El debate de la legalización de la droga

Publicado el 25 de Enero de 2010

Hace una semana leí un interesante y provocativo artículo de Mario Vargas Llosa acerca de los Estados narco en La Nación. Hace incapié en la desesperante situación de Mexico, país que desde que asumió Calderón está sumido en una guerra contra los más poderosos carteles de la droga.

El estado narco es un círculo vicisoso que se realimenta y del que es muy difícil salir. Parte de los millones de la droga van para comprar políticos corruptos, en posiciones clave, que dan vía libre a los narco y el negocio se termina enquistando en las entrañas mismas del Estado. Lo explica bien Vargas Llosa:

El problema no es policial sino económico. Hay un mercado para las drogas que crece de manera imparable, tanto en los países desarrollados como en los subdesarrollados, y la industria del narcotráfico lo alimenta porque le rinde pingües ganancias. Las victorias que la lucha contra las drogas puede mostrar son insignificantes comparadas con el número de consumidores en los cinco continentes. Y afecta a todas las clases sociales. Los efectos son tan dañinos en la salud como en las instituciones. Y a las democracias del Tercer Mundo, como un cáncer, las va minando.

Colombia fue el ejemplo más terrible de failed state provocado por la droga en los años ochenta y noventa. Según nos dijeron nuestros amigos Colombianos en la visita de principios de año los grandes carteles ahora están muy fuertes en México. Y el grado de violencia que desataron no tiene límites.

Lo que propone Vargas Llosa, The Economist y otros formadores de opinión es la legalización. El argumento tiene múltiples razones. Las más relevantes son:

- en un mercado legal el precio bajaría y las rentabilidades de los narcos también, lo que implica menos plata para corromper al estado narco

- el crimen organizado en los paises productores caería, y aparecería competencia que desarrollaría quizás drogas menos nocivas

- se puede cobrar impuestos a las drogas y destinarlo a la prevención – tratamiento.

Si bien todavía no estoy 100% convencido, el argumento asi planteado me gusta más que la simple exalatación de la libertad del consumidor. Esta última variante de justificación para la legalización se enfoca en una parte del problema (el consumidor) desconociendo que el verdadero triunfo es desarticular la violencia, mafia y corrupción que la droga genera. La razón filosófica de la despenalización me interesa mucho menos que la pragmática cuyo objetivo es acabar con el crimen organizado.

En definitiva presentado como el mal menor me cierra más el argumento, porque reconoce los riesgos:

“Least bad” does not mean good. Legalisation, though clearly better for producer countries, would bring (different) risks to consumer countries. As we outline below, many vulnerable drug-takers would suffer. But in our view, more would gain.

Un tema difícil que hay que pensar mucho, pero sobre el cual creo hay que tener una posición.

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