1. El blog se toma un descanso por tiempo indeterminado


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    Hace casi 10 años que tengo este blog. Originalmente lo abrí para contar mi experiencia como estudiante en MIT. En esos años bostonianos las novedades permanentes eran un estímulo para escribir seguido. Luego al volver a Rosario me costó más mantenerlo actualizado, si bien con una mirada curiosa traté siempre de buscar cosas interesantes para compartir o debatir.

    En esta nueva etapa de mi vida ya no tengo el tiempo para elaborar los posteos con la extensión, calidad y originalidad que me gustaría. No quiero decir que lo cierro, porque nunca se sabe, asi que prefiero llamarlo descanso por tiempo indeterminado.

    Pensé que twitter podría ser un reemplazo. Pero el formato de 140 caracteres me comenzó a resultar cada vez más una fuente permanente de distracción. La sensación es que luego de pasar varias veces al día por la app, leer varios tuits y sus respectivos links, no me quedaba nada sustancial. Es así que también decidí dejarlo de lado, buscando simplicidad y más foco.

    Una opción que ahora veo factible es tumblr, una plataforma ideal para textos cortos, algo intermedio entre lo micro de twitter y el long-form de este blog. Acabo de abrirme una cuenta, esta. El tiempo dirá si allí van a parar mis pensamientos por escrito. O si esta despedida del posteo es en verdad permanente.

    Mientras tanto les digo gracias por estos años de compañía! Fue genial escribir un blog y compartir mis ideas y aventuras con todos.

    Abrazos y hasta la próxima.

    Lucho.

    PD: Voy a seguir manteniendo el hosting del sitio. Todavía hay unas mil y pico personas que pasan por acá todos los meses, y cada tanto alguien comenta o pregunta algo. Aquí se quedarán todos los 430 posts publicados en estos años, a la espera de un lector eventual.

  2. El margen de libertad


    Publicado en: Ideas, Padres | Dejar un comentario

    La nueva serie de Netflix Chef´s Table tiene sólo 6 capítulos que retratan la vida y personalidad de los mejores chefs del mundo. El episodio de Francis Mallman es excelente. Si bien hay comida de la buena, diría que es la idea de libertad la verdadera protagonista de la narración. Mallman hace de la libertad su religión y cuenta sobre varias situaciones donde la defiende con intransigencia, a pesar de los costos para él o sus seres queridos. Se mueve por el mundo y pasa pocos días en cada lugar. Elige cocinar en lugares recluidos del sur Argentino. Cuando sus restaurantes son exitosos y establecidos, como el de José Ignacio, los cierra a pesar de que su hija le dice que encontró su lugar en el mundo. Poéticamente habla de su búsqueda en el “borde de la incertidumbre” de la vida.

    Pero libertad es sobre todo tu capacidad de imaginación y de pensar con independencia. German Sopeña decía que para él la libertad es un tren, porque la libertad es poder pensar y en ningún lugar se piensa mejor que en un tren de larga distancia. Es decir que hay libertad en la capacidad de desplazarse y elegir dónde estar, pero también en la capacidad de pensar e imaginar libre de ataduras. Y las restricciones en el pensamiento – por falta de educación, por miedo, por los modelos que muestra la tv, o por la complacencia a la que lleva la inercia del día a día – son mucho más sutiles pero achican el mundo por igual.

    Creo que, en plena era del conocimiento, el mejor legado que uno puede dejar a sus hijos son las herramientas para poder pensar con libertad. ¿Elige uno realmente lo que quiere hacer con su vida o lo hacen otros (los padres)? Seguro que no hay respuestas absolutas, pero sí hay márgenes de libertad, que en algunas personas son grandes y en otras muy pequeños. Esto charlábamos con Euge hace unos días, y a medida que uno lo elabora, empieza a aparecer todo lo que condicionan los padres a sus hijos. Desde los modelos que les mostramos, pasando por lo que “es correcto”,  hasta la tolerancia que tenemos con sus errores. Y nuestra conclusión es clara: alimentar la seguridad en uno mismo que requiere la libertad es nuestra meta y gran desafío como padres.

