Educación en Rosario: una buena y una mala

Publicado el 20 de noviembre de 2011 — 0 Comentarios

La educación en Rosario tuvo dos noticias este año que creo vale la pena comentar.

Primero una muy buena, excelente diría. La mejor escuela de negocios de Argentina y una de las mejores de latinoamérica, el IAE, abrió su primera sede fuera de Pilar en Rosario. La primera camada del Executive MBA se va a recibir a fines del 2012, y se compone de los mejores recursos de empresas locales y de la región.

Este desembarco del IAE es muy positivo en varios sentidos. Primero, coloca a Rosario como líder de la educación en management en el interior del país, con el potencial de atraer talento de todas las provincias y no sólo de Santa Fe. Creo que para quienes no viven  en Buenos Aires, Rosario es una mejor opción que Pilar para encarar un posgrado. Es mucho más urbana y con oferta de alojamiento y cultura superior. En definitiva proyecto que el IAE va a tener un impacto regional mayor para Rosario que las universidades que se instalaron hasta ahora aquí.

En segundo lugar el IAE puede contribuir a reducir el aislamiento educativo en Rosario. Mi impresión es que la educación en Rosario se abastece casi un 100% con profesores locales, con poca experiencia fuera de la ciudad. La gran mayoría sólo conoce las industrias locales y tuvieron poco roce internacional. El IAE trae mucho plantel docente de su sede de Pilar, y si bien están sólo algunos días, si el MBA tiene éxito quizás vengan de forma permanente.

La mala noticia fue el puesto 35 de la UNR en el primer ranking de universidades de Latinoamérica hecho por la consultora especializada QS. Mi alma mater está atrás de la UBA (8), la Austral (13), la UCA (17), la Universidad Nacional de Córdoba (18), la de La Plata (20) y la Di Tella (26). Si vemos el impacto en la web (una medida muy relevante dado la tendencia a la educación online), la UNR cae todavía más al puesto 55.

La reacción del rector Maiorana fue criticar la metodología del estudio. Seguro que no es perfecto, pero ¿importa si cambiamos algún criterio y la UNR sube 5 lugares? Claro que no. El tema de fondo es que la UNR está mal, aún comparada con sus pares argentinos. Nadie que haya pisado la UNR en los últimos años puede sorprenderse. Hay que aprovechar la visibilidad que da el ranking a esta situación de deterioro para tomar acciones de mejora urgente.

No lo conozco a Maiorana, pero deseo por el bien de Rosario que tenga buenos planes para dar vuelta la situación. En mi modesta opinión la cuestión es muy complicada porque hay una corporación educativa que no deja lugar al recambio. Cuidan por todos los medios los cargos de los que están, negando resultados magros y bloqueando el acceso de nuevos profesores e investigadores. Vi en persona como concursos de cargos docentes no se comunican como debería, sino que se mantienen cerrados al círculo de la burocracia de la UNR. Está demostrado que la calidad docente es la variable central de la calidad educativa. Hasta que el recambio de talento docente no ocurra, no veo changes de revertir los malos resultados.

La arquitectura y las ideas

Publicado el 16 de noviembre de 2011 — 0 Comentarios

 

Los años de Boston me formaron una máxima fuerte sobre el capital humano, que dice que al juntar gente talentosa y capaz en un mismo lugar ocurren cosas mágicas: nuevas ideas, nuevas empresas, creación cultural, desarrollo, vanguardia. Esta es la alquimia que hace de Boston un lugar tan interesante y estimulante para vivir.

En esta idea no se otorga mucha relevancia al contexto físico que permite que las interconexiones entre la gente ocurran. Se supone que es algo que va a pasar de todas formas, un given en tanto se los reúna en la misma ciudad.

A partir de mi involucramiento en proyectos de arquitectura empecé a repensar este tema. Ahora creo que hay condiciones físicas en las ciudades y en los edificios que juegan un rol clave en facilitar (o complicar) las interacciones.

Respecto al rol de los edificios, es super interesante esta opinión Robert Simha, campus planning officer de MIT hasta el 2000:

The thing which has characterized MIT’s success is a physical environment which does not impair communication and set up arbitrary barriers to it. There are no boundaries, no locked doors, no signs that say this is mine and that is yours. You can wander unfettered from one discipline to another without even knowing you have, and bump into a physicist, then a few feet away bump into a chemist, then a mathematician. The action at MIT occurs in the public ways and intersections, just like in any town. We have seen that areas which are physical cul-de-sacs soon become intellectual cul-de-sacs.

Simha se refiere al edificio principal del MIT, que tiene un pasillo muy largo y amplio (le dicen infinite corridor, foto arriba) que conecta todas las oficinas y aulas, y es un lugar de encuentro espectacular. Un espacio que provoca encuentros espontáneos y es un ‘caldo de cultivo’ de ideas. Otros espacios de MIT son mucho menos amigables, como el original Media Lab (ahora hay uno nuevo que es mejor). Este es también famoso, pero por lo poco funcional, solitario y cerrado. Moraleja: el diseño de espacio importa.

En cuanto a entramado de las ciudades, pasa un poco lo mismo. Hay ciudades chatas, extendidas, donde se usa ante todo el auto como medio de transporte. Otra son compactas, reticulares, con alta densidad de gente por metro cuadrado, donde se camina al trabajo, con mucha acción en los espacios públicos y también en bares o restaurantes. No hace falta decir que en las últimas la ideas van a fluir mejor (por suerte Rosario responde al segundo tipo!).

