Frialdad Yanqui – Mitos y Realidades


Publicado en: Boston y USA, Otras | 8 Comentarios

[Por Euge]

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Me mudé a Boston cuando cumplía 24 años. Me mudé en búsqueda de aprendizaje y progreso y persiguiendo las ganas de vivir en otro país, que tengo desde que tengo memoria. Y fundamentalmente persiguiéndolo a perzo, que se me escapaba de Argentina. Llegué como pollito mojado y con una serie de pre-juicios sobre los americanos, que había mamado de familia y amigos.

En los 3 años bostonianos, con Lu tuvimos la oportunidad de estudiar, trabajar en distintos lugares y conocer mucha gente. A través de la experiencia, yo en particular pude deshechar pre-juicios. Entre ellos, aquel que me decía que “los yanquis son fríos y egocéntricos”.

Mi trabajo me permitió conocer muchos “yanquis”. Conocí a Hillen el 14 de Enero del 2008, cuando me esperó a la nochecita de un Martes nevado para entrevistarme para una posición que se abría en las oficinas de Boston. Conversamos un rato, me hizo una infinidad de preguntas, repasamos juntas las cosas en las que había trabajado antes, y cuando terminamos me miró y me dijo: “te quiero contratar”.

Hillen desconocía el proceso americano de contratación de extranjeros. No tenía idea de los 3 meses que tenía por delante, llenando formularios y justificando ante la oficina de “homeland security” del gobierno la contratación de una argentina de 24 años para una posición de marketing. No sabía que iban a tener que contratar abogados, pedir autorizaciones, pagar más de $5,000 dólares por la la aplicación de la visa y explicar por qué yo era necesaria para esa posición. No tenía idea de eso cuando me dijo que me iba a contratar. Pero Hillen me dijo que me iba a contratar, y me contrató.

El idioma fue difícil, empecé tropezando. Mis compañeros hicieron un esfuerzo grande para entender mi inglés argento y yo por entenderlos a ellos. Me acuerdo de la primera reunión como si fuera hoy:

Hillen mira al equipo de trabajo presente y dice:

Les quiero presentar a María. María va a estar trabajando con nosotros a partir de ahora para Gillette Blades & Razors. Les pido que cada uno se acerque a ella apenas tenga tiempo disponible para presentarse y conocerse.

 En el teléfono teníamos en conferencia a la gente del equipo en Cincinnati. Alguien dice algo dirigiéndose a mi, que para mi es inenteligible.

 Todos me miran.

 Yo sonrío nerviosa como asintiendo. No había entendido una palabra y esperaba algún puntapié más.

 Todos sonríen como esperando.

 Vuelvo a sonreir, hago pausa y deslizo un “I´m glad to be here” mirando a Hillen para que me salve.

 Y ella efectivamente me salva con un “Thanks Maria”.

Y así fue. Hillen me tiró el puntapié inicial y con el tiempo me fui sintiendo como pez en el agua.

Mi jefe David fue otro americano que conocí. Un ejemplo en persona del verdadero “work-life balance”. Siempre priorizaba a su esposa Rachel y a sus hijos Jackson, Jason y Lilly. Éramos un buen equipo, cada uno cubría al otro cuando era necesario y nos iba bien juntos.

Aunque los americanos nunca se toman más de una semana de vacaciones seguida, David me dijo “of course”, cuando le pregunté si me podía quedar 3 semanas en Argentina. También me dijo “of course” cada vez que le dije que me quedaba trabajando desde casa, que tenía que encontrarme con mi mamá que estaba de visita o acompañarlo a perzo al dentista.

David fue quien me organizó la despedida. Le pidió a una agencia que le pusiera mi nombre a un paquete de maquinitas de afeitar, la encuadró y se la dio a mis compañeros para que la firmaran. También pidió que crearan otro paquete de maquinitas de afeitar con mi nombre y cambiaran los slogans por chistes que me hacían tipo “Mate Time!” u “Otherwise known as Eugenia”. Las dedicatorias que me escribieron en el cuadro no se leen bien en la foto, pero algunas me hicieron emocionar.

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Finalmente la última despedida fue en lo de Jamie, una compañera del trabajo que organizó una cena en su casa, me cocinó mis platos preferidos e invitó a mis compañeros más cercanos de la oficina.

Lu tuvo una experiencia muy parecida. Tuvo mucho reconocimiento, le hicieron despedida con sketch imitándolo, le regalaron un “Fernet”, un cuadro de Harvard Square, nos llevaron a cenar y todos sus compañeros vinieron a la despedida que organizamos antes de partir. 

En fin, los yanquis que conocimos nos hicieron sentir muy queridos y reconocidos en su país y hoy por hoy, no hay más prejuicio.

Si vos pensábas igual que yo, quizás este post sirva para conocerlos un poco más.

 

 

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8 comentarios

  1. Eugenio

    Euge, hermoso relato. Sufrí cuando todos te miraban hasta que Hillen “te salvó” (contás muy bien!)
    Tengo una parva de prejuicios sobre los yanquis, así que me vino bien tu relato. Lo de “fríos” es porque no se ve en las películas caricias entre padres e hijos. ¿Es así? ¿Se acarician poco?
    Mel Gibson logró en la película Apocalipto una escena de ternura notable de padre que juega con su hijo. Pero suelen exhibir otro tipo de relación (quizás tenga que ver más con un ideal que con la realidad cotidiana?).
    Las fotos de las despedidas de ustedes, muestran algo de lo que contás.
    Pregunta: ¿fue filmada la imitación que hicieron de Lucho en la despedida? Propongo alquilar River para pasarla en pantalla gigante con comentarios de familiares y amigos.

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    • Euge

      Bercho! Yo pensaba igual que vos a los 6 meses de vivir en Boston. Te aseguro que los años que te esperan te van a soprender positivamente. En tres años hablamos Ber!
      Saludos a Caro,

      Euge

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    • Euge

      Belson, conseguir visa de trabajo en Estados Unidos no es un proceso fácil. En realidad depende de qué tipo de visa quieras sacar (H, L, J, etc). La mayor parte de la gente trabaja con visa H que requiere todo un proceso de aplicación anual y después un sorteo. El sorteo se hace una vez por año en Abril y te permite empezar a trabajar en Octubre. En este site hay bastante información http://travel.state.gov/visa/temp/types/types_1271.html.

      Saludos!

      Euge

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    • auto insurance

      I agree with the posters above, the difference is in the context. A little kid playing with lego can make the Nazis into the heroes rather than the villains if he/she wants, which is much different than the movie.

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