  3. Un PISA para la salud


    Publicado en: Medicina, Salud | 2 Comentarios

    Los sistemas educativos de 80 países del mundo miden su evolución a través  del informe PISA. PISA es una sigla que significa Program for International Student Assessment, y hoy en día es el gold standard para medir resultados en educación. Consiste en una prueba que se administra a alumnos de 15 años, y mide conocimientos en lectura, matemática y ciencias.

    Los expertos en educación coinciden en que PISA es una excelente herramienta para entender qué funciona y qué no en las políticas educativas. Permite comparar el desempeño de los países y de las distintas escuelas dentro de cada país, y saber qué impacto tienen los programas implementados.

    Yo creo sería excelente tener un PISA para el sector de la salud, que mida la satisfacción y experiencia del paciente comparativa entre los diferentes hospitales y clínicas, y entre los países también.

    Por supuesto que organizaciones como la OMS ya registran indicadores fundamentales en la salud en los países – expectativa de vida, mortalidad infantil, incidencia de enfermedades infecciosas y no transmisibles, etc – que sirven para comprar desempeños relativos. Pero yo hablo de una analogía con el PISA porque en este se pregunta directamente a los destinatarios o “clientes”, o sea los alumnos. En el PISA para la salud que yo me imagino, también se preguntaría los clientes – es decir los pacientes – sobre su satisfacción y experiencia al tomar contacto con un sistema de salud. Un ejemplo de la encuesta que podría usarse es este, distribuído por Medicare en USA (con preguntas de tipo: ¿con qué frecuencia le controlaban bien el dolor? ¿con qué frecuencia le escuchaban con atención los doctores?)

    El PISA de la salud además se asemejaría al original por otros factores:

    - sería una encuesta/prueba diseñada para establecer un ranking,  estadísticamente significativo, en factores clave  que en el caso de la salud son por ejemplo el manejo del dolor, la respuesta a tiempo de las enfermeras y médicos, la adherencia a la medicación, entre otros.

    - se administraría de manera periódica para entender las mejoras y retrocesos en el tiempo 

    - se aplicaría a todo el espectro de instituciones – públicas, privadas, monovalentes, polivalentes- en todos los países intervinientes

    - permitiría hacer un benckmark entre hospitales, con la precaución de filtarlos en grupos con las mismas características (cantidad de camas, tipo de complejidad, etc) para que la comparación sea válida

    Como toda herramienta que traduce procesos complejos a datos, debería ser diseñado con cuidado para garantizar la validez de las conclusiones. Pero sin dudas sería un paso adelante en la búsqueda de evidencia objetiva sobre cómo estamos tratando a nuestros pacientes.

  4. Conocimiento y tolerancia


    Publicado en: Ideas | 3 Comentarios

    No suelo ser determinante en mis pensamientos. Mi visión del mundo y del conocimiento es que está en constante elaboración , y que las cosas que hoy son “certezas” pueden no serlo en el futuro. El conocimiento es algo en constante movimiento, un flujo que no se detiene, y si lo miramos desde una perspectiva demasiado estática perdemos la tolerancia a la incertidumbre que es el motor del intercambio de ideas, y por lo tanto del avance del ser humano.

    En una reciente visita familiar a la Granja de los Niños, en una parte dedicada a la ciencia, de casualidad ojeé la colección Life sobre La Naturaleza de la Evolución. Una cosa llevó a la otra, y tirando de la cuerda de la curiosidad terminé leyendo el libro The Ascent of Man del Dr. Jacob Bronowski. Está basado en la serie del mismo nombre que él mismo desarrolló en la BBC inglesa en los 70s, algunos de cuyos episodios están en Youtube.

    Voy por el tercer capítulo y si digo que lo recomiendo me quedo corto. Creo que en esta época llena de dogmatismos, en particular en nuestra sociedad argentina, The Ascent es entender sobre el progreso del conocimiento, desde el mismísimo el origen del homo sapiens, y cuales son los riesgos de la mirada única y la descalificación del que piensa distinto.

    De un artículo sobre la serie, este párrafo es una gran síntesis:

    For Dr. Bronowski, the moral consequence of knowledge is that we must never judge others on the basis of some absolute, God-like conception of certainty. All knowledge, all information that passes between human beings, can be exchanged only within what we might call “a play of tolerance,” whether in science, literature, politics or religion. As he eloquently put it, “Human knowledge is personal and responsible, an unending adventure at the edge of uncertainty.” 

