
La educación en Rosario tuvo dos noticias este año que creo vale la pena comentar.
Primero una muy buena, excelente diría. La mejor escuela de negocios de Argentina y una de las mejores de latinoamérica, el IAE, abrió su primera sede fuera de Pilar en Rosario. La primera camada del Executive MBA se va a recibir a fines del 2012, y se compone de los mejores recursos de empresas locales y de la región.
Este desembarco del IAE es muy positivo en varios sentidos. Primero, coloca a Rosario como líder de la educación en management en el interior del país, con el potencial de atraer talento de todas las provincias y no sólo de Santa Fe. Creo que para quienes no viven en Buenos Aires, Rosario es una mejor opción que Pilar para encarar un posgrado. Es mucho más urbana y con oferta de alojamiento y cultura superior. En definitiva proyecto que el IAE va a tener un impacto regional mayor para Rosario que las universidades que se instalaron hasta ahora aquí.
En segundo lugar el IAE puede contribuir a reducir el aislamiento educativo en Rosario. Mi impresión es que la educación en Rosario se abastece casi un 100% con profesores locales, con poca experiencia fuera de la ciudad. La gran mayoría sólo conoce las industrias locales y tuvieron poco roce internacional. El IAE trae mucho plantel docente de su sede de Pilar, y si bien están sólo algunos días, si el MBA tiene éxito quizás vengan de forma permanente.
La mala noticia fue el puesto 35 de la UNR en el primer ranking de universidades de Latinoamérica hecho por la consultora especializada QS. Mi alma mater está atrás de la UBA (8), la Austral (13), la UCA (17), la Universidad Nacional de Córdoba (18), la de La Plata (20) y la Di Tella (26). Si vemos el impacto en la web (una medida muy relevante dado la tendencia a la educación online), la UNR cae todavía más al puesto 55.
La reacción del rector Maiorana fue criticar la metodología del estudio. Seguro que no es perfecto, pero ¿importa si cambiamos algún criterio y la UNR sube 5 lugares? Claro que no. El tema de fondo es que la UNR está mal, aún comparada con sus pares argentinos. Nadie que haya pisado la UNR en los últimos años puede sorprenderse. Hay que aprovechar la visibilidad que da el ranking a esta situación de deterioro para tomar acciones de mejora urgente.
No lo conozco a Maiorana, pero deseo por el bien de Rosario que tenga buenos planes para dar vuelta la situación. En mi modesta opinión la cuestión es muy complicada porque hay una corporación educativa que no deja lugar al recambio. Cuidan por todos los medios los cargos de los que están, negando resultados magros y bloqueando el acceso de nuevos profesores e investigadores. Vi en persona como concursos de cargos docentes no se comunican como debería, sino que se mantienen cerrados al círculo de la burocracia de la UNR. Está demostrado que la calidad docente es la variable central de la calidad educativa. Hasta que el recambio de talento docente no ocurra, no veo changes de revertir los malos resultados.
Este post puede no ser de mucha utilidad para los lectores usuales del blog. Resulta que como preparativo para nuestro casamiento, Euge armó un mini guía sobre qué hacer en Rosario para los que nos visiten de afuera.
Cuando googleo una ciudad que voy a visitar, siempre me gusta dar con consejos de gente local, quienes viven allí el día a día y que me puede mostrar los lugares que quedan fuera de las guías turísticas.
Con el espíritu ayudar a algún futuro visitante a Rosario, en particular para los “foodies” a la caza de sabores autóctonos, acá van los musts rosarinos en inglés.
There are a couple of things you HAVE to do once in Rosario:
Sight Seeing:
The most beautiful attraction in Rosario is the Paraná river. On Saturdays and Sundays, the side of the Paraná gets crowded with families playing with kids, couples drinking “mate”, friends playing the guitar, and artists. You should just walk along the side of the Paraná, starting on “La Fluvial” (in front of the Monumento a la Bandera) and in the “Silos Davis” direction. Enjoy people watching and stop for a coffee in a bar (La fluvial, Quillagua, Flora, El Cholo o Los Silos).
If you enjoy boat rides, you can take one of the boats that depart from La Fluvial and take you through the Paraná river to some of the islands and then back to the city.
