¿Hasta cuando conviene estudiar?

Publicado el 1 de noviembre de 2011 — 9 Comentarios

Entre los varios tópicos de discusión que generó la muerte de Steve Jobs está el de la utilidad de la educación formal para progresar. Una corriente de pensamiento dice que es mejor hacer como Jobs – y Bill Gates (MSFT), Evan Williams (Twitter), Zuckerberg (Facebook) y otras luminarias de internet- y no extender el tiempo de clases formales más allá de lo indispensable, digamos secundaria o high school. Ir a la universidad es una pérdida de tiempo valioso dice ese argumento: cuando la potencia de la creatividad y el trabajo está al máximo es mejor dedicarse a crear empresas que cambien el mundo. En USA además el ROI de estudiar está cada vez más bajo, con una matrícula de entre 10 y 40 mil dólares por año, multipliquen por 4 y queda claro que el graduado tiene un rojo importante que recuperar.

Esta posición está en alza en muchos ámbitos, desde el timeline de twitter hasta las páginas editoriales del New York Times. En el caso local Santiago Siri – un emprendedor de internet – lidera la opinión de la nueva generación que dice el aula aburre y no sirve.

Yo en particular veo varios problemas con el razonamiento. Que seguir estudiando no haya sido necesario en el nivel individual para Jobs, Gates, Zuckerberg y compañía no quiere decir que es una buena recomendación general. La data dice lo contrario. El nivel de educación formal es el mejor predictor de ingresos futuros de una persona.

Hay otros problemas. Cuando Facebook se instala en el Silicon Valley, además de financiación lo que obtiene es el acceso al talento mejor educado de USA – los graduados de Stanford. Palo Alto – donde está Stanford – tiene el 80% de su población con título de grado, y provee gran parte del talento a las empresas cuyos fundadores se mencionan como ejemplo de que no vale la pena estudiar. Ahí la inconsistencia: si todos siguen el consejo de dropping out…con que equipo armamos el siguiente Facebook?

Por cada ejemplo de emprendedor exitoso sin un título, siempre se encuentra un contra ejemplo: Google fue fundado por 2 estudiantes de PhD que tienen fácil 8 años de estudio post secundario cada uno.

Mi opinión es que una educación universitaria de excelencia tiene más sentido ahora que nunca. Y si bien me parece la postura más sensata en todos los casos, lo veo en particular crítico en países como Argentina que todavía no se desarrollaron. Este dato lo dice todo:

A 10% increase in the percentage of an area´s adult population with a BA in 1980 predicts 6% more income growth between 1980 and 2000. As the share of the population with college degrees increases by 10%, per capita gross metropolitan product rises by 22%.

En USA, los Jobs o Gates se beneficiaron por la gran educación de la gente que los rodeaba. Recordemos que los hubs de emprendedorismo allí son el Silicon Valley y Boston, ambos con una densidad de estudiantes y universidades sin igual. En Argentina los que no estudien no tendrán el beneficio de semejante compañía que los mejore.

No hay nada mejor que la educación para construir capital humano. Y nada mejor que el capital humano para el progreso, individual y colectivo.

Out of Town News

Publicado el 26 de junio de 2011 — 0 Comentarios

Paul Allen, co-fundador de Microsoft, cuenta en su libro Idea Man que Microsoft nació en un kiosko de revistas de Harvard Square:

Out of Town News sat in the middle of the square. It was near the Harvard Coop, where I occasionally nosed around for books, and across the street from Brigham´s Ice Cream, where Bill and I went for chocolate shakes. I´d stop by the stand each month to check on periodicals like Radio Electronics and Popular Science. I´d purchase any that caught my eye, passing over the covers that hyped build-your-own ham radio transmitters.

Allen vió ahi, un día de Enero de 1975, que la tapa de Popular Electronics anunciaba la nueva Altair 8800. Compró la revista, y corriendo se la llevó a Bill Gates, a quién luego convenció de escribir el lenguaje Basic para esta primitiva computadora personal. El resto es historia.