    The relationship between humans and nature and humans and other humans can take place only within a certain play of tolerance. Insisting on certainty, by contrast, leads ineluctably to arrogance and dogma based on ignorance.

    Esta tolerancia no significa relativismo o que todo sea lo mismo. Para nada, hay planteos verdaderos y otros falsos y hay que saber distinguirlos.

    Pero sólo podemos acercarnos a la sabiduría desde una posición de mucha humildad. Olvidar la estrecha relación entre conocimiento y tolerancia al error es, sobre todo, peligroso.

  5. La educación no se puede comprar con plata


    Publicado en: educación | Dejar un comentario

    Ayer tuve un charla muy interesante sobre educación con mi amigo Martín Scasso, que es experto en la materia e investiga para referentes como el Cippec, Unicef y gobiernos de muchos países de América. Ambos tenemos hijos pequeños, y por eso ya nos empezamos a preocupar por el tipo de educación que queremos para ellos.

    Martín me decía que la calidad de la educación formal, en los años de la primaria, no difiere mucho entre las opciones privadas y la públicas. Los profesores son los mismos y si bien en la teoría la escuela privada tiene más margen para seleccionar (y reemplazar) a sus maestros, muchas veces no lo hacen porque se puede volver muy oneroso para el presupuesto acotado que tienen (muchas reciben subsidios del estado, pero no para las indemnizaciones). La figura clave según él es el Director de la escuela, que garantiza la coordinación de los docentes y los contenidos, o en los peores casos se lava las manos y la escuela pasa a ser una suma de individualidades inconexas.

    Pero el punto más interesante de Martín es que la educación de la primaria es un complemento de la verdadera educación, que ocurre en la casa. Los padres de hoy piensan que se puede comprar una buena educación privada y de esa forma se desentienden del problema. Pero uno educa en los actos, en los valores, en los libros que lee a su hijo, en la forma de actuar, de comunicarse, de jugar. En una casa donde la educación es valorada, en los actos concretos de todos los días, se busca en la escuela un complemento que permita “abrir el mundo”. Lo contrario a lo que ocurre en muchas primarias de elite que se cierran sobre si mismas y su microcosmos.

    Sus palabras me hicieron acordar de este corto y punzante post de Mariano Narodowski, sobre cómo las familias se desentienden de la educación al pagarla:

    La síntesis podría expresarse así: “toda la educación es un desastre, excepto en la escuela a la que van mis hijos”.

    Este autoengaño al que nos sometemos es la máscara que justifica el desinterés por la educación. Las familias de clase media -que en todos los países son el motor del reclamo por educación- han decidido, ingenua y torpemente, que ellas pueden salvarse mientras el resto se hunde. Y si bien esto es imposible, el relato sobre lo “maravillosa que es la escuela privada del nene” y el esfuerzo económico para pagar educación tranquilizan a una población que tiene motivos de sobra para intranquilizarse.

    Esto me hizo acordar a una anécdota personal. Mi escuela desde jardín de 4 hasta séptimo grado fue el Normal Nro 2 de Rosario, una de las típicas escuelas normales de la Nación fundada en 1910 . En los primeros años del jardín mi viejo junto a otro grupo de padres se pasaban las tardes del fin de semana poniendo las baldosas de los pisos, y colaborando con el mantenimiento general del lugar. En esas tareas se entablaban lazos de amistad entre los padres, algunos rosarinos y otros llegados de pueblos de interior, de distintas partes de la clase media, pero con un mismo valor: el compromiso e interés por la educación de sus hijos. La gran mayoría de esas familias estaba convencida que la educación era el ticket para un futuro mejor. Nadie faltaba nunca a una reunión de padres. La educación se construía entre las familias y los docentes en equipo.

    Pasaron los años y mis viejos, a fuerza de laburo y capacidad emprendedora, progresaron económicamente y decidieron que podían darme más. Me cambiaron a una escuela privada para hacer la secundaria, donde sobre todo iba a aprender muy buen inglés.