De lo anterior emerge una guía de acción para aquellos interesados en multiplicar el impacto del capital humano – sea un intendente de una ciudad o un emprendedor o líder de equipo. No basta con atraer talento, hay que darles un ambiente físico que promueva la interacción, el encuentro aleatorio, the cross-pollination. Architecture matters!

Atul Gawande y el coaching

Publicado el 9 de noviembre de 2011 — 0 Comentarios

Lo grandioso de la revista New Yorker es la calidad de sus escritores. La mayoría identifica a Malcolm Gladwell como la estrella, y cada uno de sus artículos son retwiteados ad infinutum.

La revista tiene otros autores menos conocidos pero igual de virtuosos. Es el caso de Atul Gawande que a en mi opinión es la mejor pluma del mundo en temas de salud (ver acá, y acá, todas piezas highly recommended).

Su último artículo en el New Yorker habla de la importancia del coaching en el contexto del trabajo de un cirujano. Pero desarrolla el tema de forma más general, en cuanto a los méritos de esta particular forma de enseñanza y aprendizaje.

El coach no es tu jefe, o sea que no tiene autoridad directa sobre vos. Pero puede actuar “bossy” . Tampoco en general sabe más que vos sobre tu dominio de acción, pero te dirije (ejemplo: el tío de Nadal seguro no juega mejor que él).

El coach actúa en base a la persuación más que a la acción directa de un mandato. Te sugiere y no te ordena. Según Gawande muestra, desde una perspectiva externa pero cercana al coachee, qué puede ser mejorado. Permite recorrer el camino del aprendizaje contínuo que según Gawande va en etapas:

Expertise, as the formula goes, requires going from unconscious incompetence to conscious incompetence to conscious competence and finally to unconscious competence.

En el deporte la ventaja de un coach es evidente. Hace unas semanas, al verme nadar, una instructora que reemplazaba al profesor de siempre me indicó que al retomar la brazada estaba alejando mucho el brazo de mi cuerpo. Primera noción: quién no está contaminado con la rutina ve cosas distintas. Y después está el proceso secuencial: primero pensando en cada brazada en la posición de mi brazo. Los movimientos al principio son mecánicos, pero al tiempo la nueva rutina se incorpora. Ahora lo hago sin pensar.

El coach son esos ojos externos cuya importancia los deportistas ya descubrieron hace rato pero la mayor parte de otras profesiones todavía no. ¿Que estamos esperando?

 

¿Hasta cuando conviene estudiar?

Publicado el 1 de noviembre de 2011 — 9 Comentarios

Entre los varios tópicos de discusión que generó la muerte de Steve Jobs está el de la utilidad de la educación formal para progresar. Una corriente de pensamiento dice que es mejor hacer como Jobs – y Bill Gates (MSFT), Evan Williams (Twitter), Zuckerberg (Facebook) y otras luminarias de internet- y no extender el tiempo de clases formales más allá de lo indispensable, digamos secundaria o high school. Ir a la universidad es una pérdida de tiempo valioso dice ese argumento: cuando la potencia de la creatividad y el trabajo está al máximo es mejor dedicarse a crear empresas que cambien el mundo. En USA además el ROI de estudiar está cada vez más bajo, con una matrícula de entre 10 y 40 mil dólares por año, multipliquen por 4 y queda claro que el graduado tiene un rojo importante que recuperar.

Esta posición está en alza en muchos ámbitos, desde el timeline de twitter hasta las páginas editoriales del New York Times. En el caso local Santiago Siri – un emprendedor de internet – lidera la opinión de la nueva generación que dice el aula aburre y no sirve.

Yo en particular veo varios problemas con el razonamiento. Que seguir estudiando no haya sido necesario en el nivel individual para Jobs, Gates, Zuckerberg y compañía no quiere decir que es una buena recomendación general. La data dice lo contrario. El nivel de educación formal es el mejor predictor de ingresos futuros de una persona.

Hay otros problemas. Cuando Facebook se instala en el Silicon Valley, además de financiación lo que obtiene es el acceso al talento mejor educado de USA – los graduados de Stanford. Palo Alto – donde está Stanford – tiene el 80% de su población con título de grado, y provee gran parte del talento a las empresas cuyos fundadores se mencionan como ejemplo de que no vale la pena estudiar. Ahí la inconsistencia: si todos siguen el consejo de dropping out…con que equipo armamos el siguiente Facebook?

Por cada ejemplo de emprendedor exitoso sin un título, siempre se encuentra un contra ejemplo: Google fue fundado por 2 estudiantes de PhD que tienen fácil 8 años de estudio post secundario cada uno.

Mi opinión es que una educación universitaria de excelencia tiene más sentido ahora que nunca. Y si bien me parece la postura más sensata en todos los casos, lo veo en particular crítico en países como Argentina que todavía no se desarrollaron. Este dato lo dice todo:

A 10% increase in the percentage of an area´s adult population with a BA in 1980 predicts 6% more income growth between 1980 and 2000. As the share of the population with college degrees increases by 10%, per capita gross metropolitan product rises by 22%.

En USA, los Jobs o Gates se beneficiaron por la gran educación de la gente que los rodeaba. Recordemos que los hubs de emprendedorismo allí son el Silicon Valley y Boston, ambos con una densidad de estudiantes y universidades sin igual. En Argentina los que no estudien no tendrán el beneficio de semejante compañía que los mejore.

No hay nada mejor que la educación para construir capital humano. Y nada mejor que el capital humano para el progreso, individual y colectivo.