La foto que ilustra el post la saqué en uno de nuestros últimos días en Boston antes de mudarnos para Argentina. Out of Town News es un emblema en el corazón de Harvard. Siempre me recuerda el poderío de la curiosidad, y la gran contribución de la lectura para catalizarla.

MIT 150: una usina de ciencia, y marketing!

Publicado el 18 de mayo de 2011 — 1 Comentario

MIT cumplió 150 años y desde Enero está festejando. La celebración es muy a lo MIT, con poca música y mucha ciencia.

Un listado, no exhaustivo, de las muchas cosas interesantes que hicieron: un website espectacular con la historia del Instituto y entrevistas a sus principales académicos, una exhibición especial en el museo de la universidad, 6 simposios donde se discutieron las áreas de investigación más importantes – desde política económica a la cura del cáncer -, un libro, muestras de arte urbano en distintos puntos de Cambridge, y seguro muchas cosas más que me perdí.

Todos conocen a MIT como líder mundial en investigación científica. Lo que mucha gente ignora es que además en MIT son maestros en la comunicación y el marketing de sus logros. Hay pocas universidades que cuidan y potencian su marca como lo hace MIT. Caltech, por ejemplo, quizás tan relevante como MIT en innovación, no tiene ni la décima parte de su éxito en estrategia comunicacional.

Lo hacen de varias formas, dentro y fuera de sus edificios. En los pasillos y aulas de la universidad hay miles de infografías y posters que te instruyen sobre los logros, la innovación e inventos, y el impacto en la industria americana y mundial. Filmé un video hace unos años en el Infinite Corridor donde esto se aprecia muy bien. Fuera de la universidad, impulsan estudios que muestran las contribuciones millonarias de las empresas gestadas en sus aulas. Con sus ex alumnos mantienen un diálogo contante, y los convierten en los principales advocates. Están en contacto permanente con la prensa, lo que posibilita coberturas espectaculares como esta que sacó el Boston Globe en ocasión del 150 aniversario.

No exagero si digo que MIT hace un mejor marketing de su marca que Harvard. Hasta los famosos hacks que hacen sus alumnos se promocionan en libros, fotos, y exposiciones. Por eso cuando piensen en la marca MIT, sepan que se construyó en base a muchos premios Nobel pero también con un cuidado manejo de branding.

De viajes, educación y management

Publicado el 13 de febrero de 2011 — 0 Comentarios

Estaba revisando Google analytics y se me ocurrió consultar los posts más vistos de este blog desde que trackeo las visitas (Mayo 2008). Este es el top five:

1) Discursos de graduación: sobre los invitados para los commencement speeches del 2008, que no fueron ni una sombra del de Steve Jobs en Stanford años antes.

2) Las ciudades con mejor calidad de vida: citando un reporte de una consultora, comento por qué Boston está al tope de la calidad de vida en Estados Unidos

3) Fiasco: Argentina en la EXPO Shanghai: Euge relata nuestra desilución al visitar el stand Argentino en la expo. Por supuesto que el desastre que vimos nada tiene que ver con los relatos del “éxito” en la versión oficial. El post generó polémica y acusaciones de “exacerbar un sentimiento antipatriota” y otras pavadas por el estilo.

4) Dos tipos de emprendedor: lo escribí ni bien empecé a estar expuesto a las diferencias entre el capitalismo americano y el de “amigos” de Argentina.

5) Con Samuelson y Solow: la imagen vale más que mil palabras. ¿Cuantas veces vas a compartir una mesa con dos premios Nobel?

Se me ocurre que el contenido de los posts más vistos es una buena síntesis de los grandes temas de este blog: educación, viajes y ciudades del mundo, y management.

Y se fué el 2010…

Publicado el 31 de diciembre de 2010 — 3 Comentarios

En pocas horas expira el año!!!! Y acá estoy, después de una buena siesta pre-festejo familiar, sentado frente a la computadora para escribir los highlights del año que se va. El 2010 fue para mi un año increíble!