Wander through the Parque España esplanade and check the Plaza Guernica
You can visit the “Casa del Che Guevara” (Che Guevara home) in the center of Rosario
If you´re in Rosario on a weekday evening (ie. Friday 15th), you should walk along the “peatonal” Córdoba and taste a “cortado” in “Avgvstvs”, a traditional bar in Rosario
If you´re a soccer fan, you should stay in Rosario on Sunday and watch a soccer game at the “Newell´s Old Boys” soccer field
Food:
Walk along the “Boulevard Oroño” street and try a “dulce de leche granizado” and “tramontana” ice cream at “Esther”. Rosario is the ice cream capital of Argentina, so ice cream is awesome here and Esther is one of the best places to try some!
“Pacú” is the typical Rosario fish from the Paraná river. You should have lunch or dinner at “El Deck del Náutico” (426-3352) or “Bajada Escauriza” (454-1777) to try it. Order fish “empanada” as a starter and “pacú” as the main course. Both places are next to the Paraná river, with a beautiful view. I suggest calling in advance to make a reservation, because these places always get crowded.
The best places to try a great “asado” for lunch or dinner in Rosario are “El Viejo Balcón” (425-5611) and “Chicharra” (435-3934). Order “empanada de jamón y queso” as a starter and “tira de asado” as the main course. Both places get crowded and can be very loud, so try to sit at the tables they have outside. Make sure to make reservations if you want to get a table!
If you want to taste the best ever gnoccis, spaguettis or lasagna, check out “Bruno“. Order any of those main courses with “salsa mixta champignon” and enjoy!. Gracias Jorn!
Another “must” is to eat the best-in-town “carlito” (ham and cheese toasted sandwich) with a “liso” (glass of beer) in
“Gorostarzu“. Gracias Marrita!
En pocas horas expira el año!!!! Y acá estoy, después de una buena siesta pre-festejo familiar, sentado frente a la computadora para escribir los highlights del año que se va. El 2010 fue para mi un año increíble!
Arrancó con todo en Cartagena, Colombia. Ahí celebramos con Euge y amigos colombianos el comienzo del 2010, en una fiesta espectacular, colorida, llena de buena onda y lubricada con Old Parr y caipirinhas! Fue una premonición de lo intenso que resultaría el año.
Ya teníamos dos decisiones muy grosas tomadas: nos mudábamos de Boston a Rosario y nos íbamos a casar!
Pasamos Enero y Febrero dejando listos todos los detalles de la partida. Son muchas las cosas de las que uno tiene que ocuparse cuando “desactiva” una vida: venta de muebles, auto, vespa, bicis (gracias Craigslist!), firma del notice to vacate, cierre de cuentas bancarias, telefónicas y de los servicios, empaque de las cosas que vas a mudar por barco, y mucho más. Hicimos todo el proceso con mucho optimismo, aunque fue inevitable pasar por algunos momentos de nostalgia, como cuando Euge tuvo que empacar la campera que la acompañó muchas mañanas invernales al cruzar el Charles!!! Pero lejos lo más divertido de la partida fueros las 3 despedidas: dos de nuestros trabajos – fotos aquí y aquí – y una con todos los amigos juntos en un bar de tapas…cuanta fiesta y buena onda!
De ahí salimos rumbo a un viaje inolvidable. Dos meses y medio, que incluyeron la costa oeste americana en casa rodante, Japón, China, Nepal, Indonesia y Roma….ahaaaa….lo escribo y me me dan unas ganas bárbaras de seguir conociendo el mundo!
La llegada fue un shock importante. Según Euge (y es muy posible que sea verdad), la primera semana yo estuve mudo, con aisladas emisiones de monosílabos. Pero ustedes me entenderán: había que ajustarse otra vez a la Argentina después de 4 años en Boston y un viaje alrededor del mundo!!! Tremendo desafío.
El shock para Euge llegó 2 semanas más tarde, cuando pasamos de Buenos Aires a Rosario, una ciudad donde ella nunca había estado más que un par de días! Por suerte – corrijo: no por suerte sino por actitud – aprendió a querer a la tierra de Olmedo y el Che y de su novio, y lo demostró en uno de los posts más lindos de este blog.
Ahi empezamos juntos la tarea de reactivación: nueva casa, nuevos muebles -comprados de a poco porque las cuentas bancarias estaban golpeadas – nuevas relaciones, nuevos trabajos. Y una tarea extra muy importante: organizar nuestro casamiento para Abril de 2011!
