Esta semana me incorporé a mi nuevo trabajo acá en Rosario, en el Grupo Gamma. La verdad que estoy muy contento de arrancar con este nuevo desafío, que seguro dará muchos temas y aprendizajes para volcar a este blog.
Un amigo de mi viejo, el periodista y escritor Luis Zanazzi, por quien yo también tengo un gran afecto, me mandó hoy un mail con sus buenos deseos para la nueva etapa. Ahí mismo listó unas relgas que me recomienda no olvidar en mi trabajo como director de la empresa. Como me gustaron tanto, le pedí permiso para compartirlas en el blog. Acá van entonces las reglas que el negro Zanazzi recomienda tener presente siempre:
La dignidad de la simplicidad.
El valor del tiempo.
El triunfo de la perseverancia
El placer de trabajar.
La influencia del ejemplo.
El mérito del carácter.
El poder infinito de la bondad.
El perfeccionamiento y la inembargabilidad del talento.
La obligación del deber.
La sabiduría de la economía.
La virtud de la paciencia.
La inmensa alegría de crear.
Revisando fotos de nuestros viajes con Euge, se me ocurrió hacer un Tumblr donde postear las mejores imagenes viajeras y citas inspiradoras. La plataforma de Tumblr me parece ideal, porque esta a mitad de camino entre un blog – más elaborado – y Twitter -más inmediato y sintético.
Se llama Viajes Percianos y acá esta el link. El tema gira siempre en torno a los viajes: el placer de descubrir nuevos lugares de este mundo, la motivación por conocer gente y costumbres distintas. En definitiva, es una celebración al espíritu viajero.
Un Gran Pez sigue como siempre, sólo que ahora la temática viaje tiene su espacio aparte. Los invito a pasar por Viajes Percianos, ojalá les guste.
Una de las cosas que más me sorprendió en las charlas que tuve desde que llegué a Argentina es la total desconfianza que tiene la gente en los datos y las estadísticas como medio para comprender el mundo y donde estamos realmente parados. No hablo sólo del Indec, donde la adulteración de cifras es pública y notoria, sino que los argentinos parecen dudar de datos publicados aún por organismos internacionales prestigiosos.
Una explicación que encuentro es que el concepto de prensa independiente en el país está muy desvalorizado. La gente sostiene que todo lo que se publica hoy en día en Argentina tiene intencionalidad política, para beneficiar a algún bando.
Yo pienso exactamente lo contrario: que toda charla inteligente tiene que empezar por comprender la realidad, y que la realidad se comprende sólo con data confiable. A partir de ahí uno puede diferir en prioridades y planes de acción, pero partiendo de una base común. Parece increíble para quién se acostumbró al modus operandi de toqueteo de cifras en la Argentina, pero la verdad es que la gran mayoría de los países desarrollados tiene entes estadísticos serios, con presupuestos enormes y plantel profesional prestigiado.
En el MIT a nadie se le ocurre decir que los datos son un elemento subjetivo del análisis. Creo que esta forma de pensar se construye en base a una educación sólida en el método científico.
Hay un sitio que quiero recomendar porque es un ejemplo de lo poderosos que son los datos (confiables) para entender el mundo. Es Gapminder, cuyo objetivo es (según el propio site) unveiling the beauty of statistics for a fact based world view. Si no lo conocen por favor visitenlo ya. Tiene un software que puede bajarse gratis con licencia de Creative Commons, que sirve para visualizar series de tiempo de las principales variables (mortalidad infantil, ingreso per cápita, nivel educativo, etc) cubriendo a casi todos los países del mundo. Tiene hasta una sección para maestros y profesores, y como es gratis debería usarse en todas nuestras escuelas y universidades. El fundador, un sueco llamado Hans Rosling, dicta charlas súper didácticas que también estan colgadas en el sitio (recomiendo mucho ésta y ésta). Una de ellas arranca con un slide que dice lo siguiente:
FACT BASED WORLD VIEW
Mindset = Dataset?
A Rosling le alarma que muchas veces nuestro mindset se correponde con los datos del mundo en el que nacieron nuestros padres.
Sitios como Gapminder nos recuerdan lo fundamental y necesarios que son los datos serios para entender y solucionar los problemas de nuestro tiempo. Aunque en Argentina, lamentablemente, muchos duden.
Esta semana fue noticia la creación de The Giving Pledge por Bill Gates y Warren Buffett. Para los que no sepan, se trata del compromiso público de 40 de las personas más ricas de USA de donar al menos el 50% de su fortuna durante el tiempo de sus vida o al morir. Entre otros figuran Michael Bloomberg, George Lucas, Larry Ellison y Ted Turner. Gates y Buffett están tratando de ampliar la lista para incluir no solo a más millonarios americanos sino de todo el mundo.