Arrancó con todo en Cartagena, Colombia. Ahí celebramos con Euge y amigos colombianos el comienzo del 2010, en una fiesta espectacular, colorida, llena de buena onda y lubricada con Old Parr y caipirinhas! Fue una premonición de lo intenso que resultaría el año.

Ya teníamos dos decisiones muy grosas tomadas: nos mudábamos de Boston a Rosario y nos íbamos a casar!

Pasamos Enero y Febrero dejando listos todos los detalles de la partida. Son muchas las cosas de las que uno tiene que ocuparse cuando “desactiva” una vida:  venta de muebles, auto, vespa, bicis (gracias Craigslist!), firma del notice to vacate, cierre de cuentas bancarias, telefónicas y  de los servicios, empaque de las cosas que vas a mudar por barco, y mucho más. Hicimos todo el proceso con mucho optimismo, aunque fue inevitable pasar por algunos momentos de nostalgia, como cuando Euge tuvo que empacar la campera que la acompañó muchas mañanas invernales al cruzar el Charles!!! Pero lejos lo más divertido de la partida fueros las 3 despedidas: dos de nuestros trabajos – fotos aquí y aquí – y una con todos los amigos juntos en un bar de tapas…cuanta fiesta y buena onda!

De ahí salimos rumbo a un viaje inolvidable. Dos meses y medio, que incluyeron la costa oeste americana en casa rodante, Japón, China, Nepal, Indonesia y Roma….ahaaaa….lo escribo y me me dan unas ganas bárbaras de seguir conociendo el mundo!

La llegada fue un shock importante. Según Euge (y es muy posible que sea verdad), la primera semana yo estuve mudo, con aisladas emisiones de monosílabos. Pero ustedes me entenderán: había que ajustarse otra vez a la Argentina después de 4 años en Boston y un viaje alrededor del mundo!!! Tremendo desafío.

El shock para Euge llegó 2 semanas más tarde, cuando pasamos de Buenos Aires a Rosario, una ciudad donde ella nunca había estado más que un par de días! Por suerte – corrijo: no por suerte sino por actitud – aprendió a querer a la tierra de Olmedo y el Che y de su novio, y lo demostró en uno de los posts más lindos de este blog.

Ahi empezamos juntos la tarea de reactivación: nueva casa, nuevos muebles -comprados de a poco porque las cuentas bancarias estaban golpeadas – nuevas relaciones, nuevos trabajos. Y una tarea extra muy importante: organizar nuestro casamiento para Abril de 2011!

Nos fue muy bien. Euge arrancó bastante rápido a trabajar en Mec, una consultora importante de marketing en Rosario. Yo al rato en el Grupo Gamma, empresa familiar con la que terminamos el año a pleno. En el medio, Euge empezó a voluntariar en la fundación El Desafío, y yo co-fundé una empresa – Hub Medical Informatics – con la que vamos a lanzar un producto que promete el año que viene. Cerramos el lugar para nuestro casamiento, armamos listas de invitados, decidimos donde será nuestra luna de miel.

Un párrafo aparte para el reencuentro familiar. En Boston siempre estuvimos tan a gusto que no echamos de menos los momentos familiares. Los años afuera fueron intensos, de descubrimiento constante, y nos enfocamos en absorber todo como esponjas. Pero al volver los dos nos dimos cuenta lo lindo que es compartir tiempo, charlas y afecto con la familia. Créanme que a los yanquis – con toda la admiración que me produce esa sociedad – les falta eso que no se puede describir con palabras: la familia Argentina! Los Tourn, los Strik y los Perrone no podrían ser más distintos, pero son una de las razones importantes por las que estamos seguros de haber tomado la decisión correcta al volver. Pronto se les sumará una nueva familia: la Tourn-Perrone!