Nos fue muy bien. Euge arrancó bastante rápido a trabajar en Mec, una consultora importante de marketing en Rosario. Yo al rato en el Grupo Gamma, empresa familiar con la que terminamos el año a pleno. En el medio, Euge empezó a voluntariar en la fundación El Desafío, y yo co-fundé una empresa – Hub Medical Informatics – con la que vamos a lanzar un producto que promete el año que viene. Cerramos el lugar para nuestro casamiento, armamos listas de invitados, decidimos donde será nuestra luna de miel.
Un párrafo aparte para el reencuentro familiar. En Boston siempre estuvimos tan a gusto que no echamos de menos los momentos familiares. Los años afuera fueron intensos, de descubrimiento constante, y nos enfocamos en absorber todo como esponjas. Pero al volver los dos nos dimos cuenta lo lindo que es compartir tiempo, charlas y afecto con la familia. Créanme que a los yanquis – con toda la admiración que me produce esa sociedad – les falta eso que no se puede describir con palabras: la familia Argentina! Los Tourn, los Strik y los Perrone no podrían ser más distintos, pero son una de las razones importantes por las que estamos seguros de haber tomado la decisión correcta al volver. Pronto se les sumará una nueva familia: la Tourn-Perrone!
Que año: colombia, desactivación, despedidas, california, japón, china, nepal, bali, roma, reactivación, nostalgia, familias, amigos, casamiento, nuevos trabajos, nuevos proyectos. Lo bueno de todo esto: creo que el 2011 va a ser mejor. Salud entonces y a pelear por cumplir todos los sueños!
[Por Euge]
Vista desde nuestra casa en Rosario
La pregunta siempre surge. En las cenas, por teléfono, con familiares o amigos. Con cara de curiosidad, de preocupación o de alegría, muchos me preguntan:
“Y.. ¿qué tal Rosario?”
“¿Está bueno Rosario?”
“¿Te acostumbrás a vivir en Rosario?”
“¿Te trata bien Rosario?”
Y la respuesta es que sí, Rosario me gusta. Y me gusta por varias razones… el tamaño de la ciudad, el aire bohemio, el monumento a la bandera, las ferias de artesanos, los espectáculos y algunas otras. Pero la verdad es que hay dos cosas que son las que hacen de la ciudad un lugar donde yo disfruto vivir:
1) El río
2) La gente de Rosario
En Boston vivimos cuatro años frente al río Charles. La vista desde casa era preciosa, cada persona que nos visitaba quedaba asombrada. Como nuestra casa quedaba del lado de Cambridge y yo trabajaba en Boston, todos los días cruzaba el puente que une las ciudades separadas por el río. Era una hermosura, el Charles y yo teníamos una relación frecuente y yo me sentía afortunada.
Vista desde nuestra casa en Massachusetts. Estábamos del lado de Cambridge y se ve el skyline de Boston. Yo trabajaba en el Prudential, el edificio más alto que se ve en la foto y cruzaba el Charles todos los días para ir a trabajar.
Pero eso hasta que llegué a Rosario. Esta ciudad me mostró lo poco que en realidad la gente disfruta del Charles en Boston. En Rosario, la gente y el río son uno. El río está integrado a la ciudad, y la gente está integrada al río. Rosario tiene la costanera más larga y ancha que yo haya visto alguna vez. Kilómetros de césped, caminos, bancos, parques, árboles y bares, le dan magia al margen del Paraná.
Los fines de semana el río se puebla de gente de todas las edades. Hay familias con hijos, adolescentes y grupos de amigos. Gente que toma sol o mates, que escucha músicos o ve espectáculos, que compra artesanías o se reúne en bares. La costanera rosarina, que por alguna razón nadie llama “costanera”, porque todos se refieren “al río”, es un lugar increíble para disfrutar cualquier tarde.
Rosarinos disfrutando del Paraná a la tarde de un día de semana
Además tenemos la suerte de vivir frente al río. Despertar y verlo me hace sonreir todas las mañanas. Espero no acostumbrarme nunca a tenerlo tan cerca, porque Rosario no sería Rosario sin el Paraná.
