Una vueltita por Asia

Publicado el 19 de marzo de 2010 — 5 Comentarios

No hay mejor momento para hacer un viaje largo que cuando uno está mudando su vida de un país a otro.

Por esta razón es que el próximo miércoles 31 de Marzo nos embarcamos con Euge en un viaje de dos meses y medio por la costa Oeste de Estados Unidos y Asia.

El itinerario preliminar es asi:

- De Boston volamos para Los Angeles. Ahí nos subimos a un RV (o motor home como yo  le decía en Argentina)  y arrancamos un road trip súper yanqui. Primero subimos por la Highway 1 camino a San Francisco. Después nos vamos para el Parque Nacional Yosemite, de ahí pasamos por Death Valley hasta llegar a Las Vegas. Hacemos el Gran Cañon del Colorado y después pegamos la vuelta otra vez para Los Angeles pasando seguro por la famosa Ruta 66. En total unos 2,500 km por las partes más lindas de California. Acá esta una foto de RV que nos alquilamos, impresionante:

Motorhome

- A mitad de Abril volamos para Tokio, Japón. Ahi tenemos pensado estar 2 semanas, y recorrer además Kyoto, Hiroshima y quizás Osaka o Nagasaki.

- El siguiente destino es China, donde la idea es ir a Beijing, Shanghai, Xi-An y Hong Kong. Tambien tomar mucho tren porque nos contaron que la experiencia sobre las vías es espectacular.

- Después al sudeste asiático con una primera parada en Bangkok. De ahi vamos a pivotear para los países de la zona, Cambodia, Vietnam, y alguna playita copada que puede ser Bali.

- Para el final nos reservamos un trekking en Nepal que parece es el techo del mundo, y con gente con una onda muy copada.

Bueno esa es la idea aunque seguro que algunas improvisaciones van a surgir. Creo que va a estar inolvidable. Si estuvieron en alguno de estos lugares y tienen consejos, sería genial que los dejen en los comentarios.

El proceso de planificación de un viaje así es muy divertido. No se trata de unas vacaciones cualquiera sino que tenés suficiente tiempo como para armate una rutina de viajero más relajada, sin tanto estrés por llegar a todos los lugares en una fecha precisa. Hay mil tips que fuimos acumulando y que volcamos en un Google doc. Digamos que nuestro estilo será el de flashpackers, o sea como backpackers pero que se alimentan bien y que al momento del alojamiento evitan las piezas comunitarias con baños compartidos. En otras palabras, mochileros un poco mas viejos a los que les gusta la aventura pero que quieren un poco más de confort a la noche.

Otra cosa copada es que como en Boston hay cursos para todo, no podía faltar el de How to Plan a Trip Around the World. Por falta de gente anotada se suspendió dos veces, pero igual nos pusimos en contacto en el tipo que los daba y nos juntamos el otro día en un bar. Randy Ross resultó un flaco muy interesante, que tiene este website con mil consejos y herramientas para planificar viajes. Otro sitio muy recomendado es  The Frugal Traveler, el blog de viajes Matt Gross en el New York Times.

Para el final les dejo un video de Rolf Potts. Rolf es autor de el último libro que leí que se llama Vagabonding, que tiene un subtítulo muy descriptivo: An Uncommon Guide to the Art of Long-Term World Travel. Es una lectura fundamental para todo aquel que esté planeando un viaje de largo trecho. Me gustó tanto que espero escribir un post al respecto más adelante. Pero por ahora los dejo con Potts dando una charla que inspira a viajar.

La desactivación

Publicado el 12 de marzo de 2010 — 8 Comentarios

moving

Ya sólo faltan 2 semanas para la partida de Boston. En esta ciudad dejamos tantos buenos momentos, aprendizajes, amigos, colegas y experiencias que se hace díficil irse. Es, como dirían los americanos, un momento bittersweet.

Pero ahora quiero escribir sobre el proceso de levantar campamento de una ciudad donde viviste varios años. Mi amigo Santi Imperatrice, que tiene vasta experiencia en el tema, lo llama ”desactivación”, e incluye vender o regalar parte de tus pertenencias, empacar lo restante, cerrar cuentas (banco, teléfono, cable, electricidad, etc), cancelar contrato de alquiler, etc, etc, etc.

Hay varias herramientas claves para ayudarte a hacer esto. Craigslist es indispensable para vender lo que no vas a llevar. Puse mi Vespa y al día ya tenía un comprador a buen precio. Los muebles también se pueden vender ahí, pero nosotros tuvimos la suerte de que una compañera de trabajo nos compró todo y lo retira en U-Haul nuestro último día en Boston. Gracias a eso sólo vamos  a tener que dormir una noche en el colchón inflable (otro accesorio muy útil a la hora de la desactivación).

Se preguntarán por qué vendemos todo en lugar de llevárnoslo. La cuestión es que nuestro mobiliario es de Ikea, que para lo que no conocen significa buen diseño, bajísimo precio, y también baja durabilidad. Es probable que mucha de las cosas se rompan en un transporte marítimo hasta Argentina. Y haciendo las cuentas nos dimos cuenta que comprar todo alla sale más o menos lo mismo que el traslado. Los electrónicos son otro tema ya que están a mitad de precio o menos que en Argentina. Asi que nos llevamos un televisor LCD y nuestras compus.