Que año: colombia, desactivación, despedidas, california, japón, china, nepal, bali, roma, reactivación, nostalgia, familias, amigos, casamiento, nuevos trabajos, nuevos proyectos. Lo bueno de todo esto: creo que el 2011 va a ser mejor. Salud entonces y a pelear por cumplir todos los sueños!

Estudiantes, los recursos renovables de New England

Publicado el 17 de agosto de 2010 — 2 Comentarios

Cuando me estaba por ir a estudiar al MIT, escribí un post que titulé Productores de Cerebros, Ideas y Nuevas Tecnologías. Hablaba de como Boston desarrolla y promueve una verdadera industria en torno a la educación, con un impacto económico que se estima en 7.4 billones de dólares por año.

Les recomiendo ver esta charla de TEDxBoston 2010 por Scott Kirsner donde habla de la importancia de los estudiantes para el progreso de la región de New England. Kirsner es un periodísta de tecnología del Boston Globe y un gran entusiasta y promotor de Boston como el centro de mayor densidad de innovación del mundo. La receta que propone es simple:

We have a pretty simple job description here in New England: attract the smartest young people from around the world, and create opportunities for them to solve important problems and build big businesses here. It’s just what we do.

Está claro que la competencia por talento ya no es sólo entre países – Canadá, Austalia y países de Europa de Este se pelean por tentar al talento que hoy va a USA – sino también entre ciudades. Kirsner menciona como ejemplo el caso de Mark Zuckerberg, que habiendo fundado Facebook en Cambridge se movió a la otra costa, a San Francisco, porque ahí fue donde le dieron financiación para su startup. Es para evitar mudanzas como ésta que en Boston se crearon múltiples organizaciones de soporte a iniciativas y proyectos de estudiantes y emprendedores.

Todo desarrollo sustentable empieza por educar a la población y crear oportunidades para que puedan poner su capacidad en práctica, y en este sentido lo que se hace en Boston y alrededores tiene que servir como un ideal que marque el camino.

La charla completa, aquí:

Frialdad Yanqui – Mitos y Realidades

Publicado el 17 de abril de 2010 — 6 Comentarios

[Por Euge]

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Me mudé a Boston cuando cumplía 24 años. Me mudé en búsqueda de aprendizaje y progreso y persiguiendo las ganas de vivir en otro país, que tengo desde que tengo memoria. Y fundamentalmente persiguiéndolo a perzo, que se me escapaba de Argentina. Llegué como pollito mojado y con una serie de pre-juicios sobre los americanos, que había mamado de familia y amigos.

En los 3 años bostonianos, con Lu tuvimos la oportunidad de estudiar, trabajar en distintos lugares y conocer mucha gente. A través de la experiencia, yo en particular pude deshechar pre-juicios. Entre ellos, aquel que me decía que “los yanquis son fríos y egocéntricos”.

Mi trabajo me permitió conocer muchos “yanquis”. Conocí a Hillen el 14 de Enero del 2008, cuando me esperó a la nochecita de un Martes nevado para entrevistarme para una posición que se abría en las oficinas de Boston. Conversamos un rato, me hizo una infinidad de preguntas, repasamos juntas las cosas en las que había trabajado antes, y cuando terminamos me miró y me dijo: “te quiero contratar”.

Hillen desconocía el proceso americano de contratación de extranjeros. No tenía idea de los 3 meses que tenía por delante, llenando formularios y justificando ante la oficina de “homeland security” del gobierno la contratación de una argentina de 24 años para una posición de marketing. No sabía que iban a tener que contratar abogados, pedir autorizaciones, pagar más de $5,000 dólares por la la aplicación de la visa y explicar por qué yo era necesaria para esa posición. No tenía idea de eso cuando me dijo que me iba a contratar. Pero Hillen me dijo que me iba a contratar, y me contrató.

El idioma fue difícil, empecé tropezando. Mis compañeros hicieron un esfuerzo grande para entender mi inglés argento y yo por entenderlos a ellos. Me acuerdo de la primera reunión como si fuera hoy:

Hillen mira al equipo de trabajo presente y dice:

Les quiero presentar a María. María va a estar trabajando con nosotros a partir de ahora para Gillette Blades & Razors. Les pido que cada uno se acerque a ella apenas tenga tiempo disponible para presentarse y conocerse.

