Invertir a largo plazo pensado en fundamentales

Publicado el 25 de noviembre de 2010 — 2 Comentarios

En estos días estuve pensando el tema de los ciclos económicos y su impacto en el timing de la ejecución de un proyecto de inversión.

Argentina está encaminada a cerrar un año muy bueno, con un crecimiento del PBI del 8% más o menos. El año 2011 nos augura, según la mayoría de los analistas, también crecimientos a tasas muy altas, cercanas al 7%. Algunos – como yo – dirán que esto se da a pesar del gobierno, otros que es gracias a sus políticas, pero este no es el tema del post. La cuestión es que la economía se está expandiendo rápido. Por el efecto de la inflación del 25% anual – más la aniquilación del ahorro luego de la crisis del 2001 – el consumo también está disparado.

Si sumamos A – crecimiento a tasas casi chinescas – más B – fuertísima propensión al consumo – veo los elementos para que se de una burbuja económica en el país. Esto no es sólo un razonamiento teórico, por el contrario, es la explicación doy a ciertas valuaciones que veo en el mercado y que encuentro muy irracionales. Precios de propiedades por las nubes, decisiones de inversión que no me cierran, etc.

Y paso entonces a la pregunta que me hago y motiva este post: ¿qué tiene que hacer un inversor informado ante estos indicadores, que le huelen a una burbuja? La lógica diría no hacer grandes inversiones, sólo cosas incrementales con retornos a corto plazo, y aguantar las apuestas grosas de capital para cuando el boom se convierta en crisis, aprovechando entonces los precios deprimidos que sobrevienen.

En realidad es una pregunta retórica porque yo tengo una respuesta. Como bien argumenta Fred Wilson en este post, yo no creo que se le pueda tomar el tiempo al mercado. Esto es lo que te quieren hacer creer los hedge fund managers en Wall Street: que pueden comprar barato en los valles del ciclo económico, y vender caro en los picos. Bullshit. Le pegás en una y después lo perdés en la siguiente.

Mi visión es que pensar en el largo plazo es la mejor decisión de inversión, y que se torna en una ventaja competitiva increíble en un contexto como el Argentino donde nadie lo hace. Cuando uno piensa en el largo plazo, no trata de “pegarla” con el timing de su inversión. Analiza los proyectos fijándose en los fundamentales del negocio. Hace una evaluación del proyecto en función del mercado potencial a atender, la proyección de ingresos, costos, obtiene los cash flows en un horizonte de tiempo y lo descuenta al presente. Analiza la competencia, el sector, las ventajas y desventajas competitivas. De todo esto surge la decisión de inversión, y no de tratar de calcular cuan arriba o abajo estoy en el ciclo.

Por supuesto que nadie tiene garantizado el futuro. Siempre pueden aparecer imprevistos que hagan naufragar los proyectos. La única certeza es que habrá siempre picos y valles en la economía, y el mejor antídoto es evaluar a largo plazo, donde estos efectos queden neutralizados (“promediados”), invirtiendo en negocios con fundamentales sólidos.

Nota: al terminar de escribir el post me doy cuenta que es válido para decisiones de inversión de una empresa ya establecida. Una excepción pueden ser startups con productos muy innovadores donde el timing – estar en el momento justo en el lugar justo – sigue siendo muy importante.

Hicieron el país que nosotros habíamos amenazado con hacer

Publicado el 18 de noviembre de 2010 — 3 Comentarios

Crédito foto: link.

Cada vez estoy más convencido que nuestro futuro, y el de toda América Latina, está atado al liderazgo y perspectivas de Brasil. Todos nosotros en Argentina, políticos, empresarios, trabajadores, artístas, etc, etc, deberíamos estar pensando en como aprovechar esta oportunidad única que se nos presenta en los próximos 10 años. Estamos pegados a uno de los nuevos líderes de la economía mundial, a la marca de la que todos hablan.

Los datos económicos de Brasil ya son un lugar común de tanto que se citan. El mayor logro, sin dudas, los casi 30 millones de personas que salieron de la pobreza en los últimos 5 años. Pero los brasileros ahora están en discusiones que hace unos años no se nos hubiera ocurrido. Por ejemplo, al hablar de la evolución de la ciencia en el mundo, leo que Brasil genera un 60% más de publicaciones científicas que hace 5 años, y pasó de representar el 1.7% al 2.7% de la producción científica total.

Todo esto me genera admiración, y la sensación de una oportunidad enorme para nosotros los Argentinos, si la sabemos aprovechar. Pero también un poco (bastante) de envidia. Y esa sensación me trajo a la mente un párrafo del último libro de Martín Caparrós, Contra el Cambio. Acá lo transcribo porque es imperdible:

Creo que casi nunca vengo a Brasil porque detesto esa actitud – que adopto en cuanto llego – de por qué ellos lo hicieron y nosotros no. Brasil es la puesta en escena y el termómetro fiel del fracaso argentino. Pero también detesto al Brasil. Lo detesto desde chico, desde que aprendí – educación de joven argentino – que nosotros éramos serios tristes decididos, dedicados a las cosas importantes, y ellos en cambio se consagraban a esas boludeces de la música la joda el cuerpo ser felices. Con eso – con ver, a mis dieciocho, los esfuerzos de los adonis de Copacabana por mejorar su condición adónica mientras yo, joven tan grave, huía de mi país en llamas – me alcanzó para detestarlos por un tiempo. Pero todo fue empeorando cuando descubrí que, en medio de la música la joda el cuerpo la felicidad, ellos hacían el país que nosotros nunca hacíamos – que habíamos amenazado con hacer pero no hicimos.

La empresa familiar mueve la economía

Publicado el 9 de noviembre de 2010 — 0 Comentarios

Yo que pensaba que las corporaciones y los capitalistas de riesgo (venture capital o VC) eran lo cool, lo evolucionado, la punta de lanza, el motor del desarrollo de la innovación del primer mundo…ahora me doy cuenta que no es asi. Si pensás como pensaba yo, bueno, think again, como dice la gran revista Foreign Policy.

La empresa familiar, un formato en los papeles mucho más arcaico, resulta que es más poderoso. Lean estos datos con detenimiento:

  • Las empresas familiares generan entre el 60 y 64% del PBI de Estados Unidos, un 80% del PBI Europeo y un 90% del PBI de las economías emergentes (Latinoamérica incluída)
  • Obtienen resultados superiores – entre 6.65% y 16% anual más en ROE – que las empresas no familiares en la última década, según un estudio de la consultora McKinsey
  • De 286 millones de emprendedores que arrancaron nuevas empresas desde mediados de los noventas, sólo 19 mil recibieron financiación vía especialistas en capital de riesgo. Este capital sólo representó 59 mil millones de dólares versus los 271 mil millones suministrados por familiares y amistades (estudio del Kauffman Center)

Estos datos los presentó Ernesto Poza en el último foro de HSM. No es casual entonces que cada vez se estudie más el tipo de empresa familiar y el management que funciona mejor en ellas. No tienen el glamour de las General Electrics y Procter & Gambles pero a todas luces son el motor de la economía del mundo.