    En lo personal no me queda ninguna duda: el trabajo en las baldosas del jardín del Normal 2, que refleja el valor central que la educación tuvo en mi familia,  fue muchísimo más importante para mi desarrollo que las posibilidades económicas posteriores. Por eso hoy pienso que la crisis de la educación empieza sobre todo en la falta de involucramiento de las casas, que pagan la cuota y compran así una paz mental ilusoria.

     

  6. La paradoja de la productividad


    Publicado en: Management, MIT, Tecnología | Dejar un comentario

    Si hay un concepto que debe tener claro quien gestiona innovación y tecnología es la llamada paradoja de la productividad. De lo contrario, es probable que las inversiones en nueva tecnología no den los retornos esperados, la dirección de la empresa se frustre ante la falta de resultados, y en consecuencia se subestime el impacto de la innovación en el futuro de la compañía.

    El concepto surge en la década de 1990, cuando se observó que luego de 20 años de inversión incesante en tecnología de la información las empresas casi no habían tenido incrementos de productividad. Es decir la revolución de IT parecería no haber mejorado en nada la capacidad de las organizaciones para generar más producto por unidad de trabajo. ¿Cómo es posible?

    Uno de mis economistas preferidos, Brynjolfsson de MIT Sloan, escribió un paper importante donde identificó dos razones detrás del fenómeno. La primera: los métodos para medir la productividad no son adecuados, porque no tienen en cuenta la calidad. El ejemplo típico es la innovación de los cajeros automáticos, que le dan al cliente mucha más flexibilidad y conveniencia, pero que comparado con hacer la cola en el banco no aparecen en ninguna métrica de productividad. La segunda y más profunda: para lograr capturar el potencial de la tecnología, en general se requiere cambiar el entorno y los métodos de trabajos.

    Este insight es clave. Significa que sólo poniendo nueva tecnología no se logran ventajas. En simultáneo hay que poner cerebro para rediseñar los procesos. La mayoría de las organizaciones no se detiene en esta parte, ya que no se puede cuantificar fácil como la inversión tecnológica. Además muchas veces esto requiere vencer la inercia organizacional del “acá siempre las cosas se hicieron así”, que necesita de decisión política fuerte. El ejemplo histórico que da Brynjolfsson es buenísimo. Al inicio del siglo XX se incorpora la electricidad en las fábricas, pero las mejoras de productividad tardaron 20 años en aparecer. ¿La razón? Sólo las nuevas fábricas, diseñadas y construidas desde cero, pudieron aprovechar la flexibilidad de instalar las máquinas en el lugar óptimo para el workflow. En las anteriores la limitación era la proximidad a los motores de vapor o molinos de agua, y eso no cambió de la noche a la mañana con el advenimiento de la electricidad.

    Un equivalente en medicina son las historias clínicas electrónicas. Cuando se pasó del papel al archivo digital, en lugar de mejorar todo empeoró. Se perdió un elemento visual clave – la ficha en papel del paciente – que se las secretarias entregaban al médico y le servía para saber quienes estaban esperando. Además, el médico se encontró consumiendo la mayor parte del tiempo de la visita mirando a la pantalla e ingresando datos en sistemas complejos. Se dificultó la interacción con el paciente. Ademas como el software era poco intuitivo, se consultaba menos que las fichas y se prefería repreguntar todo otra vez al paciente. La productividad y la calidad bajaron. Recién hace unos pocos años, cuando se alteró el proceso con llamadores de pacientes también digitales en las recepciones, con sistemas más usables e intuitivos, con gráficos para consultas rápidas y alertas para evitar errores (en la medicación, en los antecendes, etc) se logró la mejora deseada.

    La paradoja de la productividad es un insight muy importante pero contraintuitivo. Recordarlo te evitará frustraciones e implementaciones equivocadas de proyectos tecnológicos.

  7. La mejor versión de Rosario


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    Rosario está muy golpeada. Ya escribí en este blog que desde que llegamos a la ciudad en 2010 lo que vimos fue mucho retroceso.