 En el teléfono teníamos en conferencia a la gente del equipo en Cincinnati. Alguien dice algo dirigiéndose a mi, que para mi es inenteligible.

 Todos me miran.

 Yo sonrío nerviosa como asintiendo. No había entendido una palabra y esperaba algún puntapié más.

 Todos sonríen como esperando.

 Vuelvo a sonreir, hago pausa y deslizo un “I´m glad to be here” mirando a Hillen para que me salve.

 Y ella efectivamente me salva con un “Thanks Maria”.

Y así fue. Hillen me tiró el puntapié inicial y con el tiempo me fui sintiendo como pez en el agua.

Mi jefe David fue otro americano que conocí. Un ejemplo en persona del verdadero “work-life balance”. Siempre priorizaba a su esposa Rachel y a sus hijos Jackson, Jason y Lilly. Éramos un buen equipo, cada uno cubría al otro cuando era necesario y nos iba bien juntos.

Aunque los americanos nunca se toman más de una semana de vacaciones seguida, David me dijo “of course”, cuando le pregunté si me podía quedar 3 semanas en Argentina. También me dijo “of course” cada vez que le dije que me quedaba trabajando desde casa, que tenía que encontrarme con mi mamá que estaba de visita o acompañarlo a perzo al dentista.

David fue quien me organizó la despedida. Le pidió a una agencia que le pusiera mi nombre a un paquete de maquinitas de afeitar, la encuadró y se la dio a mis compañeros para que la firmaran. También pidió que crearan otro paquete de maquinitas de afeitar con mi nombre y cambiaran los slogans por chistes que me hacían tipo “Mate Time!” u “Otherwise known as Eugenia”. Las dedicatorias que me escribieron en el cuadro no se leen bien en la foto, pero algunas me hicieron emocionar.

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Finalmente la última despedida fue en lo de Jamie, una compañera del trabajo que organizó una cena en su casa, me cocinó mis platos preferidos e invitó a mis compañeros más cercanos de la oficina.

Lu tuvo una experiencia muy parecida. Tuvo mucho reconocimiento, le hicieron despedida con sketch imitándolo, le regalaron un “Fernet”, un cuadro de Harvard Square, nos llevaron a cenar y todos sus compañeros vinieron a la despedida que organizamos antes de partir. 

En fin, los yanquis que conocimos nos hicieron sentir muy queridos y reconocidos en su país y hoy por hoy, no hay más prejuicio.

Si vos pensábas igual que yo, quizás este post sirva para conocerlos un poco más.

 

 

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Terminó el “operativo mudanza” – Goodbye Boston!

Publicado el 1 de abril de 2010 — 3 Comentarios

[Por Euge]

Después de una seguidilla de eventos que completaron el “operativo mudanza”, hoy dejamos nuestro querido 100 Memorial. A las 7,30 am abrazamos a Myron y nos subimos al auto de Nico, que nos trajo al Logan a tomarnos el avión que nos lleva a Los Angeles.

El “operativo mudanza” fue largo. Empezó hace 7 meses, cuando decidimos que el 31 de Marzo partíamos de Boston para volver a Argentina y terminará recién en Julio, cuando abramos las cajas que mandamos antes de ayer, con nuestra ropa, libros y cachivaches varios.

Estos últimos días decíamos que la mudanza es como una “larga e intensa cadena de decisiones y acciones”, que para el final te dejan  exhausto y con la lengua afuera, como si te hubieran chupado toda la energía.

Las acciones son simples: cancelar el contrato de alquiler, vender el auto y los muebles, cancelar los servicios, decidir que cosas llevar y meterlas en cajas, etc.