Lo otro que me encanta de Rosario es su gente. Y en particular, el orgullo de su gente. A los rosarinos les resulta natural estar tan orgullosos del lugar donde viven, pero a mí me asombra. Siempre escucho comentarios de gente que sonríe y me cuenta “Lo que creció Rosario”, “El progreso de la ciudad”, “Rosario é muy linda”, “Las gobernaciones poco corruptas de Rosario”, “El crecimiento de la ciudad en lo último 20 años” – todo sin “eses”. Nunca había conocido una ciudad donde sus habitantes estuvieran tan orgullosos de vivir ahí. El “orgullo rosarino” es increíble y me gusta porque le da una especie de “aire optimista” a la ciudad.
Como todo, Rosario también tiene partes menos lindas y hay algunas cosas de la ciudad a las que todavía no me acostumbro. Que los negocios cierren al mediodía, que todos conozcan a todos, que el 90% de los restaurants sirva pastas, asado o pizza, no tener cerca un barrio como Plaza Serrano y tragarme absolutamente todas las “eses”. Así que de cuando en cuando vamos a visitar a mi familia, nos cargamos de una buena dosis porteña, y nos volvemos, orgullosos, al lado del Paraná.

Hace un mes volví a la Universidad Nacional de Rosario (UNR), pero esta vez en un rol distinto. Estoy participando como adscripto a la cátedra de Evaluación de Proyectos de Inversión que es una materia de 4to año de la carrera de ingeniería industrial.
Estoy entusiasmando con la experiencia, aunque tengo una participación docente bastante limitada por ahora por mi puesto de adscripto. Si todo sigue bien, mi idea es concursar en el futuro por algún cargo en ésta u otra cátedra, y tomar un rol más protagónico.
En la corta experiencia educativa hay dos cosas que me llamaron la atención.
La primera es que el foco de los alumnos está puesto en los elementos teóricos y no tanto en su aplicabilidad práctica. La muestra de ello es que cuando el profesor presenta casos de empresas que ilustran la aplicación de los conceptos de la materia a la realidad, el interés de los alumnos es bajísimo. Ni bien la temática pasa a aspectos teóricos, y sobre todo a fórmulas matemáticas, la atención reaparece y los alumnos preguntan y cuestionan mucho más. Percibo que les cuesta mucho ponerse en el lugar de un decisor que enfrenta un problema real para el que no existe una única solución.
La segunda cuestión es que a ninguno de los alumnos se le ocurrió preguntarnos, ni al profesor titular ni a mí, sobre nuestros trabajos fuera de la universidad. Acostumbrado al networking que se realiza en los másters Americanos, donde todos tratan de conseguir introducciones que faciliten la inserción laboral, veo la apatía de nuestros alumnos respecto al tema laboral con un poco de preocupación. No porque en mi época de estudiante UNR fuera distinto, más bien lo contrario, recuerdo que yo mismo no pensaba en estas cosas, y así fue como me la dí con la realidad al salir de la facu. La preocupación pasa por ver que no se avanzó nada en la conexión del aula con la salida laboral y la generación de oportunidades.
La desconexión es una responsabilidad compartida de docentes y alumnos. Habría que recordar que el paso por una carrera como ingeniería industrial es un medio en búsqueda de un fin, el de insertarse a un ámbio productivo con las herramientas adecuadas para aportar valor. Hoy por hoy el aula parece un sistema cerrado. Hay que cambiar esta concepción cuanto antes y estas son las ideas que se me ocurren:
- utilizar con mayor frecuencia el método del caso. Según la wikipedia se define como:
a teaching approach that consists in presenting the students with a case, putting them in the role of a decision maker facing a problem
Por supuesto que no se puede usar este mecanismo para enseñar física o cálculo, pero si en aquellas materias del ciclo superior que son aplicadas (como Evaluación de proyectos de Inversión por ejemplo)
- poner en práctica un modelo de mentorships de ex alumnos con estudiantes, que les introduzcan los desafíos de la inserción al mundo profesional antes de terminar la carrera
- invitar a oradores no vinculados con la academia a dar clases especiales, donde expongan problemáticas puntuales relacionadas con el tema dado
- que la universidad se vincule con empresas mediante un modelo de consultoría de estudiantes, que se usa muchísimo en USA y ya desarrollé en este post.
Seguro que hay muchas otras vías, pero lo imporante es ponerlas en práctica. Conspira contra eso la burocracia universitaria donde para cambiar una coma en un programa de estudio hay que ir a un comité ad hoc.
Ayer hubo una catarata de tweets y comentarios en blogs y prensa sobre la cancelación que hizo el Gobierno de la licencia de Fibertel para brindar conexión a Internet. La mayoría de los análisis se centran en la disputa política entre el Gobierno y el Grupo Clarín, que viene de lejos y escala cada vez un poco más (un buen resúmen acá).