En el website de The Giving Pledge están las cartas de los millonarios donde explican sus motivaciones en la donación. Hay muchas que vale la pena leer pero me parece imperdible la de Buffett en particular. Ojalá nuestros millonarios tuvieran la lucidez de Buffett. Al explicar el origen de su furtuna dice:
My wealth has come from a combination of living in America, some lucky genes, and compound interest. Both my children and I won what I call the ovarian lottery. (For starters, the odds against my 1930 birth taking place in the U.S. were at least 30 to 1. My being male and white also removed huge obstacles that a majority of Americans then faced.)
Buffett sabe que como precondición para poder amasar semejante fortuna tuvo que tener una suerte inicial. Nacer en USA, ser blanco, hombre, todas cosas que no están en el control de nadie. Hay una asimetría de oportunidades iniciales, que es el origen de la mayoría de las injusticias del mundo.
También hace una crítica al sistema de premios del capitalismo americano:
I’ve worked in an economy that rewards someone who saves the lives of others on a battlefield with a medal, rewards a great teacher with thank-you notes from parents, but rewards those who can detect the mispricing of securities with sums reaching into the billions. In short, fate’s distribution of long straws is wildly capricious.
Un tipo que fue el gran beneficiado del sistema habla de lo injusto y arbitrario que puede ser. Lo más destacable es que sabe poner en perspectiva su donación con la del resto del mundo. Dice explícitamente que su donación es en términos relativos mucho menor que la del americano promedio:
Millions of people who regularly contribute to churches, schools, and other organizations thereby relinquish the use of funds that would otherwise benefit their own families. The dollars these people drop into a collection plate or give to United Way mean forgone movies, dinners out, or other personal pleasures. In contrast, my family and I will give up nothing we need or want by fulfilling this 99% pledge.
Después de vivir cuatro años en USA puedo decir que soy un admirador de la sociedad americana. Que tiene sus problemas, sus grandes injusticias, pero que a diferencia de la mayoría de las sociedades tiene la capacidad de generar las correcciones a sus problemas desde adentro. En este caso puntual, la corrección al enriquecimiento excesivo que genera su capitalismo nace desde la conciencia y los valores de sus millonarios. No es casualidad que en USA los tipos más ricos y poderosos tengan los valores morales de Gates y Buffett, y que el resto siga su liderazgo.
Y no me olvido que existen Madoffs y otros delincuentes. Mi argumento es justamente ese: que la sociedad americana es espectacular porque genera sus anticuerpos desde adentro. Y nadie lo explicó mejor que Bill Clinton:
There is nothing wrong with America that cannot be cured by what is right with America.
Hoy por la mañana estuvimos junto con mi vieja en la conferencia Claves para Gestionar la Empresa Familiar, que se dictó en el City Center en Rosario. Fue una exposición de 4 horas a cargo de José María Quirós quién tiene una consultora dedicada a asesorar empresas de propiedad familiar en sus problemáticas específicas.
El contenido de la charla fue bastante mediocre. Creo que la falla fundamental es que Quirós dá una serie de reglas (o yo diría más bien máximas) algo teóricas, sin mucho fundamento y no se enfoca en casos reales que pueden dar lugar a una discusión más profunda. Ejemplos: dice que para incorporar a los hijos como accionistas de la empresa hay que esperar a que tengan más de 40 años y no se entiende bien por qué. En otra parte habla de las dificultades de comunicación entre generaciones – padres, hijos, nietos, algo bastante obvio-, pero dá recetas en extremo simplistas para superarlas.
Igual me gustó ir porque comprobé con agrado que hay mucha gente interesada en una mejor gestión de la empresa familiar. El auditorio del CityCenter estaba repleto con 800 inscriptos. Se entiende la convocatoria si uno piensa que, más o menos, el 80% de las empresas argentinas es familiar. Y esto se dá también en mercados desarrollados, por ejemplo en USA se calcula que el 60% de las empresas son controladas por una familia.