Ahora, son unas cuantas, tenes la presión de que “no hay que olvidarse de nada” y además, hay un alto componente emocional. Más allá del momento movilizante en general, decidir dejar en el camino las copas con las que brindaste tantas veces, la rana de peluche que te acompañó mirando la tele, o el tazón en el que comiste cereales las últimas 1,000 manianas… hace que se te caigan unas cuantas lágrimas.

Pero en fin, la primer parte del operativo terminó. Lo cerramos con una GRAN despedida con muchos amigos, baile y buena música en un bar el Viernes pasado y ahora encima de un vuelo que nos embarca en un viaje de dos meses y medio por la costa Oeste de Estados Unidos y por Asia, antes de volver a Argentina.

Más allá de los dolores de cabeza de la mudanza, nos sentimos muy afortunados de haber tenido la oportunidad de vivir en nuestra querida Boston durante tres años y de ahora tener la oportunidad de conocer otras culturas antes de volver a estar con nuestra familia y amigos en Argentina. Esperamos que estos posts sirvan para compartir con ustedes algunas de las cosas que vivimos y que iremos viviendo en el camino.

La desactivación

Publicado el 12 de marzo de 2010 — 8 Comentarios

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Ya sólo faltan 2 semanas para la partida de Boston. En esta ciudad dejamos tantos buenos momentos, aprendizajes, amigos, colegas y experiencias que se hace díficil irse. Es, como dirían los americanos, un momento bittersweet.

Pero ahora quiero escribir sobre el proceso de levantar campamento de una ciudad donde viviste varios años. Mi amigo Santi Imperatrice, que tiene vasta experiencia en el tema, lo llama ”desactivación”, e incluye vender o regalar parte de tus pertenencias, empacar lo restante, cerrar cuentas (banco, teléfono, cable, electricidad, etc), cancelar contrato de alquiler, etc, etc, etc.

Hay varias herramientas claves para ayudarte a hacer esto. Craigslist es indispensable para vender lo que no vas a llevar. Puse mi Vespa y al día ya tenía un comprador a buen precio. Los muebles también se pueden vender ahí, pero nosotros tuvimos la suerte de que una compañera de trabajo nos compró todo y lo retira en U-Haul nuestro último día en Boston. Gracias a eso sólo vamos  a tener que dormir una noche en el colchón inflable (otro accesorio muy útil a la hora de la desactivación).

Se preguntarán por qué vendemos todo en lugar de llevárnoslo. La cuestión es que nuestro mobiliario es de Ikea, que para lo que no conocen significa buen diseño, bajísimo precio, y también baja durabilidad. Es probable que mucha de las cosas se rompan en un transporte marítimo hasta Argentina. Y haciendo las cuentas nos dimos cuenta que comprar todo alla sale más o menos lo mismo que el traslado. Los electrónicos son otro tema ya que están a mitad de precio o menos que en Argentina. Asi que nos llevamos un televisor LCD y nuestras compus.

La desactivación es difícil porque, aunque parezca mentira, uno se encariña con muchos objetos con los que vivió lindos momentos. A mi personalmente la Vespa es lo que más me costó vender. Ir bordeando el río Charles todas las mañanas a la oficina fue un disfrute total. Y el último verano Bostoniano fue el mejor gracias a la libertad Vespeana. Asi que es duro dejarla ir!

A Euge lo que más la puso nostálgica fue empacar su campera invernal, que con cariño llamamos La Matriz por su semejanza con el sobretodo que usa Keanu Reeves en la película. Es super abrigada y no apta para el clima Rosarino. Pero acá en Boston la acompañó en la caminata diaria atravesando el río para ir a las oficinas de Gillette en el Prudential. Asi que para Euge La Matriz tiene el mismo simbolismo que para mi la Vespa.