    Sin embargo este fin de semana experimentamos lo mejor de la ciudad, que da motivo al optimismo. El sábado estuvimos en el Jardín de los Niños, en el Parque de la Independencia. Junto con La Isla de los Inventos y La Granja de la Infancia es parte de lo que se llama Tríptico de la Infancia. Según este sitio:

    El Tríptico propone ámbitos de convivencia donde los ciudadanos de todas las edades, formaciones y experiencias sociales puedan convivir y participar de espacios de integración creados con los principios de igualdad de oportunidades y construcción de ciudadanía, considerando a la ciudad de Rosario como un gran escenario de aprendizajes diversos y escuela de la democracia.

    Ya conocíamos La Isla y ahora fuimos al Jardín. Nos encantan. Si bien los protagonistas son los chicos, los padres se divierten de igual manera. Los espacios son inteligentes, y aunque en algunos casos se ve falta de mantenimiento, se compensa con la energía creativa que se respira. Hay casi nada de electrónico, los juegos son de materiales simples, todo es para tocar y experimentar. El espacio principal del Jardín está inspirado en la escuela alemana Bauhaus y es un placer jugar entre los iconos del mejor diseño mundial.

    Sin título

    Y el domingo volvimos al clásico de la calle recreativa. Con Julia instalada en una sillita sobre el cuadro de la bicicleta (las que van atrás son para chicos más grandes) nos fuimos pedaleando desde Oroño y el río hasta el Parque de la Independencia. Es espectacular circular por una de las calles más lindas de la ciudad sin autos, a la par de otras familias, abuelos y chicos, todos con una sonrisa al aire libre.

    En ambos casos se logra la magia de que el espacio público se convierta en algo apreciado, propio, donde toda la comunidad de la ciudad interactúa, se divierte y aprende.  El futuro de Rosario va por ese lado. Me queda la linda sensación que lo malo de la ciudad tiene que poder curarse con lo bueno que tenemos. Hay que trabajar para que así sea.

  8. Salir de la zona de confort


    Publicado en: Medicina, Rosario, Salud | Dejar un comentario

    Progresar requiere, sin excepción, dejar a un lado la comodidad de repetir rutinas porque simplemente “siempre lo hicimos así”. Me gusta mucho la expresión salir de la zona de confort, porque denota con claridad que la movida implica un ejercicio incómodo y poco relajado.

    Algo de esa (positiva) incomodidad percibí en el seminario dictado el 27 de Mayo por Ellen Zane en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), organizado por el Gobierno de la Provincia de Santa Fe, y que contó con una concurrencia masiva. Con mi padre habíamos escuchado a Ellen en cursos que se organizan en el Harvard School of Public Health, y decidimos vincularla con Rosario. Ella es una líder indiscutida en el campo de la gestión de salud. Entre sus antecedentes se destaca haber ejercido como la primer CEO mujer del Tufts Medical Center de Boston, un hospital escuela referente con 218 años de historia.

    El seminario fue un éxito. Entre las múltiples “perlas” aportadas, me gustaría destacar dos conceptos importantes. El primero es el rol cada vez más definitorio que tiene la experiencia del paciente. Esta se define como la suma de las interacciones que afectan la percepción del paciente-cliente en el ciclo completo de prestación de salud. Vale decir, abarca mucho más que el contacto con el profesional médico: empieza cuando se busca el turno, e incluye aspectos como el trato, las esperas, la limpieza, y por supuesto, el resultado médico. En un contexto donde el paciente está cada vez más empoderado y elige entre los prestadores, la capacidad de brindar una experiencia que exceda las expectativas es un diferencial.  Y según Zane tiene que medirse a través de encuestas al 100% de los pacientes que pasan por la institución.

    El segundo es la importancia del liderazgo para que las organizaciones avancen en una agenda de promoción de la calidad. Es fundamental para Zane que el Directorio esté comprometido al máximo. La calidad es ante todo un tema cultural y depende de que todo el personal de salud lo internalice. No se puede, como en la industria, hacer un control de calidad del producto antes de despacharlo. En salud la calidad se entrega en tiempo real, y cada persona es clave. Para ello tienen que ver que la cúspide de la organización lidera con el ejemplo: que se preocupa por el tema, que mide, que invierte su tiempo y presupuesto.

