura de la empresa es fundamental, y siento que energiza mucho al equipo. Ese fue el efecto de mostrar la foto de 31 años atrás.
Pero además las comunidades donde se venera la mística emprendedora – de las que yo conozco Boston, Silicon Valley – generan un ecosistema fértil para nuevos emprendimientos. Hay un efecto multiplicador. Los fundadores son modelos a imitar con visibilidad pública, y muchas veces hablan tanto de los éxitos como de sus fracasos previos. Estaría bueno que Rosario fomente a sus emprendedores a tener exposición, contar sus historias, y servir de motivación para las generaciones que vienen.

Twitter
Facebook
Delicious