Otra conclusión es que el potencial para los cursos de perfeccionamiento es enorme. Esto ya lo viene aprovechando hace años HSM, que empezó con las conferencias Expomanagement en Buenos Aires y ahora hace eventos en todos los continentes. Pero hay otros segmentos como este de pymes y empresas familiares, en el interior del país, con mucha demanda y poca calidad en la oferta. Están apareciendo empresas privadas para atender este nicho. Pero pienso que es un escenario ideal para que lo capitalicen las universidades públicas – UNR en Rosario por ejemplo- y aggiornen su oferta a esta demanda de cursos más cortos, con los que pueden generar buenos ingresos para solventar mejor sus carrerar de grado y posgrado. Este es un modelo que se usa en las universidades americanas con mucho éxito: cursos más cortos y caros que pagan las empresas a sus empleados, que subsidian sus carreras de grado y permiten becas y otras facilidades para estudiantes jóvenes y sin empleo.
Todos sabemos lo lamentable que está la televisión argentina. Basta decir que a Fort lo entrevistan a toda hora como si fuera Nelson Mandela.
Pero el otro día en un zapping desesperado descubrí una perla: Encuentro en el Estudio, por el canal Encuentro conducido por Lalo Mir. Para mi fue una sorpresa pero seguro que los que buscan tele argentina de calidad ya lo conocen.
El formato es una mezcla de grabación de estudio y entrevista íntima con el músico invitado. Lalo Mir es un gran entrevistador, sabe de música y logra un clima muy bueno con los músicos, que se sueltan en diálogos muy jugosos.
Me enganché con Kevin Johansen, que cuenta sobre su niñez en Alaska y luego su vida itinerante por varias ciudades de Estados Unidos, a la que se refiere en este lindo tema que se llama Road Movie:
Johansen es un músico multicultural y cosmopolita, y por eso tiene un toque distinto dentro de la música argentina. La emisión con Santaolalla, otro tipo con mucho mundo encima, es impresionante, con el punto más alto en esta interpretación del tema de la película Brokeback Mountain:
El programa tiene un canal de Youtube donde están colgadas las emisiones pasadas, todas geniales y muy recomendables.
La semana pasada finalmente llegaron nuestras pertenencias a Rosario, después de pasarse tres meses en un depósito del puerto de Boston y otro mes arriba de un buque navegando por el Atlántico. Si en Marzo pasamos por la desactivación Bostoniana, con este arribo estamos empezando con la reactivación.
Nuestra alegría fue grande cuando contamos los 37 bultos, sin que faltara nada, en el piso de nuestro departamento en Rosario. Y la sopresa también fue grande cuando empezamos a acomodar la ropa: no podemos creer la cantidad de cosas que trajimos.
Claro que es lindo poder elegir entre varios pantalones, remeras y camisas que ponerse, habiendo pasado los últimos cuatro meses sólo con las mudas indispensables. Pero al mismo tiempo esa costumbre de andar con lo justo me hizo ver cuanta de nuestra ropa pasa meses sin que la saquemos del ropero. Me da la impresión que uno con su ropa cumple bastante bien la regla de Paretto: se usa el 20% del vestuario el 80% del tiempo.
Justo cuando estaba en plena lucha para hacer entrar todas estas cosas en los placares de nuestra casa me crucé con un post interesante que habla de la propuesta Less 365. Es simple:
Starting July 1, and every day for a year, I will get rid of something. I will donate, discard, re-gift or recycle some bit of debris accumulating in my house. Anything non-perishable considered, exempting books and music. (…) It’s one aspect of a larger goal to apply the philosophy of minimalist alpinism to everyday life: light, fast, with minimal protection—your wits, your experience and the strength of your companions.
Me gustó muchísimo la propuesta. La analogía con la filosofía del alpinismo también está buena, pero prefiero enfocarme en la parte práctica de esta idea. Less 365 tiene ventajas bien prosaicas: a menos cosas, más fácil ordenar, menos el espacio necesario, menos quilombo y menos indecisiones sobre qué ropa ponerse.
Me mudé a Boston cuando cumplía 24 años. Me mudé en búsqueda de aprendizaje y progreso y persiguiendo las ganas de vivir en otro país, que tengo desde que tengo memoria. Y fundamentalmente persiguiéndolo a perzo, que se me escapaba de Argentina. Llegué como pollito mojado y con una serie de pre-juicios sobre los americanos, que había mamado de familia y amigos.
En los 3 años bostonianos, con Lu tuvimos la oportunidad de estudiar, trabajar en distintos lugares y conocer mucha gente. A través de la experiencia, yo en particular pude deshechar pre-juicios. Entre ellos, aquel que me decía que “los yanquis son fríos y egocéntricos”.
Mi trabajo me permitió conocer muchos “yanquis”. Conocí a Hillen el 14 de Enero del 2008, cuando me esperó a la nochecita de un Martes nevado para entrevistarme para una posición que se abría en las oficinas de Boston. Conversamos un rato, me hizo una infinidad de preguntas, repasamos juntas las cosas en las que había trabajado antes, y cuando terminamos me miró y me dijo: “te quiero contratar”.