Pero hay todo un costado positivo del proceso de desactivación. Para empezar, te sentís más liviando. Al vender tus cosas, reducir tu equipaje y quedarte casi con lo puesto te invade una sensación de flexibilidad y agilidad increíbles.  Pero lo más groso es darte cuenta que lo escencial siempre se queda con vos más allá de lo que transitoriamente tengas en posesiones. Acá parece que me pongo filosófico pero no, es una noción bastante real y práctica. Con Euge nos tenemos el uno al otro, y cada uno se lleva los aprendizajes y el crecimiento personal de estos años. Es éste capital el que necesitamos para contruir nuestro futuro en cualquier otra parte. La desactivación te deja con lo escencial, y paradójicamente, con una sóla mochilita te sentís más seguro y confiado que nunca para dar el próximo paso.

La mejor despedida posible de Nueva York

Publicado el 4 de marzo de 2010 — 5 Comentarios

A menos de un mes de nuestra partida definitiva de Estados Unidos (definitiva porque nos vamos a vivir a Argentina, no porque no vayamos a volver de visita) viajamos con Euge a NYC con un doble objetivo. Teníamos que sacar nuestra Visa para entrar a China, pero lo más importante era despedirse como corresponde de esta gran ciudad.

Es un lugar común, ya sé, pero sin dudas NYC tiene una magia muy especial. Fuimos más de 10 veces en los últimos años aprovechando la cercanía con Boston, y en cada una de las visitas descubrimos algo distinto.  Un nuevo barcito escondido en el Soho o Brooklyn, un exposición, algún show, un nuevo local, un recoveco escondido del Central Park, un mercado de pulgas de fin de semana, un sótano en Canal Street lleno de carteras truchas, gente y más gente de cada rincón de la tierra. Además de estos atributos visibles NYC tiene un significado especial en la historia de nuestra pareja, lo que agiganta el simbolismo.

Por todo esto sentimos que había que decirle “chau, hasta pronto” con el énfasis propio de la ocasión. Y lo que resultó fue el programa más neoyorkino que me puedo imaginar.

Si hago una encuesta por la calle sobre personajes símbolo de NYC, no dudo que Woody Allen aparece en el top 3 de la lista. Woody es, además, nuestro director de cine predilecto. Asi que verlo tocar el clarinete con su New Orleans Jazz Band en el bar del hotel Carlyle donde caben con suerte 80 personas, en el corazón del Upper East Side, fue lo máximo. Un momento para guardar en cajita, diría Euge, o una escena sacada de una película de Allen, agrego yo.

El Café Carlyle es un espacio súper íntimo, de no más de 15 metros por 20, rodeado por murales pintados por Marcel Vertes. Tiene el inconfundible estilo chic del New York antiguo. Como el techo es tan bajo, este lugar que de por si es chico parece aún más comprimido. Las mesas están apretadas una a lado de la otra y los mozos se escurren entre ellas como pueden.

Woody llega al bar todo tímido, casi asustado, detrás de sus célebres anteojos negros de marco ancho. Se toma cinco minutos para sacar el clarinete de su estuche y limpiarlo, en un ritual que imagino se repite todos los lunes. Aclaro que este movimiento lo hizo justo en la mesa de atrás nuestro, asi que Euge casi se desmaya cuando lo tuvo al ídolo tan cerca.

La banda se compone de Woody en el clarinete, y además dos trompetas, piano, contrabajo y guitarra. Con mi limitado conocimiento musical puedo arriesgar que suenan muy bien, ensayados y compactos. La interacción de Woody con la audiencia es casi nula. Se limita cada tanto a levantar su mirada del suelo pero como las luces lo encandilan la baja rápido. Eso si, conversa y se divierte como loco con el gordo que toca la guitarra.

La entrada sale bastante cara y algunos deben estar pensando si vale la pena. Puedo sintetizar diciendo que para los fanas de Woody como nosotros es un espectáculo memorable, una exquisitez, un deleite supremo. No todos los días tenés un genio adelante. El que pueda darse el gusto no se arrepiente seguro.

Acá les dejo unos videos que filmamos. Por supuesto no le hacen justicia a la magia que se respiraba en el bar:

Bonus: miren esta y esta entrevista a Woody y digan si no es un genio total.