    Líderes como Ellen Zane, con su capacidad de comunicación, nos muestran lo que falta. Pude comprobar como el sector público santafesino se incomodaba al escuchar de ella frases como “el consenso es bueno, la parálisis no”. Un panelista dijo en respuesta que “las lógicas de la salud privada y la pública son completamente distintas” y por eso no se puede medir la calidad de la salud pública con la misma vara. Creo que es una excusa ante el temor de preguntarles a los pacientes cómo fueron atendidos, y que nos califiquen mal. Medir la performance es percibido como un alto riesgo. Debería ser al revés, con el estado liderando la publicación de indicadores de experiencia en la atención y de resultados clínicos. Que la salud es un derecho es una muletilla insuficiente. El acceso sin barreras es sólo el primer paso: hoy sabemos que un hospital que no mide resultados no puede garantizar una prestación de calidad.

    La salud privada también recibió un llamado de atención. No todo es innovación y nuevas tecnologías. También es clave enfocarse en el trabajo en equipo. La salud tiene que funcionar como un sistema, no puede ser que el médico y la institución anden por caminos separados. En este punto, el sector público tiene para enseñarnos. También la empresa de salud tiene que extender su alcance: no sólo avanzar en la prestación médica de alta complejidad sino reinventarse y cuidar de que las personas no se enfermen. Esto requerirá de modelos de negocio innovadores que pongan el incentivo en mantener al paciente sano y lejos del hospital.

    Mi conclusión: es excelente que líderes como Zane vengan a Rosario y nos incomoden. Nos digan lo que falta y donde podemos ser mejores. Es lo que tienen derecho a exigir todos los pacientes, indistintamente si se atienden en el sector público o el privado.

  9. Seminario en Rosario: Innovación y Gestión de Calidad en Salud


    Publicado en: Medicina, Salud | 2 Comentarios

    El próximo miércoles 27 de Mayo se desarrollará el seminario “Innovación y Gestión de Calidad en Salud” en el Hospital Clemente Alvarez (HECA) de Rosario.

    Como keynote speaker viene Ellen Zane, ex CEO de Tufts Medical Center de Boston y profesora del Harvard School of Public Health. Además participarán invitados de los principales hospitales de Brasil, el Albert Einstein y el Sirio Libanés. También estarán directores de los mejores hospitales y centros de salud de la Argentina. Acá pueden ver el programa completo.

    No son frecuentes los seminarios sobre salud con invitados internacionales de esta experiencia y por eso lo recomiendo altamente. Será una excelente oportunidad para debatir lo que se viene en gestión sanitaria. Para inscribirse hay que mandar un email a privadasalud@santafe.gov.ar.

  10. “Satisfacer” al alumno (o al paciente) es la prioridad equivocada


    Publicado en: educación, Salud | Dejar un comentario

    Ayer leí un muy buen tweetstorm de 7 puntos de Mariano Narodowski, con su crítica al nuevo proyecto de evaluación educativa de la provincia de Buenos Aires:

    Mi especialidad no es la educación pero puedo entender perfectamente el punto, porque lo mismo ocurre en medicina. Claro que un hospital debe prestar atención al feedback de sus pacientes. De hecho nosotros hacemos más de 1600 encuestas digitales de satisfacción por mes. Pero este no puede ser el vector determinante para diseñar el tipo de servicio que vamos a ofrecer, porque el paciente, en la gran mayoría de los casos, no sabe evaluar lo que necesita. O mejor dicho puede evaluar aspectos de hotelería, puntualidad, limpieza, que se refieren al “como” recibe la atención. Pero la calidad técnica, el “que”, está por fuera de su capacidad de apreciación. No puede conocer la idoneidad profesional del médico, la rigurosidad de los procesos de asepsia del quirófano, la tecnología, y tantos otros factores clave del outcome de su tratamiento. Al contrario, muchas veces un paciente “satisfecho” en el sentido mercantilista no es el que tiene el mejor resultado médico. Hay estudios que lo comprueban. La salud del paciente depende, en parte, de que haga cosas que no le gustan. 
     
    El foco total en la “satisfacción” tiene como resultado una inversión mal enfocada: hospitales que parecen un Four Seasons mientras que la formación continua del profesional es baja y se publica poco y nada. Una educación guiada con este patrón no puede ir bien.

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