Hillen desconocía el proceso americano de contratación de extranjeros. No tenía idea de los 3 meses que tenía por delante, llenando formularios y justificando ante la oficina de “homeland security” del gobierno la contratación de una argentina de 24 años para una posición de marketing. No sabía que iban a tener que contratar abogados, pedir autorizaciones, pagar más de $5,000 dólares por la la aplicación de la visa y explicar por qué yo era necesaria para esa posición. No tenía idea de eso cuando me dijo que me iba a contratar. Pero Hillen me dijo que me iba a contratar, y me contrató.
El idioma fue difícil, empecé tropezando. Mis compañeros hicieron un esfuerzo grande para entender mi inglés argento y yo por entenderlos a ellos. Me acuerdo de la primera reunión como si fuera hoy:
Hillen mira al equipo de trabajo presente y dice:
Les quiero presentar a María. María va a estar trabajando con nosotros a partir de ahora para Gillette Blades & Razors. Les pido que cada uno se acerque a ella apenas tenga tiempo disponible para presentarse y conocerse.
En el teléfono teníamos en conferencia a la gente del equipo en Cincinnati. Alguien dice algo dirigiéndose a mi, que para mi es inenteligible.
Todos me miran.
Yo sonrío nerviosa como asintiendo. No había entendido una palabra y esperaba algún puntapié más.
Todos sonríen como esperando.
Vuelvo a sonreir, hago pausa y deslizo un “I´m glad to be here” mirando a Hillen para que me salve.
Y ella efectivamente me salva con un “Thanks Maria”.
Y así fue. Hillen me tiró el puntapié inicial y con el tiempo me fui sintiendo como pez en el agua.
Mi jefe David fue otro americano que conocí. Un ejemplo en persona del verdadero “work-life balance”. Siempre priorizaba a su esposa Rachel y a sus hijos Jackson, Jason y Lilly. Éramos un buen equipo, cada uno cubría al otro cuando era necesario y nos iba bien juntos.
Aunque los americanos nunca se toman más de una semana de vacaciones seguida, David me dijo “of course”, cuando le pregunté si me podía quedar 3 semanas en Argentina. También me dijo “of course” cada vez que le dije que me quedaba trabajando desde casa, que tenía que encontrarme con mi mamá que estaba de visita o acompañarlo a perzo al dentista.
David fue quien me organizó la despedida. Le pidió a una agencia que le pusiera mi nombre a un paquete de maquinitas de afeitar, la encuadró y se la dio a mis compañeros para que la firmaran. También pidió que crearan otro paquete de maquinitas de afeitar con mi nombre y cambiaran los slogans por chistes que me hacían tipo “Mate Time!” u “Otherwise known as Eugenia”. Las dedicatorias que me escribieron en el cuadro no se leen bien en la foto, pero algunas me hicieron emocionar.
Finalmente la última despedida fue en lo de Jamie, una compañera del trabajo que organizó una cena en su casa, me cocinó mis platos preferidos e invitó a mis compañeros más cercanos de la oficina.
Lu tuvo una experiencia muy parecida. Tuvo mucho reconocimiento, le hicieron despedida con sketch imitándolo, le regalaron un “Fernet”, un cuadro de Harvard Square, nos llevaron a cenar y todos sus compañeros vinieron a la despedida que organizamos antes de partir.
En fin, los yanquis que conocimos nos hicieron sentir muy queridos y reconocidos en su país y hoy por hoy, no hay más prejuicio.
Si vos pensábas igual que yo, quizás este post sirva para conocerlos un poco más.
Después de una seguidilla de eventos que completaron el “operativo mudanza”, hoy dejamos nuestro querido 100 Memorial. A las 7,30 am abrazamos a Myron y nos subimos al auto de Nico, que nos trajo al Logan a tomarnos el avión que nos lleva a Los Angeles.
El “operativo mudanza” fue largo. Empezó hace 7 meses, cuando decidimos que el 31 de Marzo partíamos de Boston para volver a Argentina y terminará recién en Julio, cuando abramos las cajas que mandamos antes de ayer, con nuestra ropa, libros y cachivaches varios.
Estos últimos días decíamos que la mudanza es como una “larga e intensa cadena de decisiones y acciones”, que para el final te dejan exhausto y con la lengua afuera, como si te hubieran chupado toda la energía.
Las acciones son simples: cancelar el contrato de alquiler, vender el auto y los muebles, cancelar los servicios, decidir que cosas llevar y meterlas en cajas, etc.