Yo quiero poner el acento en otro lado: dónde están las prioridades del país. Por lo que he visto hasta ahora, en Argentina son más fáciles de obtener licencias para poner casinos (sobre todo si sos amigo del poder) que para brindar servicios de Internet.
Hace unas semanas quedé impactado al visitar el City Center en la entrada a Rosario. Un mega casino de lujo increíble, más grande que cualquiera que haya visto en la mismísima Las Vegas. Es una una mole de cemento, amurallada y vigilada, rodeada por los asentamientos más precarios, pobres y marginales de la ciudad. Una imágen muy triste de la desigualdad cada vez más espantosa que existe en el país. Mucha gente viene de varias provincias a jugar a las maquinitas y torneos de poker, perder plata y enriquecer al dueño, Cristóbal López. En esta “industria” si que nos estamos pareciendo al primer mundo.
En contraposición a las licencias fáciles para los casinos, la provisión de Internet se limita como debería limitarse el juego. Internet es una de las herramientas más poderosas para la educación y uno de los factores clave para hacer un mundo interconectado. Thomas Friedman dice que The World is Flat en gran medida porque existe Internet. Los países pobres y emergentes están acortando la brecha gracias a la información y el acceso que brinda internet.
Pero en Argentina, en gran medida por las disputas políticas del poder, vamos en el otro sentido. Razones pueden dar muchas: que el Gobierno quiere limitar el triple play de Cablevisión, el monopolio de Clarín, y demás. Pero a mi juicio las prioridades de nuestro gobierno están bastante claras: nos acercamos a Las Vegas abriendo casinos y salas de juego, y nos alejamos cada vez más del Silicon Valley al limitar proveedores de internet. O sea, el modelo de Estados Unidos, pero patas para arriba.
La tercearización de desarrollo de software por parte de empresas del primer mundo en países donde los sueldos de programadores son más bajos es una tendencia que ya tiene varios años. Quizás el pionero en ofrecer servicios de este tipo, conocidos como software factory, fue Infosys en la India. Hoy Infosys es un monstruo de más de 100 mil empleados con oficinas en 22 países. A partir del liderazgo de Infosys se desarrolló una enorme industria de outsourcing de IT en la India, y más tarde en otros países emergentes, entre ellos la Argentina.
Hay mucha demanda por estos servicios por una razón muy simple: la hora de un programador de mediana experiencia cuesta aproximadamente de 70 a 100 dólares la hora en Estados Unidos, miestras que en Argentina se pueden conseguir por menos de 30 dólares, con igual capacitación.
El factory más grande de Argentina es Globant con más de 1000 programadores en su staff, que tiene su sede en Buenos Aires. Pero en las últimas semanas estuve comprobando que Rosario se ha convertido en polo muy importante de servicios de software factory, y con un perfil propio. A diferencia de Globant, las compañías de IT outsourcing en Rosario son más chicas – emplean de 5 a 40 programadores -, tienen precios más bajos y apuntan a otro segmento de cliente. Mientras Globant sirve a líderes como Google con todo menú de lenguajes de programación y perfiles – desde project managers hasta programadores junior -, las empresas Rosarinas se enfocan en ciertos lenguajes y emplean programadores más junior, en proyetos más chicos. Esto les dá una ventaja de precio y flexibilidad que los hace atractivos.
Hablando con la gente de Sesa Select, que se dedican a personal temporal y búsquedas de recursos humanos, me comentaban que a causa de este boom de software factories, en Rosario ya es casi imposible encontrar a un estudiante o graduado de Sistemas o Informática que no tenga trabajo. Pero me decían que una de las deficiencias que encuentran en estos jóvenes es el idioma inglés, del que la mayoría sólo maneja lo básico. Hoy por hoy conocer programación e inglés te conviernte en un recurso súmamente codiciado y bien pago.
Me parece una excelente noticia para Rosario que nos estemos acoplando a la economía global del conocimiento y la información. El próximo paso sería pasar de ser proveedores de servicios a pedido, a generadores de productos de software innovador. Para eso todavía nos falta, no tenemos un ecosistema de emprendedores creativos ni tampoco el acceso a la financiación para soportarlos. Pero la tendencia en cuanto a software factories es un primer paso y una excelente noticia.