La desactivación es difícil porque, aunque parezca mentira, uno se encariña con muchos objetos con los que vivió lindos momentos. A mi personalmente la Vespa es lo que más me costó vender. Ir bordeando el río Charles todas las mañanas a la oficina fue un disfrute total. Y el último verano Bostoniano fue el mejor gracias a la libertad Vespeana. Asi que es duro dejarla ir!

A Euge lo que más la puso nostálgica fue empacar su campera invernal, que con cariño llamamos La Matriz por su semejanza con el sobretodo que usa Keanu Reeves en la película. Es super abrigada y no apta para el clima Rosarino. Pero acá en Boston la acompañó en la caminata diaria atravesando el río para ir a las oficinas de Gillette en el Prudential. Asi que para Euge La Matriz tiene el mismo simbolismo que para mi la Vespa.

Pero hay todo un costado positivo del proceso de desactivación. Para empezar, te sentís más liviando. Al vender tus cosas, reducir tu equipaje y quedarte casi con lo puesto te invade una sensación de flexibilidad y agilidad increíbles.  Pero lo más groso es darte cuenta que lo escencial siempre se queda con vos más allá de lo que transitoriamente tengas en posesiones. Acá parece que me pongo filosófico pero no, es una noción bastante real y práctica. Con Euge nos tenemos el uno al otro, y cada uno se lleva los aprendizajes y el crecimiento personal de estos años. Es éste capital el que necesitamos para contruir nuestro futuro en cualquier otra parte. La desactivación te deja con lo escencial, y paradójicamente, con una sóla mochilita te sentís más seguro y confiado que nunca para dar el próximo paso.

La mejor despedida posible de Nueva York

Publicado el 4 de marzo de 2010 — 5 Comentarios

A menos de un mes de nuestra partida definitiva de Estados Unidos (definitiva porque nos vamos a vivir a Argentina, no porque no vayamos a volver de visita) viajamos con Euge a NYC con un doble objetivo. Teníamos que sacar nuestra Visa para entrar a China, pero lo más importante era despedirse como corresponde de esta gran ciudad.

Es un lugar común, ya sé, pero sin dudas NYC tiene una magia muy especial. Fuimos más de 10 veces en los últimos años aprovechando la cercanía con Boston, y en cada una de las visitas descubrimos algo distinto.  Un nuevo barcito escondido en el Soho o Brooklyn, un exposición, algún show, un nuevo local, un recoveco escondido del Central Park, un mercado de pulgas de fin de semana, un sótano en Canal Street lleno de carteras truchas, gente y más gente de cada rincón de la tierra. Además de estos atributos visibles NYC tiene un significado especial en la historia de nuestra pareja, lo que agiganta el simbolismo.

Por todo esto sentimos que había que decirle “chau, hasta pronto” con el énfasis propio de la ocasión. Y lo que resultó fue el programa más neoyorkino que me puedo imaginar.

Si hago una encuesta por la calle sobre personajes símbolo de NYC, no dudo que Woody Allen aparece en el top 3 de la lista. Woody es, además, nuestro director de cine predilecto. Asi que verlo tocar el clarinete con su New Orleans Jazz Band en el bar del hotel Carlyle donde caben con suerte 80 personas, en el corazón del Upper East Side, fue lo máximo. Un momento para guardar en cajita, diría Euge, o una escena sacada de una película de Allen, agrego yo.

El Café Carlyle es un espacio súper íntimo, de no más de 15 metros por 20, rodeado por murales pintados por Marcel Vertes. Tiene el inconfundible estilo chic del New York antiguo. Como el techo es tan bajo, este lugar que de por si es chico parece aún más comprimido. Las mesas están apretadas una a lado de la otra y los mozos se escurren entre ellas como pueden.

Woody llega al bar todo tímido, casi asustado, detrás de sus célebres anteojos negros de marco ancho. Se toma cinco minutos para sacar el clarinete de su estuche y limpiarlo, en un ritual que imagino se repite todos los lunes. Aclaro que este movimiento lo hizo justo en la mesa de atrás nuestro, asi que Euge casi se desmaya cuando lo tuvo al ídolo tan cerca.

La banda se compone de Woody en el clarinete, y además dos trompetas, piano, contrabajo y guitarra. Con mi limitado conocimiento musical puedo arriesgar que suenan muy bien, ensayados y compactos. La interacción de Woody con la audiencia es casi nula. Se limita cada tanto a levantar su mirada del suelo pero como las luces lo encandilan la baja rápido. Eso si, conversa y se divierte como loco con el gordo que toca la guitarra.

La entrada sale bastante cara y algunos deben estar pensando si vale la pena. Puedo sintetizar diciendo que para los fanas de Woody como nosotros es un espectáculo memorable, una exquisitez, un deleite supremo. No todos los días tenés un genio adelante. El que pueda darse el gusto no se arrepiente seguro.

Acá les dejo unos videos que filmamos. Por supuesto no le hacen justicia a la magia que se respiraba en el bar:

Bonus: miren esta y esta entrevista a Woody y digan si no es un genio total.