Ahora, son unas cuantas, tenes la presión de que “no hay que olvidarse de nada” y además, hay un alto componente emocional. Más allá del momento movilizante en general, decidir dejar en el camino las copas con las que brindaste tantas veces, la rana de peluche que te acompañó mirando la tele, o el tazón en el que comiste cereales las últimas 1,000 manianas… hace que se te caigan unas cuantas lágrimas.
Pero en fin, la primer parte del operativo terminó. Lo cerramos con una GRAN despedida con muchos amigos, baile y buena música en un bar el Viernes pasado y ahora encima de un vuelo que nos embarca en un viaje de dos meses y medio por la costa Oeste de Estados Unidos y por Asia, antes de volver a Argentina.
Más allá de los dolores de cabeza de la mudanza, nos sentimos muy afortunados de haber tenido la oportunidad de vivir en nuestra querida Boston durante tres años y de ahora tener la oportunidad de conocer otras culturas antes de volver a estar con nuestra familia y amigos en Argentina. Esperamos que estos posts sirvan para compartir con ustedes algunas de las cosas que vivimos y que iremos viviendo en el camino.
No hay mejor momento para hacer un viaje largo que cuando uno está mudando su vida de un país a otro.
Por esta razón es que el próximo miércoles 31 de Marzo nos embarcamos con Euge en un viaje de dos meses y medio por la costa Oeste de Estados Unidos y Asia.
El itinerario preliminar es asi:
- De Boston volamos para Los Angeles. Ahí nos subimos a un RV (o motor home como yo le decía en Argentina) y arrancamos un road trip súper yanqui. Primero subimos por la Highway 1 camino a San Francisco. Después nos vamos para el Parque Nacional Yosemite, de ahí pasamos por Death Valley hasta llegar a Las Vegas. Hacemos el Gran Cañon del Colorado y después pegamos la vuelta otra vez para Los Angeles pasando seguro por la famosa Ruta 66. En total unos 2,500 km por las partes más lindas de California. Acá esta una foto de RV que nos alquilamos, impresionante:
- A mitad de Abril volamos para Tokio, Japón. Ahi tenemos pensado estar 2 semanas, y recorrer además Kyoto, Hiroshima y quizás Osaka o Nagasaki.
- El siguiente destino es China, donde la idea es ir a Beijing, Shanghai, Xi-An y Hong Kong. Tambien tomar mucho tren porque nos contaron que la experiencia sobre las vías es espectacular.
- Después al sudeste asiático con una primera parada en Bangkok. De ahi vamos a pivotear para los países de la zona, Cambodia, Vietnam, y alguna playita copada que puede ser Bali.
- Para el final nos reservamos un trekking en Nepal que parece es el techo del mundo, y con gente con una onda muy copada.
Bueno esa es la idea aunque seguro que algunas improvisaciones van a surgir. Creo que va a estar inolvidable. Si estuvieron en alguno de estos lugares y tienen consejos, sería genial que los dejen en los comentarios.
El proceso de planificación de un viaje así es muy divertido. No se trata de unas vacaciones cualquiera sino que tenés suficiente tiempo como para armate una rutina de viajero más relajada, sin tanto estrés por llegar a todos los lugares en una fecha precisa. Hay mil tips que fuimos acumulando y que volcamos en un Google doc. Digamos que nuestro estilo será el de flashpackers, o sea como backpackers pero que se alimentan bien y que al momento del alojamiento evitan las piezas comunitarias con baños compartidos. En otras palabras, mochileros un poco mas viejos a los que les gusta la aventura pero que quieren un poco más de confort a la noche.
Otra cosa copada es que como en Boston hay cursos para todo, no podía faltar el de How to Plan a Trip Around the World. Por falta de gente anotada se suspendió dos veces, pero igual nos pusimos en contacto en el tipo que los daba y nos juntamos el otro día en un bar. Randy Ross resultó un flaco muy interesante, que tiene este website con mil consejos y herramientas para planificar viajes. Otro sitio muy recomendado es The Frugal Traveler, el blog de viajes Matt Gross en el New York Times.
Para el final les dejo un video de Rolf Potts. Rolf es autor de el último libro que leí que se llama Vagabonding, que tiene un subtítulo muy descriptivo: An Uncommon Guide to the Art of Long-Term World Travel. Es una lectura fundamental para todo aquel que esté planeando un viaje de largo trecho. Me gustó tanto que espero escribir un post al respecto más adelante. Pero por ahora los dejo con Potts dando una charla que inspira a viajar.